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perfil.com · hace 20 horas · Kelly Olmos* y Jorge Zaccagnini**

Las sociedades IA no deben tener identidad jurídica

Advierten que la inteligencia artificial cambiará lo humano antes de 2035.

El proyecto de “Ley General de Sociedades” que el Poder Ejecutivo Nacional ha enviado al Senado para su aprobación parlamentaria dedica ocho artículos de la Sección V del Capítulo 2 a las empresas IA, a las que denomina como “Sociedades Descentralizadas Autónomas Operativas" o más sencillamente, con la sigla "DAO".

Las DAO se describen allí como sociedades estructuradas “según las reglas de gobernanza, operación, toma de decisiones y distribución de beneficios previstas en su instrumento constitutivo o en su protocolo”. Son sociedades cuyas estrategias de gestión y supervivencia están determinadas por el “conjunto de reglas técnicas y de gobernanza que determinan su funcionamiento, cualquiera sea la tecnología o soporte utilizado para su instrumentación”.

El proyecto determina que las sociedades que “utilicen tecnología con fines meramente instrumentales, registrales o administrativos, sin que ésta integre de manera esencial su organización o gobemanza” no son sociedades DAO.

Los barones de la 'oligarquía digita' se proponen gobernar al mundo, deshumanizándolo"

No hay lugar para la duda o el equívoco. Las DAO son identidades no humanas, cuyo comportamiento, decisiones y estrategias de supervivencia están determinados por los algoritmos de Inteligencia Artificial que rigen su protocolo. Son sociedades IA.

Con la introducción casi subrepticia de entidades no humanas en el proyecto de ley de sociedades enviado al Senado, Milei y Sturzenegger han dado un paso trascendente hacia la conformación de un orden social que pone en riesgo al sistema democrático que nos rige y atenta contra los principios básicos de nuestra constitución como Nación. El intento de reconocimiento legislativo de sociedades IA constituye un hecho político que debe ser tratado políticamente.

El repentino interés de Javier Milei y Federico Sturzenegger por darle entidad legal a las sociedades IA forma parte del plan que se inicia cuando Milei se convierte en 2023, en el primer presidente anarco-capitalistade la Argentina y se consolida cuando Milei vuelve a ganar las elecciones de medio término en 2025, de la mano de la extorsión y posterior ayuda financiera de Trump, que tanto asustó a la clase media argentina. Un plan que incluía -lo sigue haciendo- la sumisión incondicional a las incomprensibles tácticas geopolíticas de Trump y a los planes de dominación que desarrollan los barones de la "oligarquía digital" que se propone gobernar al mundo, deshumanizándolo.

Yuval Noah Harari advirtió sobre el plan tecnológico de Milei: "Creará un 'Estado IA' incontrolable"

Un plan para el queson funcionales el Super RIGI, la primarización productiva, los ignorados acuerdos con Peter Thiel, la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la impunidad a los billonarios tecnológicos para crear algoritmos IA sin control social, la entrega a manos extranjeras del reactor RA-10–instrumento estratégico para la fabricación local de semiconductores-, el sistemático desguace del Estado y con él, el abandono de la educación y el cuidado del pueblo argentino.

Piezas de un rompecabezas que, a medida que se va resolviendo, va dibujando la pérdida de soberanía, la desaparición del valor de trabajo como medio para alcanzar una vida digna y justo reconocimiento social, la amnesia identitaria y el inmediatismo social como inequívocos indicadores de la perversa intencionalidad que anima a sus ejecutores.

El proyecto de ley que intenta darle identidad jurídica a las sociedades IA forma parte de eseplan.

“No debemos otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA” manifiesta Yuval Harari en el Financial Times como respuesta al artículo que en el mismo periódico británico publicaran Milei y Sturzenegger anunciando el proyecto de ley que propone su reconocimiento.

Harari también formula una seria advertencia: “Los países que otorguen a las IA la personalidad legal, corren el riesgo de convertirseen un Estado IA.Un país cuyo pueblo podría, en efecto, ser gobernado por corporaciones no humanas, contra las que podría ser aún más difícil rebelarse”.

Imaginemos decenas de miles de sociedades IA articuladas para que alcancen el control de los principales resortes estratégicos de funcionamiento y decisión de un país"

Es posible imaginarse un camino en el que el otorgamiento de identidad legal a las sociedades IA conduzca a lo que Harari llama Estado IA y que otros denominan Estado Tecnofascista.

Una sociedad cuyos principales mecanismos de control y gestión estén manejados por sociedades sin humanos, cuyo comportamiento dependa exclusivamente de los algoritmos de inteligencia artificial que constituyan su identidad y establezcan las estrategias para su acción y supervivencia, necesita de un Estado autoritario que imponga un control social eficaz para evitar cualquier posibilidad de la “rebelión” humana a la que hace mención Harari.

¿Qué más eficaz para el control de la población que los sistemas IA que ha desarrollado la empresa Palantir, cuyo dueño -elfilósofo billonario Peter Thiel-, es un oligarca digital que declara que la democracia es incompatible con el desarrollo tecnológico, y que fuera tan bien recibido por el actual gobierno argentino?

El dúo Milei/Sturzenegger contesta las advertencias de Harari con un documento en el que el presidente de todos los argentinos confiesa: “me preocupa menos el poder de las corporacionesque el del Estado, porque el autoritarismo surge del monopolio de la fuerza que solo los gobiernos poseen”. Y asegura: “Una empresa legalmente constituida jamás mantendrá ese monopolio”.

¿Jamás? Imaginemos un poder económico que se proponga manipular al país que lo permita, con decenas de miles de sociedades IA articuladas de manera tal que -en conjunto- alcancen el control de los principales -si no todos- resortes estratégicos de funcionamiento y decisión de ese país.

¿Al servicio de quiénes estarían en ese caso la represión directa y el monopolio de la fuerza al que se refiere Milei? ¿Podría funcionar la democracia en un país donde se impongan como prioridad los intereses de la oligarquía digital? ¿Qué alternativas le quedarían a una población cuya valoración laboral se primariza a la misma velocidad con la que crece la “eficiencia tecnocrática” de los autómatas de las sociedades IA?

Milei nos está conduciendo a un Estado Tecnofascista. Las sociedades IA no deben tener identidad jurídica. Siempre debe haber una responsabilidad humana reconocida, con regulaciones que impongan transparencia sobre los sesgos de diseño de los algoritmos.

Graduados universitarios 20250211