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infobae.com · hace 15 horas · Ricardo Carpena

Cómo fue el desteñido debut del plan de lucha de la CGT, con una presencia testimonial en la calle y muchas ausencias de dirigentes

Infobae

El debut del plan de lucha de la CGT no fue lo que muchos imaginaban como inicio de la nueva etapa de ofensiva contra el Gobierno. Los sindicatos no movilizaron mucha gente, faltó la mayoría de los líderes cegetistas y los que estuvieron ante el Congreso no se quedaron más de media hora protestando por los reclamos de los jubilados.

Pareció casi el símbolo de un desganado regreso a la protesta de la CGT: había amagado con replicar el esquema a la francesa de paros y movilizaciones por un tiempo prolongado, como el que atormentó a Emmanuel Macron en 2023, y terminó en una versión light, sin huelgas sectoriales y rotativas, sólo basado en marchas callejeras a lo largo de 2 meses, con una amenaza de un quinto paro general que hoy parece muy difuso.

Para este desteñido debut del plan de lucha, para colmo, la CGT se asoció a expresiones duras del sindicalismo como las dos CTA, la UTEP (el sindicato de los movimientos sociales) y otras organizaciones aliadas que, contrariamente a lo que se preveía, no mostraron este miércoles en la calle toda su capacidad de movilización.

La CGT se sumó a la marcha de los jubilados

La columna principal de la CGT y las CTA estaba encabezada sólo por dos de los tres cotitulares cegetistas y algunos sindicatos estaban representados por no más de 20 o 30 militantes. Los manifestantes de Camioneros, liderados por Pablo Moyano y Marcelo Aparicio, eran alrededor de 1000. La UOM Capital, encabezada por Roberto Bonetti, movilizó unas 400 personas.

Desde temprano, uno de los jefes del sector dialoguista de la CGT se preocupó por aclarar a Infobae que la presencia sindical en la calle iba a ser “testimonial” porque se trata de una marcha que “siempre está copada por la izquierda”. “Sólo vamos a acompañar el reclamo de los jubilados, pero en las marchas que vienen vamos a movilizar con toda nuestra fuerza”, aseguró.

Lo que viene, hasta ahora, será el 7 de agosto con la movilización a la Iglesia de San Cayetano, en Liniers, y ese mismo mes tendrá lugar una marcha ante el Ministerio de Economía o el Banco Central en rechazo del endeudamiento familiar y de las pymes. En esos días, además, sí podría llevarse a cabo un paro nacional docente, proyectado por la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT y con el apoyo de CTERA y otros sindicatos del sector. Y tampoco se descarta que haya otras medidas de fuerza de gremios en conflicto.

El SIndicato de Camioneros en la marcha de los jubilados

Pero, hoy, el horizonte del quinto paro general contra Javier Milei es cada vez más lejano. Lo reconocen directivos de la CGT fuera de los micrófonos, aunque insisten en una aclaración: “Al paro general hay que construirlo”. Una forma de aludir a la necesidad de ir acumulando adhesiones de distintos sectores sociales no sindicalizados para que la paralización de actividades sea contundente. Muchos admiten que el último paro general, del 19 de febrero pasado, no fue muy bueno.

Cuando nadie los escucha, algunos dirigentes ponen en duda de que sus bases acaten disciplinadamente otro paro general. Aunque palpan malestar porque los salarios no terminan de alinearse con la inflación y el consumo cayó en forma pronunciada, son conscientes de que los trabajadores no quieren resignar el pago de un día de trabajo o el presentismo, y, además, crece el miedo a perder el empleo si adhieren a una medida de fuerza.

Por eso apuestan a ir midiendo el clima social en cada una de las protestas callejeras que se irán sumando al cronograma diseñado por la CGT y las CTA antes de definir si concretan un paro general de 24 o 36 horas.

La UOM Capital en la marcha de los jubilados

La raleada presencia sindical en la marcha de los jubilados, aseguran en la CGT, no tiene que ver con el canal de diálogo que se reabrió con el Gobierno en las últimas semanas y que permitió rectificar los límites a la caja sindical a través del flamante decreto 612.

“Esa fue una barbaridad del sector más duro del gabinete, piloteado por Federico Sturzenegger, y aceptaron corregirla porque ocasionó una oleada de cautelares en favor de los sindicatos, pero ese sólo es uno de los temas que nos preocupan”, dijo un dirigente de peso.

De todas formas, la misma fuente admitió que la predisposición del ala política del Gobierno a solucionar los problemas que generó la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral en el financiamiento de los gremios les da la esperanza de conseguir respuesta positiva a muchos de sus reclamos sectoriales.

El poder que Karina Milei le dio como jefe de Gabinete a Diego Santilli, quien, a su vez, se apuntala tanto en los Menem (Martín y Lule) como en Santiago Caputo, es una de las claves que, para la CGT, explican por qué hallaron una receptividad oficial superior a la que existía.

Diego Santilli, Javier Milei y su hermana Karina

Pero, al mismo tiempo, los sindicalistas creen que esa mayor predisposición al diálogo de la administración libertaria sólo responde a la necesidad de buscar consensos políticos y asegurar la paz social para lograr la reelección de Javier Milei en 2027. Y se preparan para sacar provecho de esta etapa en la que la Casa Rosada deberá cerrar acuerdos con los gobernadores y con la CGT, según esperan, para seguir en el poder.

Mientras tanto, utilizarán el plan de lucha como ariete para ejercer presión sobre el Gobierno, pero sin romper una relación que en estos días volvió a encaminarse y con un ojo (o bastante más) puesto en cómo diseñar una alternativa política para frustrar la reelección de Milei.

Javier Milei viaja a Brasil para iniciar una agenda internacional en apoyo a dirigentes de derecha