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ambito.com · hace 12 horas

Mercados emergentes: los inversores se refugian en bonos y le dan la espalda a las acciones

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El último bimestre confirmó la divergencia entre el comportamiento de los flujos de capitales internacionales hacia bonos y acciones de mercados emergentes. Lo que haga la Fed tendrá mucha influencia en el futuro próximo.

Las preferencias de los inversores globales por activos financieros de mercados emergentes han cambiado significativamente.

Las preferencias de los inversores globales por activos financieros de mercados emergentes han cambiado significativamente.

Por segundo mes consecutivo los inversores internacionales retiraron capitales de los mercados emergentes en junio pasado por más de 17.000 millones de dólares netos. Así encadenaron un bimestre de salidas netas por casi 45.000 millones de dólares. Se pensaba que luego de la fuerte liquidación de posiciones registrada en marzo pasado por más de 66.000 millones de dólares, la recuperación de abril donde el flujo neto volvió a ser positivo superando los 58.000 millones de dólares cambiaba la tónica de los negocios. Sin embargo, el tercer bimestre del año dejó un sabor amargo.

Pero los grandes números muestran además que el apetito o, mejor dicho, las preferencias de los inversores globales por activos financieros de mercados emergentes han cambiado significativamente, como lo muestran, por ejemplo, los relevamientos de Emerging Portfolio Fund Research (EPFR) y del Institute of International Finance (IIF) sobre los flujos de capitales de no residentes hacia los activos emergentes.

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Según los analistas de EPFR, el segundo trimestre finalizó con los inversores aprovechando la reciente caída de las acciones tecnológicas como punto de entrada, los máximos del Dow Jones, los menores precios del petróleo y otros factores (tregua EEUU-Irán, fenómenos meteorológicos extremos, la histórica salida a bolsa de SpaceX, etc.) y los flujos hacia los fondos de bonos superando con creces el ritmo récord del año pasado.

Por su parte, el IIF da cuenta que en junio los flujos de cartera de mercados emergentes se mantuvieron negativos en cerca de 18.000 millones de dólares, tras las salidas de más de 26.000 millones de dólares de mayo. Pero de acuerdo con el monitoreo del IIF, por un lado, se aceleraron las entradas hacia los bonos a más de 28.000 millones de dólares, mientras que, por otro lado, las salidas de las acciones se profundizaron a más de 46.000 millones de dólares.

En este contexto, Asia volvió a representar una cifra superior a la salida total de capitales de los mercados emergentes, ya que la venta de acciones compensó las mayores entradas de deuda regional. Así China pasó de ser un apoyo a la renta variable a convertirse en un lastre para la misma, mientras que la deuda china continuó en fase de salida de capitales.

Entonces, queda claro que los flujos de cartera de no residentes hacia los mercados emergentes continuaron en descenso en junio: el total de los flujos de cartera fue negativo en 17.800 millones de dólares cuando un año atrás fueron positivos en más de 51.000 millones de dólares. Por lo tanto, lo visto el mes pasado refleja que no hubo un retorno a las condiciones normales de flujo. Más bien, mostró una división más marcada entre las clases de activos donde la demanda de renta fija se fortaleció, pero no lo suficiente como para compensar otra gran caída en renta variable. De modo que si bien los bonos amortiguaron el impacto las acciones continuaron absorbiendo la presión derivada de una menor propensión al riesgo, la incertidumbre en China y un contexto de liquidez global menos favorable.

Según el IIF los flujos hacia bonos emergentes aumentaron a 28.300 millones de dólares, frente a los 10.000 millones de mayo. Si bien esta cifra es inferior a los 42.700 millones registrados en junio del año pasado, sigue siendo un flujo mensual “sólido” dadas las condiciones del mercado.

Por otro lado, la mejora fue generalizada en todas las regiones. Los flujos hacia bonos emergentes de Asia aumentaron a 13.500 millones de dólares, frente a los 3.500 millones de mayo mientras que en Latinoamérica alcanzaron los 5.100 millones, en Europa emergente los 4.400 millones y en la región Medio Oriente y norte de África (MENA) los 5.300 millones.

