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infobae.com · hace 15 horas

Otra calificadora destacó el plan financiero del Gobierno, pero advirtió que las reservas serán la clave de cara a 2027

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Fitch Ratings evaluó el plan de financiamiento que el Tesoro argentino presentó para el período 2026-2027 y concluyó que la estrategia oficial muestra un enfoque proactivo para cubrir las necesidades de fondos en moneda extranjera antes de las elecciones legislativas del año próximo. La calificadora advirtió, sin embargo, que ese esquema deberá estar acompañado por nuevas compras relevantes de divisas por parte del Banco Central para asegurar la acumulación de reservas internacionales.

Según Fitch, la mejora de los colchones externos del país será determinante para la trayectoria futura de la calificación soberana, luego de la suba que la propia agencia le otorgó a la Argentina en mayo, cuando elevó la nota a B- con perspectiva estable. Esa mejora había marcado un punto de inflexión en la lectura que el mercado internacional hacía sobre la capacidad de pago del país, y el nuevo informe retoma ese diagnóstico para analizar qué desafíos se abren de cara a los próximos dos años.

El plan fue presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, el 6 de julio, y contempla financiar los pagos de deuda en moneda extranjera tanto de este año como del próximo a través de una combinación de instrumentos. Entre ellos, préstamos multilaterales, garantías que respaldan préstamos comerciales, privatizaciones y la emisión de bonos locales en dólares estadounidenses. Fitch remarcó que el esquema no contempla la reanudación de la emisión de bonos internacionales, una alternativa que el propio Gobierno describe como una “opción” pero no un “objetivo”. La agencia señaló que esta decisión se toma pese a la significativa reducción de los diferenciales de los bonos soberanos argentinos, que llegaron a ubicarse incluso por debajo de los de soberanos con calificaciones similares, como Ecuador, países que sí volvieron a los mercados internacionales de deuda.

Para Fitch, el anuncio del plan de financiamiento constituye una muestra de la proactividad del Gobierno a la hora de comunicar de qué manera piensa cubrir el servicio de su deuda en dólares en torno a las elecciones generales previstas para octubre de 2027. La calificadora entiende que esa anticipación podría contribuir a reducir los riesgos de volatilidad en los mercados financieros que suelen derivarse de los ciclos electorales, en la medida en que despeja incertidumbre sobre cómo se afrontarán los vencimientos en un año particularmente sensible desde el punto de vista político.

El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó el plan de financiamiento, que contempla préstamos multilaterales, garantías, privatizaciones y bonos locales en dólares. (Reuters)

En cuanto al financiamiento correspondiente a este año, el informe consideró que su entrega “parece razonablemente asegurada”. Fitch fundamentó esa lectura en que los 4.000 millones de dólares que en un primer momento se habían previsto en bonos nacionales en dólares ya fueron emitidos, una cifra que luego fue ampliada a un nuevo objetivo de 6.000 millones de dólares en el último anuncio oficial. A eso se suma que ya se desembolsaron 3.200 millones de dólares, sobre un total previsto de 4.000 millones, en préstamos bancarios respaldados por garantías de bancos multilaterales de desarrollo. Estos movimientos se concretaron antes de los pagos realizados en julio sobre los bonos en dólares estadounidenses, lo que para la calificadora refuerza la idea de que el frente de corto plazo está cubierto.

El panorama se vuelve más exigente cuando se observa la evolución de las necesidades de financiamiento del Tesoro en dólares estadounidenses, que según el informe aumentan de 19.200 millones de dólares en 2026 a 24.900 millones de dólares en 2027. Fitch advirtió que el cumplimiento de esas metas dependerá en parte de las condiciones de mercado, que pueden variar de manera significativa en un año atravesado por el proceso electoral.

Entre las fuentes de financiamiento previstas para cubrir esas necesidades, el informe detalló la emisión continua de deuda en dólares en el mercado local, por 5.000 millones de dólares, y privatizaciones, por 1.500 millones de dólares. A esto se agregan 2.000 millones de dólares que provendrían de “otras” fuentes que todavía no fueron identificadas con precisión, pero que Fitch consideró concretas dentro del esquema presentado por el Gobierno.

Uno de los puntos que más desarrolló Fitch en su análisis es el peso que tendrá el Banco Central dentro de este esquema. El plan de financiamiento del Tesoro para el período 2026-2027 muestra necesidades residuales de financiamiento en dólares que se cubrirían mediante compras de divisas al BCRA. Esto implicaría que la entidad monetaria pase a convertirse en un comprador neto de reservas internacionales, en lugar de actuar como un contribuyente de divisas al Tesoro.

Según Fitch, el Banco Central deberá sostener compras importantes de divisas para asegurar la acumulación de reservas prevista en el programa con el FMI. (Reuters)

Fitch fue claro en señalar que ese mecanismo requeriría más que compras compensatorias por parte del Banco Central para lograr el aumento de reservas que exige el programa vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un objetivo al que, según prevé la calificadora, las autoridades seguirán dando prioridad incluso en un año electoral.

El informe repasó también el desempeño reciente del Banco Central en materia de compras de divisas. Con 12.400 millones de dólares acumulados hasta mediados de julio, las compras ya superaron el límite inferior del rango objetivo fijado para este año, que se ubica entre los 10.000 y los 17.000 millones de dólares. Fitch recordó que la acumulación de reservas suele resultar más difícil en la segunda mitad del año, una vez finalizada la cosecha de soja, aunque consideró que la menor dependencia de las importaciones de energía podría facilitar ese proceso. La calificadora destacó, además, que el Banco Central realizó recientemente algunas compras especialmente importantes.

De cara al año próximo, Fitch anticipó que la acumulación de reservas podría volverse más compleja antes de las elecciones de octubre de 2027. De todos modos, planteó que un buen desempeño en la acumulación de reservas durante este año podría facilitar el cumplimiento del objetivo fijado para 2027, ya que el programa del FMI podría evaluar esa meta de manera acumulativa y no solamente año a año.

El informe fue enfático en un punto: dado que el plan de financiación anunciado no incorpora la emisión internacional que había sido prevista por el FMI, cualquier acumulación de reservas significativamente mayor “requeriría otro año de grandes compras del BCRA, similares a las de este año”.

El aumento de reservas continúa siendo uno de los objetivos centrales del programa que Argentina mantiene con el Fondo Monetario Internacional. (Reuters)

Fitch consideró que la mejora estructural de la balanza comercial, impulsada por el creciente superávit energético y por el aumento de las exportaciones mineras, podría respaldar ese proceso. Al mismo tiempo, advirtió que ese escenario podría volverse más difícil si los acontecimientos propios del ciclo electoral impulsan la demanda del sector privado de dólares y generan presión sobre la depreciación del peso argentino.

Por último, Fitch analizó las implicancias de la decisión oficial de evitar la emisión de deuda en los mercados internacionales. Según el informe, esa determinación refleja el deseo de las autoridades de no incurrir en mayores costos de intereses, algo que en principio debería beneficiar los indicadores fiscales del país. No obstante, la calificadora advirtió que esa misma decisión dificultaría una mejora significativa de la liquidez en moneda extranjera, un factor que consideró crucial para fortalecer la estabilidad macroeconómica general, la capacidad de servicio de la deuda y el mantenimiento de la confianza del mercado.

En ese sentido, el informe concluyó que una eventual mejora en los indicadores de liquidez externa tendrá mayores repercusiones sobre la trayectoria futura de la calificación soberana de Argentina, en un contexto en el que la acumulación de reservas y el comportamiento del Banco Central aparecen como las variables centrales a monitorear de cara a las elecciones de 2027.

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