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infobae.com · hace 14 horas · Rosendo Fraga

La OTAN evitó la ruptura, pero sin resolver los problemas de fondo

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La Cumbre de la OTAN realizada en Turquía arrojó un resultado ambivalente. En su fase inicial Donald Trump insistió en sus críticas: repitió calificativos, como “tigres de papel” para referirse a los socios europeos de la Alianza militar occidental. También recriminó la falta de solidaridad con Estados Unidos en la guerra contra Irán.

Planteó críticas a las demoras en el aumento del gasto militar de algunos países acordado el año pasado y no negó el retiro de fuerzas estadounidenses del territorio europeo que ya había sido anunciado. Pero después buscó atenuar esta posición. Lo hizo fundamentalmente con la coincidencia con los socios europeos en mantener por ahora el apoyo a Ucrania en su guerra con Rusia. Esto permitió que la Cumbre finalizara sin que se produjera una ruptura ni formal ni anímica. Es decir, se evitó el peor escenario, pero sin lograr una coincidencia de fondo ni obtener ninguna garantía del comportamiento de Trump en los próximos meses.

Para el presidente estadounidense, sus socios europeos no están cumpliendo el artículo 5° de la carta de la OTAN que exige que si un país es atacado, los demás deben concurrir en su defensa. Para los integrantes europeos, este artículo sólo rige cuando es atacado, no cuando agrede. No es una divergencia menor frente a posibles choques aislados que se produzcan entre Rusia y los países de Europa Central y Oriental, lo que podría intensificarse en los próximos meses.

La actitud europea posterior a la Cumbre fue parcial y quizás precipitada. Doce de los treinta miembros europeos de la OTAN constituyeron una “comunidad” para unificar industrias y proyectos militares. Se trata del Reino Unido, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Rumanía, España, Suecia y Turquía. Los antecedentes de esta política no son buenos, ya que un mes atrás Francia y Alemania suspendieron el proyecto de industria militar binacional más importante de Europa: el caza franco-alemán.

Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, por instrucción de Trump, convocó a ministros de más de sesenta países a un encuentro en Washington el 16 de julio, para coordinar estrategias contra lo que la Casa Blanca califica como un resurgimiento del “terrorismo transnacional de extrema izquierda”. No es un acuerdo fácil. Ya la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha sido fuertemente criticada por aceptar que su país concurra a la reunión inicial. Los objetivos del encuentro son fortalecer la cooperación internacional, el intercambio de inteligencia y la coordinación entre agencias de seguridad frente a organizaciones que Washington considera violentas o anarquistas, como el movimiento “Antifa” y las organizaciones pro-palestinas. El criterio para incluir a una organización dentro de la lista de terroristas en estos términos ya ha generado polémica.

En Medio Oriente, Estados Unidos ha reanudado la guerra, rompiendo definitivamente la tregua de sesenta días alcanzada el 17 de junio. Esto implica que las negociaciones mantenidas durante una guerra de “baja intensidad” se interrumpen. Pakistán, Egipto y Qatar han hecho un llamado a la prudencia a Irán frente a la decisión estadounidense. Cabe señalar que el régimen iraní respondió a los ataques estadounidenses a las bases iraníes en torno a Ormuz lanzando centenares de misiles y drones.

Irán, a su vez, atacó con el mismo tipo de armamento a cuatro monarquías del Golfo: Qatar, Kuwait, Bahrein y Omán. Lo hizo a las bases militares estadounidenses desplegadas en estos países. No lo hizo sobre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Arabia Saudita comenzó a ser parte del conflicto militar. Los drones yemeníes fueron disparados sobre el principal país del Golfo Pérsico, el que está enfrentado política y religiosamente con Irán. A eso se agrega que la minoría chiíta de Irak va estrechando sus lazos con Hamas, Hezbollah y Teherán.

La ocupación de un sector de El Líbano por parte de Israel es otro elemento del conflicto. Trump había dicho que ocuparía el estrecho de Ormuz e iba a cobrar “peaje” a los barcos petroleros que lo crucen, pero ante los múltiples rechazos -incluso entre sus propios aliados políticos-, el presidente estadounidense decidió suspender esta decisión. Sin embargo, la sola posibilidad de hacerlo ha generado un drástico aumento en el precio del petróleo y una percepción de que la guerra puede continuar e incluso amplificarse.

Trump dio precisiones sobre sus pasos previstos en la escalada militar. De acuerdo a información periodística, dijo: “Vamos a destruir Picaxe Mountain. Díganles a los iraníes que estén preparados”. La frase volvió a poner el foco en Kuh-e Kolang Gaz La, una montaña ubicada en el ya castigado complejo nuclear de Natanz, y que es conocida por Washington bajo el nombre de Picaxe Mountain (Montaña Pico). Se trata de una de las instalaciones subterráneas más misteriosas, profundas y fortificadas de Irán. No es claro que las bombas anti-búnkeres como las estadounidenses -las más potentes del mundo- tengan la capacidad de destruir este complejo nuclear subterráneo, que se encuentra a un kilómetro y medio al sur de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz.

Hay indicios de que las construcciones más profundas en esta montaña se están ampliando. La OIEA, por su parte, no ha pedido inspeccionar el lugar. Cabe señalar que un eventual ataque a Picaxe Mountain presenta varias complicaciones. La más importante es que, en el caso de que el bombardeo tenga éxito, esto podría desperdigar por la zona el uranio enriquecido al 60% que tendría Irán. En términos militares, el desafío más importante para la operación son los túneles, que están protegidos por una enorme masa de roca granítica. Según las últimas estimaciones, sus sectores más profundos podrían quedar fuera del alcance incluso de las bombas anti-búnkeres estadounidenses.

Probablemente el presidente Trump se encuentre frente a su decisión más arriesgada en lo que va de un conflicto que ha decidido continuar e incluso ampliar, provocando respuestas de Irán en el plano militar.

El futuro soberano de los Estados Unidos