Para los analistas del IIF, este es el rasgo estabilizador de los datos de junio: los inversores no abandonaron la renta fija de los mercados emergentes ya que la demanda de deuda se fortaleció incluso mientras los flujos de renta variable seguían bajo presión. Esto, resulta coherente con el panorama general del acceso al mercado, que fue más selectivo. Además, los inversores siguieron dispuestos a aumentar su exposición a la deuda cuando el “carry trade”, la calidad crediticia y la resiliencia externa lucieron convenientes.

En cuanto a los flujos hacia las acciones emergentes, el panorama luce menos favorable. Las salidas de la renta variable de los mercados emergentes se acentuaron por encima de los 46.000 millones de dólares en junio, frente a los 35.200 millones que se fueron en mayo, y cuando un año atrás hubo un flujo positivo de 8.500 millones.

De modo que junio fue el segundo mes consecutivo con importantes salidas en acciones, lo que mantiene la parte de los flujos de renta variable bajo presión. El balance del primer semestre arroja así una salida neta de más de 81.000 millones de dólares, frente a los 19.500 millones que se fueron un año atrás. En contraste, los flujos de bonos del primer semestre sumaron casi 180.000 millones de dólares, por encima de los 141.700 millones del año pasado.

Los analistas destacan que la señal del primer semestre es clara: los mercados emergentes han seguido atrayendo capital en su conjunto, pero solo porque las entradas hacia los bonos han compensado con creces la persistente liquidación en acciones.

En tal sentido, China es el principal cambio con respecto a mayo: las acciones chinas aún compensaban la venta generalizada de acciones de los mercados emergentes, excluyendo China en mayor. Pero en junio, ese colchón desapareció. Los flujos de acciones chinas fueron negativos en 14.000 millones de dólares, desde los 8.100 millones de mayo, o sea, una variación de 22.100 millones de dólares. Mientras que los flujos a bonos chinos se mantuvieron negativos en 3.700 millones de dólares, solo ligeramente mejor que las salidas de mayo de 4.300 millones. Esto significa que China lastró significativamente el total de junio.

Entonces, mientras que los flujos a bonos emergentes, excluyendo China, aumentaron a 32.000 millones de dólares, las salidas de acciones fueron de 32.200 millones de dólares. En términos prácticos, los mercados emergentes, excluyendo China, estuvieron prácticamente equilibrados en junio, con entradas en bonos que compensaron casi por completo las salidas de acciones. Queda claro que la salida agregada de capitales de mercados emergentes provino principalmente de China y de la continua debilidad de las acciones asiáticas.

Con relación a Latinoamérica los datos muestran que se mantuvo relativamente resiliente. Los flujos totales aumentaron a 2.700 millones de dólares en junio, frente a los 200 millones de dólares de mayo. Los flujos a bonos aumentaron a 5.100 millones de dólares, mientras que las salidas de acciones se ampliaron a 2.400 millones de dólares. Se observa que la región continúa beneficiándose de una combinación más favorable de “carry trade”, exposición a materias primas y familiaridad de los inversores con escenarios de altas tasas de interés reales. De todos modos, esto no exime a la región de la reducción general del riesgo en los emergentes. Según el IIF; la salida de capitales en renta variable demuestra que las tasas de descuento globales y la menor “beta” (menos volátiles) de los mercados emergentes siguen siendo relevantes. Los datos de junio sugieren que Latinoamérica continúa atrayendo la demanda de renta fija, mientras que las asignaciones a renta variable siguen siendo más vulnerables a los cambios en el apetito de riesgo global.

Este patrón de divergencia se observó en todas las regiones del mundo: la demanda de bonos se mantuvo positiva, mientras que la renta variable tuvo dificultades.

Las acciones se enfrentan a una combinación más compleja: las tasas de descuento globales más elevadas, la incertidumbre en China, la menor confianza en los beneficios y la sensibilidad al posicionamiento en los sectores tecnológico y energético facilitan la reducción de las asignaciones a renta variable. Así los inversores siguen dispuestos a prestar a los mercados emergentes, pero están menos dispuestos a asumir riesgos de renta variable en general. La siguiente fase dependerá de si este lastre para las acciones disminuye antes de que la menor liquidez en dólares comience a poner a prueba de forma más directa la resiliencia de la renta fija. Veremos.

En junio la inflación marcó 1,9% y según en Gobierno en agosto el dato comienzaría con 0,%. 

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