La expectativa de una inflación en baja hace caer a los plazos fijos indexados
La expectativa de que el proceso de desaceleración de la inflación que se verifica en la economía local se mantenga firme al menos durante varios meses está golpeando a los depósitos a plazo fijo (PF) indexados, más conocidos como PFUVA.
Es decir, afecta a la colocación que venía siendo la preferida de los ahorristas e inversores más tradicionales en lo que va del año, al ser el único depósito que les aseguraba una renta real positiva, ya que, en general, además de asegurar la actualización del capital invertido por IPC, retribuyen una tasa del 1% anual.
En cambio, por un plazo fijo tradicional, los bancos hoy pagan tasas de entre 17% y 20% nominal anual, un rendimiento que continúa por debajo de la inflación.
El stock de este tipo de colocaciones en los bancos, que había marcado un pico superior a $1,55 billones el 22 de junio, ya se ubicaba en $1,39 billones al último martes, según datos oficiales. Esto implica retiros por unos $159.000 millones, equivalentes a un promedio de $11.360 millones por jornada hábil.
Según detalla el informe monetario diario del Banco Central (BCRA), por esa razón estos depósitos ya retroceden 6% en el mes, tanto en la medición mensual corriente como en la de los últimos 30 días.
El dato contrasta con el fuerte crecimiento que habían mostrado previamente: 535% en lo que va del año y 159% en la comparación interanual, impulsados por una escalada inflacionaria que se registraba en medio de un retroceso de los precios del dólar en la plaza local.
Tomamos $1.210 (lo que valía un dólar en diciembre de 2023) y lo seguimos por tres caminos distintos hasta hoy:Línea amarilla: cuánto valdrían esos $1.210 si los hubieras dejado en pesos ajustados por inflación (por ejemplo, un plazo fijo UVA o un bono CER). Hoy serían $4.047 pic.twitter.com/xGr1Yw8W8N
Al mismo tiempo, los plazos fijos tradicionales privados en pesos, afectados por las tasas reales negativas que pagan, también muestran una caída: retroceden 1% en lo que va del mes y 3% en los últimos 30 días. Sin embargo, su stock se mantiene relativamente estable, en torno a $63,5 billones durante las últimas semanas.
Esto sugiere que la mayor parte de los pesos que salieron de los plazos fijos ajustados por inflación se canalizó hacia otras inversiones o alimentó la demanda privada de dólares, ya que el rubro de “otros depósitos” de la estadística oficial solo registra ingresos por unos $410.000 millones en los períodos analizados.
“Lo que está sucediendo es que el inversor o ahorrista que había refugiado sus pesos en un plazo fijo indexado en los últimos meses, cuando vence, ya no lo renueva ante la percepción de una inflación en baja. Hay que recordar que son colocaciones a tres meses”, explicaron en un banco privado líder.
“Los últimos dos datos de inflación están haciendo que cambien las expectativas del mercado. A eso se suma que el dólar empezó a moverse al alza desde junio en adelante”, indicó a LA NACION el gerente de banca minorista de un banco público al explicar esta tendencia.
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