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infobae.com · hace 16 horas · Joaquín Múgica Díaz

El post Mundial del peronismo: se pone en juego la frágil unidad electoral y la convivencia política

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Luego de un mes y medio, y unas cuantas batallas futbolísticas ganadas por la Selección Argentina, terminó el Mundial. El sabor agridulce que quedó tras la final perdida se irá disipando con los días. Y a medida que avancen las horas el país volverá a su cause normal, donde la política tiene un importante protagonismo, hasta ahora limitado por el espíritu futbolero que se vive en el país.

En esta segunda parte del año, el peronismo tiene un enorme desafío por delante que es evitar profundizar la autodestrucción del espacio político. Hasta aquí las internas y los conflictos cruzados han trastocado el proceso de reorganización que la fuerza política tenía por delante cuando dejó la Casa Rosada. El gran problema es que, después de tres años de gestión, los únicos acuerdos son de gestión y circunstanciales.

Reducir el nivel de conflicto interno en la provincia de Buenos Aires debería ser el objetivo central de todas las tribus que sobreviven en el barro bonaerense. Porque allí reside el 40% del padrón electoral y porque están las dos personas que en la actualidad más mueven el amperímetro electoral del peronismo: Cristina Kirchner y Axel Kicillof. Si la interna sigue, como un cuento sin final, entonces el peronismo se irá desgastando lentamente hasta el momento en que el calendario lo obligue a la decisión final.

Para esta semana Kicillof tiene una nutrida agenda de gestión que incluye actividades en Morón, Salto, San Antonio de Areco, Tapalqué y Alvear. Las apariciones permanentes que le permite su rol como gobernador y que tienen, además de un perfil de gestión, una impronta política electoral. El Gobernador parece moverse en ese circuito cada vez con más comodidad, convencido de que es un candidato que puede representar a una porción importante del peronismo, pero despojado de ser el candidato de Cristina Kirchner.

Hombre habla a micrófono, flanqueado por otro hombre y una mujer. Fondo azul con 'MD MOVIMIENTO DERECHO AL FUTURO'. Termo y mate en mesa

El Gobernador ya asumió que el cristinismo no lo quiere como candidato. Y, en algún punto, es por lo que luchó hasta aquí. Por no ser el candidato puesto a dedo por el sector que comanda la ex presidenta. La incógnita que se generó en las últimas semanas es cómo se va a sostener esa convivencia hasta el momento que lleguen las elecciones. Ahí reside otra parte de los desafíos del peronismo para este tiempo que arranca con el final del Mundial.

El cristinismo cree que Kicillof quiere un “kirchnerismo sin Cristina” y que no busca su apoyo ni el de nadie que la rodee. El Gobernador responde con silencio y enfocado en lo que él considera que tiene que hacer para construir un proyecto electoral el año que viene. Y lo hace en el medio de críticas que le llueven desde distintos sectores del peronismo por su estrategia y su táctica vinculadas al armado electoral.

En los meses que siguen el cristinismo seguirá redoblando los esfuerzos para colocar en el centro de la escena a Cristina Kirchner. A la que anuncian como candidata a presidenta, pese a no tener posibilidades reales de serlo. La condena en la causa Vialidad y su detención se lo impiden. Sin embargo, el sector que ella lidera construye desde hace algunas semanas -y lo seguirá haciendo- la candidatura virtual de la ex presidenta.

El cristinismo no solo tiene por delante tratar de conciliar alguna idea con otros sectores del armado justicialista, sino también poner en cancha un precandidato a gobernador bonaerense. La idea de la corriente K es estar presente en unas eventuales PASO. Hay tres nombres posibles para ese lugar: Mayra Mendoza, Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” de Pedro. Nombres que están siempre en la línea de largada y que son parte de la identidad ultra K.

Sergio Massa declara en la causa Sueños Compartidos

El líder de La Cámpora empezó a encabezar algunos actos por fuera de los límites bonaerenses y despertó la incógnita sobre su futuro electoral. Sobre todo en un momento donde la posibilidad de una fractura expuesta es concreta. Kirchner apareció en escena como el referente natural que lidera al cristinismo en la calle. El delegado en el poder de su madre, que no puede atravesar la puerta de San José 1111. El crecimiento de su liderazgo dentro de ese sector es probable que se vea con claridad en los próximos meses.

En los meses que vienen en el peronismo se especula mucho con el regreso a la primera escena de Sergio Massa. “Es probable”, dicen algunos dirigentes cercanos. En el entorno más chico del ex ministro son bien cautos. Evitan definiciones claras que pongan parámetros temporales sobre sus movimientos. El líder del Frente Renovador nunca dejó de estar activo, más allá de su bajo perfil mediático. Habla con todos. Y juega fuerte para que la coalición no se rompa en mil pedazos.

Massa suele decir en privado que si el peronismo se quiebra el año que viene, alguien va a tener que hacerse responsable de esa situación que, a priori, sería un movimiento que beneficiaría al gobierno nacional. Su figura da vueltas en el universo peronista como un potencial candidato a presidente. Nadie lo sube y nadie lo baja completamente. Sobre todo porque figura como un potencial punto de unidad de las distintas vertientes.

El PJ Federal afronta el desafío de engrosar su territorialidad dirigencial y terminar el año con un prencandidato a presidente. Quienes lo integran saben con claridad que la idea de no tener candidato para que no se convierta en una traba, tiene fecha de vencimiento. Sobre todo porque tiene que haber una figura que identifique el proyecto político que están discutiendo.

Primer plano de Máximo Kirchner, hombre con barba, sonriendo con una campera azul, y una bandera de Argentina en el fondo

En las semanas que vienen por delante están armando una serie de actos para hacer pie en el norte y el sur del país. Es también una forma de mantener activo el espacio y de seguir estrechando lazos con dirigentes de base en las provincias. El esquema federal construye representatividad territorial por fuera de la provincia de Buenos Airea. En el interior, donde el peronismo tiene una idiosincracia distinta a la del conurbano.

En esa línea del interior nacional se va a mover también Sergio Uñac. El jueves va a visitar una nueva provincia y va a seguir en el tour electoral de baja intensidad. Más calles y menos medios. Más cara a cara y más instalación en el territorio. El paso siguiente es hacer crecer sus posibilidades de candidato y su viabilidad para dar la pelea entre medio de tantas triunfos justicialistas.

El peronismo afronta varios objetivos que no sabe si va a poder cumplir. Hay grietas que parecen difíciles de cerrar. Hay diferencias que se agrandan en vez de achicarse. Hay un futuro donde aparecen caminos que llevan a distintos destinos. La unidad ha dejado de ser un factor determinante para varios sectores de la coalición. El futuro es un fran signo de interrogante.

El gobierno nacional oficializó un suplemento salarial por título en las Fuerzas Armadas