Caso Cuadernos: varios empresarios que pagaban coimas a los Kirchner, en 2016 se acogieron al blanqueo
El juicio por los Cuadernos de las coimas tiene en el banquillo de los acusados a 60 empresarios. Muchos de ellos no sólo están acusados del pago de sobornos, sino que también tienen un doble rol: el de imputados colaboradores. Entre sus confesiones, algunos señalaron a Cristina Kirchner como conocedora del circuito de coimas. “Nos extorsionaban, nos asfixiaban”, señalaron algunos. Sin embargo, para la fiscalía los empresarios también fueron beneficiados por el esquema de corrupción y muchos de los dueños de compañías movieron dinero sin justificativos, incrementaron sus patrimonios y en 2016 se acogieron al blanqueo de capitales.
El Ministerio Público Fiscal -representado en el juicio por Fabiana León y el fiscal auxiliar Nicolás Codromaz- sostiene que los empresarios fueron parte de la maniobra delictiva porque obtuvieron un beneficio. Ya en la instrucción del caso, llevada adelante por el fallecido juez Claudio Bonadio, se había detallado que los hombres de negocios pagaron las coimas “para obtener favores con relación a las empresas que representaban: adjudicaciones de licitaciones, otorgamientos de obras públicas, el pago de facturas emitidas, desembolsos a medida que los proyectos avanzaban, y otorgamiento de subsidios”.
“Los dos ganaban”, es una expresión volcada en la imputación y que busca desentrañar la fiscalía en el marco del debate.
Con esa tesis central, las últimas declaraciones testimoniales de ex y actuales funcionarios del ARCA se concentraron en las fiscalizaciones que el juez Bonadio pidió, en su momento, sobre un extenso listado de empresas y sus dueños.
La fiscalía interrogó a dos testigos responsables de fiscalizar a un conjunto de compañías y empresarios. Ambos coincidieron en que las firmas exponían “movimientos de fondos sin justificación”, como así también “extracción por ventanilla de sumas importantes de dinero”. Por eso, explicaron los especialistas ante el TOF 7, se perdió la trazabilidad de los fondos.
Esta semana se sumó otro dato. Ariel Trapani, contador público que integró el equipo de trabajo de la ex AFIP que respondió al juez Bonadio en 2018, contó que muchos de los empresarios involucrados en el caso Cuadernos, en 2016 se acogieron al blanqueo de capitales. “Al blanqueo accedieron un grupo de empresarios, y en ese contexto no se pide la justificación de los bienes”, indicó.
El fiscal auxiliar, Nicolás Codromaz le consultó detalles sobre el procedimiento, ante lo cual Trapani señaló que “siempre que las empresas o personas piden ingresar al blanqueo incorporan bienes registrables o tenencia de dinero”. Era un trámite que requería la presentación de documentación.
Ante la repregunta, el testigo recordó que se debía completar un formulario. A modo de ejemplo, la fiscalía pidió la información sobre el empresario Aldo Roggio, quien “declaró bienes en el exterior y tenencia del dinero. Un auto, un departamento, títulos y acciones y una cuenta bancaria JP Morgan”, señaló.
Al testigo se le mostraron informes sobre el blanqueo de 2016 y el comportamiento fiscal previo de un conjunto de empresas y sus respectivos dueños.
Fuentes judiciales señalaron a Clarín que las explicaciones de los últimos testigos de alguna manera exhiben “que se trataba de un sistema de beneficios recíprocos. Fueron muchos los empresarios que se acogieron al régimen. Muestra estructuras financieras preexistentes de muchos años de las que no se conoce en detalle su composición”.
¿A qué se contrapone esta información? A una de la tesis expuestas por los empresarios en sus confesiones: que eran presionados por los ex funcionarios de Planificación Federal a pagar sobornos para poder continuar con las obras, contratos, concesiones. “Muchos se defienden indicando que eran víctimas de ese mecanismo de extorsión y aprietes que los obligaba a pagar. Sin embargo, la formación de activos -ahorro en dólares en negro- por parte de los empresarios en ese período, y luego exteriorizados en el blanqueo, en algún punto derriba esa defensa”.
Tal como sostiene la acusación, el sistema de sobornos juzgado en este debate oral y público existía y se mantenía “porque se beneficiaban los dos, funcionarios y empresarios”.
Así versa en la acusación: “En esos pactos venales, libres y voluntarios, las dos partes obtuvieron beneficios. Los empresarios lograban favores de parte del Estado, y los integrantes del grupo paraestatal, a través de los pagos, se enriquecían y garantizaban la continuidad de la asociación ilícita durante el transcurso del tiempo”.
En otro tramo de la elevación del caso a juicio, se señaló que las erogaciones realizadas por los empresarios de diversos rubros “no se trataron de una mera dación, por cierto de importantes cantidades de dinero, desconectadas de todo beneficio pretendido por el dador, sino por el contrario, de un acuerdo corrupto, entre privados y funcionarios públicos, es pos de obtener, de un lado como del otro, beneficios de carácter patrimonial”.
Redactora de la sección Política, especializada en noticias judiciales. [email protected]
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