El conflicto en Medio Oriente y el desplome de las tecnológicas sacudieron a los mercados y golpearon a los activos argentinos
Nada quedó en pie en los mercados del mundo. Fue un jueves negro en toda su dimensión. La guerra entre Estados Unidos e Irán tuvo su mayor escalada desde el inicio y desarticuló las cotizaciones. No hubo refugio ante la ráfaga de vendedores. Los bonos del Tesoro bajaron y su tasa de retorno se elevó a 4,70%, la más elevada desde el 7 de enero de 2023. El oro cayó 2% a USD 4.049 por onza. Los dos refugios clásicos cedieron y hay un temor creciente a que la Reserva Federal se tiente a subir las tasas de interés.
Los inversores de riesgo se encontraron ante la peor barrida de sus ganancias. Las siete grandes empresas del sector tecnológico presentaron balances que significaron una pérdida de valor estimado en 790 mil millones de dólares. Por caso, Tesla bajó 14% y Google 7 por ciento. El Nasdaq, índice bursátil que las representa, perdió 2,51 por ciento.
El temblor se trasladó al mundo. Bajaron las Bolsas europeas y las asiáticas. La Argentina fue afectada en el sector que más esperanzas tenía: la renta fija. Los bonos soberanos más negociados, los de mediano plazo, perdieron hasta 1,5% y el riesgo país se elevó 27 unidades (6,6%) a 437 puntos básicos.
El petróleo fue el desencadenante. El Brent superó los USD 100 por barril al aumentar 7,41 por ciento. Su precio de USD 101,04 amenaza a la inflación del mundo, pero en particular a la Argentina.
Matías Togni, analista de la consultora petrolera NextBarrel dio un panorama amplio de lo que sucede y lo que puede suceder: “Los tres conflictos que antes considerábamos como amenaza, esta vez fueron la suma de todos los miedos. Hubo ataques a barcos en el Mar Rojo, en el Golfo de Omán, en el Estrecho de Ormuz y en el Mar Negro lo que logró quebrar la última pata que quedaba sana que es el mercado físico donde realmente se negocia el petróleo que cambia de manos”.
“Esta situación es la que realmente impulsó a los futuros. La concreción de amenazas hizo que se reasignaran precios y riesgos y empezó a repreciarse el petróleo. Por ejemplo, el Medanito, el crudo argentino que se vendía a Brent menos 6 la semana pasada, ahora se está ofreciendo a Brent más 2. Se dio vuelta todo y volvimos a los peores días del conflicto en marzo y abril y no creo que haya una desescalada”, advirtió Togni.
Y continuó: “Tanto la nafta como el gasoil internacional quedaron muy por encima del BAFRE (Barril Futuro de Renovables) de YPF, que permitía comprar energía de manera anticipada. Se comprimieron los márgenes y no sé si YPF va a tener que tomar una decisión sobre los precios porque ahora sí se escaparon. Esto es inflación y más tasa de interés, entre otras consecuencias. El barril de petróleo está USD 100 y el barril de gasoil importado, donde hay un barco esperando para descargar, está USD 170 y si se suman impuestos y otros costos da un precio de entre $2.500 y $3.000 el litro. Ese debería ser el precio del gasoil en las estaciones de servicio que hoy está a $2.200. Aquí está el problema para la Argentina”.
El dólar subió en el mundo y se ubica en el valor más alto desde el 2 de enero de 2025. La Argentina siguió la tendencia porque aparecieron manos compradoras. En el Mercado Libre de Cambios (MLC), se operaron USD 408,5 millones y el Banco Central compró USD 45 millones, el dólar mayorista subió $6 (+0,4%) a 1.489 pesos.
Según la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “el volumen operado en futuros se elevó a 1.242.336 contratos, pero no fue suficiente para torcer el rumbo bajista de la media móvil de 20 ruedas. Por otra parte, el interés abierto dejó una modesta suba de USD 6 millones. Mientras tanto en la rueda de soberanos dollar linked (BYMA, T+1) el volumen sufrió una leve contracción desde USD 168 millones previos a 150 millones (VN)“.
Y acotó: “El BCRA reveló su posición vendida en futuros a fin de junio que se incrementó por primera vez desde setiembre cuando alcanzó USD 6.844 millones. Esta vez la suba fue de USD 193 millones a fin de mayo a 492 millones. Este dato ratifica que durante junio hubo una mayor exigencia de cobertura por parte de la demanda. En ese mes el tipo de cambio finalizó con un incremento del 5%, la mayor variación mensual desde julio de 2025”.
En la plaza financiera, el dólar MEP aumentó $6 (+0,4%) a $1.519, mientras el contado con liquidación (CCL) subió $20 a 1.586 pesos. El blue tocó un récord de $1.560 pero sobre el final de la rueda bajó 45 a $1.555 y cerró igual que la rueda anterior. Al vendedor se le pagaba 1.530 pesos.
A la jornada negativa a nivel global no la acompañaron los datos internos. El Índice de Confianza del Consumidor que mide la Universidad Torcuato Di Tella cayó 4,78% en julio y 12,3% en los últimos 12 meses. F2 resaltó que “desde Néstor Kirchner, solo se registraron valores inferiores para esta parte del mandato con Mauricio Macri y Alberto Fernández. El primero no logró ser reelecto y el segundo ni siquiera lo intentó. Se encuentra más cerca del valor del segundo mandato de CFK que, aunque no podía volver a presentarse, su partido perdió contra la oposición luego de gobernar por tres mandatos consecutivos. Por lo tanto, el dato analizado de manera aislada no es alentador. De todos modos, Moody’s habló de que esta vez la sociedad aprueba la política de equilibrio fiscal, una especie de this time is different (esta vez es diferente)”.
El índice Merval de las acciones líderes bajó 1,8% en pesos y 3,1% en dólares tras la fuerte alza del CCL. Los bancos, que fueron lo más destacado del miércoles, se erigieron como los mayores perdedores, arrastrados por la caída de los bonos soberanos que afecta el resultado de sus balances. BBVA cedió 7,2%, Banco Macro, 4,8% y Grupo Galicia, 4%. A pesar de la suba del petróleo, Pampa e YPF cerraron neutras.
Por su parte, las tasas de interés tuvieron leves bajas por la suba que hubo en LECAP a tasa fija a corto plazo. El promedio está en 1,79% efectivo mensual.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destacó que “la jornada resultó dispar. El trigo cerró con bajas por tomas de ganancias tras las fuertes subas previas, aunque las preocupaciones por los ataques en el Mar Negro y las expectativas de menores rindes para el trigo de primavera en Estados Unidos limitaron las pérdidas. En contrapartida, tanto los futuros de maíz como de soja encontraron sostén en la firmeza del crudo, con la oleaginosa recibiendo además impulso por señales de una mayor demanda china”.
En el overnite, los índices no eran alentadores. A la espera de la apertura de los mercados, los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York experimentaban lo que se conoce como “el rebote del gato muerto” y registraban leves subas inferiores a 0,10 por ciento. En cambio, el VIX, conocido como “Índice del Miedo”, aumentaba casi 4% a 20 puntos. Por encima de ese nivel, crece la volatilidad y la aversión al riesgo. El oro seguía en alza, mientras el oro se mantenía estable. El petróleo Brent, de referencia en la Argentina, registraba una leve suba a 100,83 dólares
Estos indicadores podrían empeorar tras el rechazo de Irán de una propuesta de Estados Unidos de un cese del fuego que poco antes había amenazado con intensificar las acciones militares.