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infobae.com · hace 16 horas · Marcela Cristini, Guillermo Bermúdez

Argentina aprovecha un buen año y se concentra en el desarrollo de oportunidades

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Hasta mayo de 2026, el sector externo mostró capacidad de crecimiento exportador, tanto en ventas tradicionales como en la ampliación de productos de la energía y la minería. Los anuncios de nuevas inversiones en el marco del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) abren un panorama alentador para el crecimiento exportador más allá del corto plazo.

Hasta el quinto mes del año, el saldo del balance comercial de mercancías acumuló USD 11.320 millones. Este resultado combina un aumento de las exportaciones de 24,3% (USD 40.359 millones) y una contracción de importaciones de 6,6% (USD 28.575 millones).

Dentro de las exportaciones, se destacó el incremento de los envíos de petróleo, que se sumaron a los embarques de la cosecha récord del agro. En el caso de las importaciones, en mayo se observó una recuperación de las compras de bienes intermedios, que habían sido muy afectadas por la caída del nivel de actividad interna.

Los resultados de la exportación se apoyaron en un mejor clima de negocios. Para lograrlo, las autoridades mostraron su decisión de reducir los factores que afectan la competitividad local, tanto de orden burocrático como en términos de carga impositiva, con una reducción reciente de los derechos de exportación.

Por su parte, el precio internacional de los productos de la energía operó a favor de la Argentina, a la vez que los productos industriales que se importan moderaron sus precios en los mercados mundiales. Como resultado, los términos del intercambio fueron favorables para el país durante estos meses. Brasil, China, Estados Unidos, la Unión Europea y la India destacaron como principales socios comerciales.

El ingreso de dólares y el apoyo de organismos multilaterales, a través de créditos, fueron en este período factores decisivos para fortalecer el proceso de convergencia macroeconómica (Foto: Reuters)

El ingreso de dólares y el apoyo de organismos multilaterales, a través de créditos, fueron en este período factores decisivos para fortalecer el proceso de convergencia macroeconómica. Hacia el futuro, también se observó una perspectiva alentadora a través de un crecimiento de la inversión.

Vale recordar que uno de los aspectos negativos de los procesos de crecimiento de los países de América Latina fue su bajo nivel de inversión agregada frente a otros países en desarrollo, como los asiáticos. Entre 2023 y 2025, el promedio de la inversión total con respecto al nivel de actividad de los países de la región (IBIF/PBI) apenas superó el 20 por ciento.

En el caso de Argentina, ese promedio se ubicó en 16%. En 2025, el registro del país fue aún menor, de 14,3%. Este porcentaje se comparó con el 24% de Chile o el 20% de Perú. Los socios del Mercosur se mantuvieron en torno de 16% en los casos de Brasil y Uruguay, mientras que Paraguay destacó con 25,5 por ciento.

¿Por qué, entonces, se anticipa un cambio positivo en el caso de la Argentina? Por una parte, la extensión del horizonte de planeamiento económico, de la mano de una mayor estabilidad macro, ayudará a retomar el flujo de inversiones locales privadas. A su vez, los gobiernos de nivel nacional y subnacional están administrando sus fondos propios y su nuevo endeudamiento con organismos multilaterales para retomar proyectos de infraestructura necesarios para el aumento de la productividad, que se habían paralizado.

Por último, el Gobierno estableció regímenes de fomento como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Dentro de ese marco legal, los anuncios de nuevas inversiones locales e internacionales no fueron aislados, sino que se ordenaron en una lista donde destacaron los proyectos vinculados a recursos naturales.

Según la información oficial, el RIGI (Ley 27742, Ley Bases) ofrece beneficios y seguridad jurídica a proyectos de gran escala en sectores estratégicos como energía, minería, infraestructura, tecnología, industria forestal, turismo, siderurgia y actividades relacionadas con el petróleo y el gas. Los principales beneficios incluyen:

Estos beneficios se amplían aún más en el caso de grandes inversiones para exportación de largo plazo.

Hasta el momento, se aprobaron 17 proyectos que suman USD 30.656 millones de inversión, y se encuentran en evaluación otros 25 proyectos por USD 111.037 millones.

RIGI Proyectos anunciados aprobados

En el cuadro se resumen las inversiones aprobadas al 11 de junio de 2026. La concentración de inversiones en recursos de la minería y del sector de petróleo y gas se vinculó a dos hechos diferenciales con respecto a la historia reciente.

En primer lugar, los inversores aprovechan el “cambio de régimen” económico en la Argentina para acceder a oportunidades de inversión que son únicas en el caso de los recursos naturales no renovables (minería y petróleo y gas) y que el país ofrece con retraso frente a otros países de la región como Chile en cobre y litio, o Brasil en hierro y petróleo.

En segundo lugar, el clima geopolítico internacional mostró las consecuencias de la dependencia mundial del petróleo y sus derivados de los países del Golfo Pérsico y Rusia, y activó la diversificación de proveedores para una gama amplia de productos en los que América Latina presenta condiciones competitivas, además de su condición de región de paz.

En el caso de la minería, las principales empresas inversoras a nivel global pertenecen a Australia, Canadá y China, seguidos por Estados Unidos y varios países asiáticos, incluida la India. Brasil figura en esta lista con su empresa Vale. Los proyectos de minería aprobados y en evaluación del país incluyen a varios de estos inversores.

Infografía compara RIGI y Súper RIGI. Muestra ilustraciones de sectores tradicionales y tecnológicos, monto de mil millones, y paneles con requisitos y beneficios fiscales.

Hacia fines de junio, el Gobierno presentó al Congreso y logró media sanción en el Senado un proyecto de fomento de inversiones que amplía los beneficios del RIGI para grandes inversiones en sectores nuevos para la Argentina, en especial los vinculados a nuevas tecnologías (el Súper RIGI).

En síntesis, hasta mayo de 2026, el sector exportador de mercancías hizo la contribución esperada dentro de una economía en normalización y, en el futuro inmediato, corresponde seguir la ampliación y la diversificación del patrón productivo a través de las nuevas inversiones anunciadas para confirmar las perspectivas favorables para la recuperación del crecimiento.

Los autores son Economistas de FIEL. Esta nota se publicó en Indicadores de Coyuntura 687 de FIEL

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