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infobae.com · hace 8 horas · Ludmila Di Grande

Consumo: cómo se ajustan los argentinos en medio de la caída de los ingresos que quedan luego de pagar los gastos fijos

Infobae

La desaceleración de la inflación aún no se traduce en una mejora generalizada de la economía de los hogares. Los ingresos reales continúan perdiendo capacidad de compra y una proporción creciente de las familias enfrenta dificultades para sostener sus consumos habituales.

El último informe de la Secretaría de Trabajo mostró que el poder adquisitivo del promedio de los salarios del empleo registrado del sector privado cayó 2% mensual en mayo, mientras que el salario conformado medio de los principales Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) lo hizo en 1,4%. En la comparación interanual, el retroceso alcanzó el 2,4% y 5,2%, respectivamente.

En paralelo, según Equilibra, luego de siete meses consecutivos de caída, el ingreso disponible -el dinero que queda en el bolsillo tras afrontar los gastos fijos- aumentó 0,8% mensual en abril. No obstante, el indicador aún se ubica 1% por debajo del nivel de igual mes del año pasado y resulta 14,5% inferior al promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.

Equilibra Consultores: " luego de siete meses consecutivos de caída, el ingreso disponible -el dinero que queda en el bolsillo tras afrontar los gastos fijos- aumentó 0,8% mensual en abril" (Foto: Reuters)

Un estudio de la consultora Zentrix reveló que el 61% de los encuestados asegura que sus ingresos le alcanzan, como máximo, hasta el 20 de cada mes. En tanto, 24,3% afirma que llega con lo justo, sin margen para ahorrar. Apenas el 13% logra cubrir todas sus necesidades y, además, ahorrar.

En ese marco, de acuerdo a un análisis del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, la principal privación que se observó en los hogares durante 2025 estuvo vinculada a no poder realizar arreglos en la vivienda, situación que alcanzó al 56% del total, pero ascendió al 80,2% si se mira el estrato bajo marginal.

En segundo lugar se encuentran los problemas para calefaccionar o refrigerar el hogar (32,2%), seguidos por la reducción o el abandono del uso del transporte público (23,6%) y la imposibilidad de afrontar el pago de algún servicio (23,4 por ciento).

A su vez, el 7,4% dejó de abonar la tarjeta de crédito, el 6,8% debió mudarse por falta de recursos y el 6,6% manifestó haber sentido temor de perder su casa.

Infografía sobre privaciones que afectan el nivel de vida. Presenta una casa rota, cajas, herramientas, termómetro, factura, tarjeta y autobús, y tabla de datos

Agustín Salvia, director del ODSA, consideró: “Hay una fuerte desigualdad social en la capacidad para cubrir el costo de las tarifas frente a los aumentos que vienen registrando. Esto ocurre incluso cuando bajan la indigencia o la pobreza, porque existe una mayor capacidad para consumir alimentos, ya que sus precios vienen desacelerando”.

“Esa contradicción deriva en una mayor morosidad en las tarjetas de crédito y en el pago de los servicios y, al mismo tiempo, implica un nivel más alto de estrés económico”, explicó.

La dinámica se sostiene a partir de una relativa estabilidad inflacionaria y de la existencia creciente de trabajo informal, changas u otras ocupaciones de ese tipo que permiten generar ingresos. Con un esfuerzo mayor y una remuneración por hora más baja, en un escenario de desaceleración de precios, los hogares logran mantenerse, pero a costa de seguir recortando gastos y, en muchos casos, de postergar el pago de obligaciones.

En esa línea, Equilibra apuntó en un informe: “La insuficiencia de ingresos de las familias no afecta solo al repago de préstamos formales: los atrasos en expensas, prepagas, cuotas de clubes, etc. también treparon. Pareciera que el boom de crédito escondió transitoriamente el deterioro de la hoja de balance de los agentes económicos. Por ende, revertir la anemia de la demanda interna de los últimos 5 trimestres no será sencillo”.

Según una encuesta de Trespuntozero, 72,8% de los consultados aseguró que redujo sus consumos en el último tiempo, frente a un 4,8% que afirmó haberlos incrementado. A su vez, el 20,7% indicó que mantuvo sus hábitos de compra sin cambios y el 1,7% respondió que no sabía o prefirió no contestar.

Gráfico de barras naranja sobre los principales ajustes en el consumo con porcentajes. Incluye categorías como salidas, alimentos, vivienda, bienestar y salud. Fuente: trespuntozero

Entre quienes realizaron ajustes, las salidas gastronómicas, culturales y deportivas encabezaron la lista de los rubros más afectados, con el 64,6% de las menciones. Les siguieron las compras de alimentos (61,6%), los costos vinculados a la vivienda (49,6%) y el bienestar y cuidado personal (40,7%). Además, el 34% disminuyó el dinero destinado a salud, mientras que el 32,7% recortó el presupuesto para productos de limpieza y la misma proporción hizo lo propio en movilidad y transporte.

Al respecto, la directora de la consultora, Shila Vilker, contó lo que surge en las entrevistas realizadas: “Lo que define esta época es la sensación de que la plata no alcanza. Es el punto de partida de cualquier conversación. No importa lo que haga cada persona”.

“Y esto aparece tanto entre votantes de la oposición como entre quienes apoyan al oficialismo. No es una cuestión ideológica, sino una experiencia de vida cotidiana”, explicó.

Relató que lo primero que señalan los encuestados es el cambio en la mesa familiar, especialmente en el consumo de carne, que es una de las cosas que más impacta en la gente porque forma parte de la esencia argentina.

Cada vez más argentinos optan por adquirir artículos premium en los supermercados como una forma de darse un gusto (Foto: EFE)

“Cada vez que surge ese tema, si no se interrumpe, las personas podrían pasar horas hablando de cuánto cuesta la carne, las milanesas o los churrascos. El recorte en este sentido es muy doloroso”, dijo Vilker.

En línea con lo anterior, una encuesta de Casa Tres arrojó que el 66% resignó algún consumo, principalmente ocio (61%), primeras marcas (56%), indumentaria (46%), vacaciones (37%) y plataformas de streaming (30 por ciento).

Este panorama produjo una transformación en la percepción social: Zentrix encontró que el 50,2% de los consultados se identifica como parte de los sectores bajos o medio-bajos y apenas el 10,5%, de clase alta.

Una de las tendencias que registran las empresas de consumo masivo es la del “lujo accesible”: cada vez más argentinos optan por adquirir artículos premium en los supermercados como una forma de darse un gusto, ya que hoy no pueden acceder a bienes o experiencias de mayor valor. Por ese motivo, las marcas están ampliando permanentemente su portafolio para generar novedades que atraigan a los clientes.

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