La caída del empleo, un frente que apremia a Milei
El Gobierno tiene un problema que crece y se extiende como una mancha, una cuenta pendiente que ya luce socialmente inquietante y que, por cierto, inquieta al Presidente. Se trata, en números, de los casi 330.000 puestos de trabajo privados registrados, en blanco, que se llevan perdidos desde noviembre de 2023, o sea, desde que el mileísmo se instaló en la Casa Rosada.
Entre ellos, unos 83.000 salieron de la industria manufacturera y 60.600 de la construcción; esto es, alrededor de 143.600 o el 61% del total en dos sectores de los económicamente más activos. Los datos provienen de un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial (CEU-UIA), se originan en la Secretaría de Trabajo y provienen, por lo tanto, de fuentes rigurosamente oficiales.
Si se suman los 33.200 caídos en el comercio minorista y mayorista, los empleos que desaparecieron del mapa durante la era libertaria en esos tres sectores considerados clave ya rondan los 177.000. Un dato que es bastante más que un dato pelado: la industria, la construcción y el comercio son actividades que generan trabajo en cantidad y, por lo mismo, lo que pase al interior de ese combo tiene un impacto y una proyección que supera por mucho al resto.
Y aun cuando tanto número junto abrume, vale agregar que la industria manufacturera representa entre el 13 y el 16% del PBI; un 13%, el comercio y del 4 al 5%, la construcción. Hablar de empleos perdidos allí equivale a describir el estado de un tercio largo de la economía.
Sólo por si hace falta ampliar el cuadro, el sector agropecuario aporta entre 4 y el 6% al Producto Bruto y la actividad financiera no más del 2%. Queda bastante clara, así, la composición del empleo en la Argentina y, de seguido, el impacto de las políticas y las prioridades decididas desde el poder.
Más de lo mismo o semejante a lo mismo, ocurre con el avance del empleo informal, inestable, precario y a la intemperie respecto de las normas legales, que ya orilla el 44% del empleo total y alcanza a 9,5 millones de personas. Obvio: sustituye empleo formal y achica costos laborales, entre otras cosas.
Sigue, en continuado, el retroceso del salario real según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal basado en datos del Ministerio de Economía y del INDEC. Las cuentas comparan mayo de 2025 contra mayo de 2026 y revelan caídas reales del 7,3% en el sector público nacional y del 32% en el provincial. En el caso de los trabajadores privados registrados, en blanco, la baja es del 2,9%.
¿Y cuál fue la inflación durante el año que fue de mayo 25 a mayo 26? Según el INDEC, fue de un 33,2% que ya cargaba con un reajuste de las tarifas apuntado claramente a achicar el peso de los subsidios y consecuentemente a apuntalar el superávit de las cuentas públicas.
Fiscalismo a fondo, la jugada liberal-libertaria incluyó ajustes interanuales del 42% en el transporte público; del 47,8% en vivienda, agua y electricidad y del 36% en comunicaciones. De manual, los incrementos de entonces no desaparecieron: siguen cargados en las tarifas y sobre los bolsillos de los usuarios.
Ninguna asociación ilícita hay pues en asociar el cuadro social ya conocido con eso de que “la gente sufre y no llega a fin de mes” de Lionel Messi y, en el mismo acto, seguir preguntándose por las aptitudes de Adrián Ravier para el cargo de vocero presidencial. Claro que la alternativa a mano se llama Manuel Adorni y preguntarse, de paso, por el valor que el poder político le asigna a la información; al menos al valor de la información verdadera comparada con las operaciones.
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