Cómo quedó la posición de la Argentina tras la aplicación del nuevo arancel lanzado por Donald Trump
WASHINGTON.- El anuncio del gobierno de Donald Trump sobre la imposición aranceles de entre el 10% y el 12,5% a 60 socios comerciales con un nuevo instrumento legal para sostener su política tarifaria generó amplias repercusiones globales, con la Argentina como uno de los países que mantuvo el nivel más bajo posible y las excepciones de gravámenes que se habían pautado en el acuerdo recíproco de comercio e inversiones sellado en febrero pasado entre ambos gobiernos.
Según la Casa Blanca, la administración republicana lanzó este nuevo esquema en virtud de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para combatir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso, la herramienta legal a la que recurrió para reemplazar los aranceles temporales del 10% impuestos bajo la Sección 122, tras un límite legal de 150 días.
A los países que cuentan con leyes para combatir el trabajo forzoso se les aplicó el arancel mínimo del 10%, entre ellos la Argentina, que en febrero pasado rubricó con Estados Unidos un tratado recíproco de comercio e inversión que incluía compromisos para prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
Fuentes del Gobierno al tanto del diálogo en esta materia entre las administraciones de Trump y de Javier Milei destacaron que la Argentina haya quedado con la línea de base menor (10% de arancel), y que el país haya mantenido la misma posición que cuando se selló el acuerdo, firmado en febrero por Greer y por el canciller Pablo Quirno en Washington.
Today, Ambassador Greer is taking action, at President Trump’s direction, under Section 301 of the Trade Act of 1974 by imposing tariffs on 60 trading partners for their failure to adopt and effectively enforce a prohibition on the importation of goods produced with forced labor.…
“A la Argentina no le cambia nada porque tenemos un acuerdo que sigue vigente”, dijo una de las altas fuentes al tanto de las negociaciones consultadas por LA NACION, que destacó el estrecho vínculo entre las administraciones de Trump y de Javier Milei como uno de los factores para que la Argentina mantuviera esta posición.
A aquellos países que carecen de las normativas para combatir importaciones producidas con trabajo forzoso, Estados Unidos les impuso un arancel del 12,5%, como por ejemplo a Brasil, al que se le suma un gravamen del 25% decretado por Washington contra una parte de sus importaciones.
Respecto a los 1675 productos argentinos a los que Estados Unidos les había eliminado los aranceles en virtud del acuerdo firmado en febrero -y que permitiría recuperar exportaciones por US$1013 millones- se mantendrán en ese nivel de cero, sin verse afectados por este mecanismo lanzado el jueves por el USTR.
“Lo que hay de nuevo es que se suman excepciones adicionales a las generales” que ya tenían las 60 economías alcanzadas por los aranceles (alrededor de 2120 productos), señaló a LA NACION otra de las fuentes. En el caso de la Argentina, son 93 posiciones nuevas, como por ejemplo de aceites de jojoba y argán, animales vivos, flores, corcho, maderas, piedras preciosas, entre otras.
“Ni uno solo de los 1675 productos del acuerdo con la Argentina quedó sin eximir de la tasa cero, con lo cual están cumpliendo íntegramente lo firmado en febrero”, añadió.
Respecto de la carne, también queda exceptuada del nuevo mecanismo aplicado por el USTR y se mantendrá la cuota de 100.00 toneladas anuales para exportar carne vacuna argentina a Estados Unidos (este año se sumaron 80.000 toneladas a las 20.000 que ya estaban vigentes tras un decreto de Trump). El diálogo entre las partes para renovar el acuerdo de cara al año próximo continúa.
“Eso no se toca y no tiene el 10% del arancel anunciado este jueves”, explicó una fuente que evaluó al detalle el nuevo esquema del USTR. Tras el anuncio de Greer, los equipos que
“Si se hace un repaso histórico de este tema de los aranceles, siempre es constante que la Argentina es un país privilegiado, el que mejor trato recibe y al que se le cumple siempre el mismo estándar”, señaló una de las fuentes del Gobierno consultadas por LA NACION.
Según el comunicado difundido el jueves por el USTR, de conformidad con las instrucciones específicas de Trump habrá exenciones de aranceles para materias primas que podrían provocar la falta de disponibilidad de suministro nacional; para productos que podrían causar perturbaciones en toda la economía y otros que no pueden cultivarse ni producirse en cantidades suficientes o a precios razonables en Estados Unidos, ni obtenerse de otras fuentes.
“Determinados productos de la Argentina, Bangladesh, Camboya, Ecuador, El Salvador, la Unión Europea (UE), Guatemala, Indonesia, Jordania, Malasia, Suiza, Taiwán o el Reino Unido, cuya exención incentivaría a estas economías a cumplir los compromisos relativos a la prohibición de importar productos fabricados con trabajo forzoso, o a promulgar y aplicar eficazmente dicha prohibición”, también estarán exceptuados, señaló el comunicado.
Los nuevos aranceles tienen como objetivo sustituir el el arancel global temporal -por 150 días- del 10 % impuesto por Trump, cuya vigencia expiró a primera hora de este viernes. El presidente, quien desde su regreso a la Casa Blanca emprendió una guerra comercial de alto impacto global, había establecido ese gravamen en febrero, después de que la Corte Suprema anulara la mayor parte de sus gravámenes globales.
Algunos productos sujetos a aranceles específicos por motivos de seguridad nacional —como el acero, el aluminio, los automóviles y sus componentes— no estarán afectados por los nuevos aranceles, y quedarán exentas determinadas importaciones de alimentos y productos agrícolas, fertilizantes y productos energéticos.
Actualmente, los aranceles estándar en Estados Unidos para el acero y el aluminio se sitúan en un 50% para productos básicos e importaciones primarias bajo el marco de la Sección 232.
“La medida de este jueves no se acumula con los aranceles aplicados en la Sección 232″, explicó una fuente al tanto del diálogo entre Washington y Buenos Aires.
El 2 de junio pasado, Greer había determinado que las prácticas de las 60 economías investigadas —relacionadas con la falta de imposición y aplicación efectiva de una prohibición a la importación de mercancías producidas con trabajo forzoso— eran “irrazonables” y gravaban o restringían el comercio estadounidense.
Los países que quedaron con el arancel del 10% por esta nueva medida, además de la Argentina, son Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, la India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago, y el Reino Unido.
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