Para esquivar sus problemas con la política nacional, el PRO se refugia en la municipalización
Conocedores de las dificultades que tienen para mostrar una posición consistente y clara en la política nacional -desde hace más de dos años sus principales dirigentes no consiguen responder sin titubeos cuando se les pregunta si forman parte de la oposición o del oficialismo- el PRO se dedicará en las elecciones del año próximo a fortalecer las candidaturas locales.
En las últimas semanas, el equipo que rodea a Mauricio Macri identificó 170 municipios en todo el país en los que vive poco más del 85% de los argentinos y es allí donde intentarán construir candidatos que puedan reproducir las invocaciones a “la gestión” que caracterizaron al macrismo desde sus inicios. Hoy, el PRO tiene unos 35 intendentes, que se suman a la jefatura de Gobierno de la Ciudad y las gobernaciones de Entre Ríos y de Chubut. Es, después de las distintas vertientes del peronismo y del radicalismo, el tercer partido con más cargos ejecutivos del país, y Macri cree que tiene espacio para crecer en ese campo.
Esa idea se basa en dos premisas: el PRO comparte muchos de sus votantes con La Libertad Avanza y el oficialismo nacional tiene muchos problemas para construir dirigentes propios en el interior del país.
Por eso mismo, creen en el macrismo, el PRO puede ser una opción de candidatos a cargos locales o incluso provinciales para quienes a nivel nacional votarán a Milei. Si las elecciones provinciales se hacen en fechas distintas a la de la renovación presidencial y del Congreso Nacional, esa posibilidad de que una misma persona vote a agrupaciones distintas para cargos diferentes se agiganta.
Ese plan nacional del PRO tiene una pata floja: la Ciudad. A pesar de que gobierna en la Capital desde hace casi 20 años de manera interrumpida, el PRO viene de perder -y lo hizo de manera catastrófica- la elección legislativa del año pasado frente a La Libertad Avanza y el peronismo.
Aeso hay que sumarle las divisiones superpuestas que cruzan al partido en la Ciudad.
La primera de ellas es el éxodo de los dos últimos precandidatos presidenciales. Hoy, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta no viven bajo el techo amarillo.
La segunda es la que separa las intenciones de Mauricio Macri y de Jorge Macri. Los dos buscan algún tipo de acuerdo con La Libertad Avanza en la Ciudad y los dos consideran que deben encabezar esas negociaciones. Hoy, a pesar de que mantienen conversaciones -tienen previsto reunirse la semana próxima, incluso- los dos reconocen que están enfrentados.
¿Ocurrirá finalmente el acuerdo entre La Libertad Avanza y el PRO en la Ciudad? Las encuestas indican que la mayor parte de los votantes de los dos espacios está esperando algún acuerdo entre cúpulas, al menos para competir en una PASO que permita determinar el candidato común.
Pero ese final no está asegurado. Jorge Macri cree -a pesar de lo que ocurrió el año pasado, cuando el PRO quedó tercero- que si no hay acuerdo con La Libertad Avanza igual podrían llegar los dos espacios por separados al balotage y relegar al peronismo. En la oficina de Mauricio Macri tienen otros planes: quieren obligar al primo rebelde a aceptar sus condiciones y para eso están dispuestos incluso a hacer flamear la posibilidad de que el ex presidente vuelva a pelear por la jefatura de Gobierno porteño.
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