Melody Rakauskas insistió en Casación para reabrir la causa por supuesto abuso contra el sobreseído intendente Fernando Espinoza
Melody Jacqueline Rakauskas, quien denunció al intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, por supuesto abuso, insistió ante la Cámara Nacional de Casación para reabrir el caso donde el funcionario municipal fue sobreseído y la fiscalía desistió de acusarlo ante la falta de evidencias en su contra.
Rakauskas participó de una audiencia ante los jueces de la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Pablo Jantus, Horacio Días y Alberto José Huarte Petite, donde insistió con la acusación. La defensa de Espinosa dijo que la mujer no puede ser querellante, que no hay evidencias y defendió el sobreseimiento.
En la audiencia, a puertas cerradas, los jueces le llamaron la atención a Rakauskas sobre sus expresiones, que no estaban ligadas con el objeto del caso. Hubo momentos de tensión, exabruptos y le prohibieron filmar la audiencia de manera particular, lo que generó protestas de sus letrados. Hubo llantos, producto del temperamento de Rakauskas, dijeron fuentes judiciales, y más de una vez hubo llamados al orden.
Espinosa fue sobreseído en principio por falta de pruebas; luego, la fiscal Mónica Cuñario y el fiscal revisor Mauricio Viera señalaron que no había elementos para sostener la acusación.
Tras cartón, cuando el caso estaba elevado a juicio, la jueza Inés Cantisani, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 16 de la Ciudad de Buenos Aires, resolvió quitarle el rol de querellante a Rakauskas porque incumplió en presentar abogados en los plazos requeridos y responder a las notificaciones judiciales y policiales. Así, Espinosa fue sobreseído por falta de acción penal.
Ahora, Rakauskas pretende retrotraer esa situación. Su nuevo abogado, Ignacio Fernando Barrios, argumentó que Rakauskas nunca abandonó la querella ni desistió de la causa.
“Lo que existió fue una falta transitoria de patrocinio letrado, frente a la cual ella pidió expresamente un plazo, manifestó su voluntad de continuar y reclamó la realización del juicio”, dijo el abogado.
Señaló que esta circunstancia no puede usarse para apartarla como querellante, asumir el rol de víctima. Sostuvimos que esa situación era subsanable y que no podía utilizarse para declarar la falta de acción y sobreseer a Fernando Espinoza sin resolver el fondo del caso.
“Solicitamos que se restituya su intervención y que el proceso continúe hacia el juicio oral”, dijo Barrios.
Al finalizar, la mujer le pidió a los jueces la palabra y dijo que el 31 de diciembre de 2025, después de solicitar asistencia médica, “una intervención de efectivos de la Comisaría Vecinal 9C terminó con ella reducida, esposada y golpeada”.
Dijo que la jueza Cantisani la mandó a matar, que quiso drogarla para que aparezca muerta y que la policía la secuestró varios días. Cuando le preguntaron si lo había denunciado y si había ratificado esa denuncia, dijo que nunca la llamaron. El caso fue desestimado.
En realidad, la mujer pareció referirse a la tercera vez en que la jueza Cantisani envió a la policía para notificarla de que debía designar abogado, pero nada de lo que denunció en la audiencia, en esa circunstancia, ocurrió en realidad.
Rakauskas describió marcas y hematomas que quedaron en su cuerpo, el traslado al Hospital Grierson y la presión que habría recibido para aceptar una medicación inyectable sin su consentimiento.
También denunció tocamientos y un intento de quitarle o dañar su teléfono. Dijo que acudió a la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema para dejar constancia de lo sucedido.
Por la defensa de Espinoza intervinieron María Paola León y Germán González Campaña, que insistieron en que la acusación no se sostiene, que no hay evidencias y que su cliente fue sobreseído porque cesó el impulso de la acción penal.
Los abogados de Espinosa mencionaron que fueron seis los abogados que despidió Rakauskas y que, para que prospere la querella, debió tener patrocinio letrado. Dijeron que fue notificada tres veces para que designara abogados y recién dos meses después fue separada como querellante.
Indicaron que sin fiscal y sin abogado querellante no puede haber una acusación.
Tras salir de tribunales, Rakaukas afirmó: “Durante la audiencia y después de la audiencia me sentí más vulnerada y débil que previo a entrar y volver a ver las caras de los dos defensores de mi agresor, quienes se portaron peor que dos bestias hambrientas, haciendo gestos para desacreditarme, jactándose de ser parte del estudio millonario de Carlos Arslanian”.
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