Quirno participa de una reunión convocada por Trump para luchar contra "el terrorismo transnacional de extrema izquierda"
El canciller Pablo Quirno participa este jueves en Washington en una reunión global convocada por Estados Unidos para luchar contra lo que el gobierno de Donald Trump define como “el resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda", un encuentro donde se habló de Montoneros, Tupamaros, las FARC, Sendero Luminoso y otras organizaciones del continente de décadas atrás. “Hoy nos enfrentamos a una nueva ola de este viejo mal”, advirtió el secretario de Estado Marco Rubio.
El gobierno de Estados Unidos invitó a ministros de más de 60 países, incluida la Argentina, a un encuentro motivado por una preocupación central para el gobierno de Trump. “El terrorismo político de extrema izquierda está resurgiendo, manifestándose en actos terroristas violentos en todo el hemisferio occidental, Europa, Asia y más allá”, afirmó Rubio en la inauguración del encuentro en el Departamento de Estado.
“No son incidentes aislados. Reflejan una estrategia deliberada e ideológicamente motivada para desestabilizar sociedades libres atacando violentamente nuestros sistemas políticos y económicos, incluyendo ataques contra ciudadanos privados, funcionarios gubernamentales, policías y fuerzas del orden, empresas e infraestructuras críticas en todo el mundo”, agregó Rubio en su presentación ante los representantes de los distintos países.
La convocatoria provocó preocupación entre funcionarios estadounidenses de carrera, algunos aliados europeos y analistas independientes que no ven en realidad un resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda, como afirma la administración republicana. Algunos señalaron a The Washington Post que les preocupa que la reunión forme parte de un esfuerzo del gobierno de Trump para utilizar herramientas poderosas antiterroristas para reprimir activistas estadounidenses que considera extremistas de izquierda.
“Durante demasiado tiempo, esta amenaza ha permanecido como un punto ciego en el enfoque antiterrorista de la comunidad internacional, subestimada y con pocos recursos, a pesar del peligro que supone”, señaló Rubio. Y criticó que “la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda ser una amenaza seria se trata como un sueño febril de la derecha, o peor aún, como una peligrosa conspiración fascista”.
“Durante años, este extraordinario prejuicio ideológico estuvo arraigado en la forma en que hablábamos de la violencia política y el extremismo. Se repitió una y otra vez hasta que fue aceptada como la línea base neutral y objetiva. Tan arraigado en la sabiduría convencional dominante, que llegó a considerarse un hecho apolítico”, agregó.
En este contexto, Rubio hizo mención a organizaciones del continente americano de los 70 y 80. “El terrorismo político de extrema izquierda no es una novedad moderna reciente”, señaló.
“No es una ficción fabricada por políticos conservadores. Durante la mayor parte de la era moderna, fue de hecho la forma dominante de violencia política. ¿Recuerdan nuestros amigos de las naciones del hemisferio occidental? Recuerdan las décadas de secuestros, atentados, asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los Tupamaros, de los Montoneros, de las FARC, del ELN".
"Recuerdan el salvajismo inhumano del Sendero Luminoso del Perú, los fanáticos maoístas que masacraron las aldeas campesinas del país, matando a mujeres embarazadas y recién nacidos hasta la muerte con hachas y machetes. Recuerdan a las decenas de miles de guerrilleros marxistas entrenados para matar en los campos terroristas de Castro”.
“Entre 1970 y 1980, el 93 por ciento de los atentados terroristas en Occidente provinieron de la extrema izquierda”, agregó Rubio y advirtió que “hoy nos enfrentamos a una nueva ola de este viejo mal. Aquí en Estados Unidos, la proporción de atentados y complots terroristas de izquierdas ha aumentado a niveles no vistos en décadas”.
“Pueden llevar diversos eslóganes e ideologías diferentes según el lugar y el tiempo. Pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas, pero el carácter fundamental es siempre el mismo. Es un resentimiento venenoso disfrazado en el lenguaje de la igualdad y la justicia, liberación, una necesidad abrumadora de derribar lo que los hombres mayores han construido, de destrozar lo bello y lo correcto”, señaló.
El objetivo de la reunión es reunir a los socios de EE.UU. para ampliar la coordinación, mejorar el intercambio de información y fortalecer los mecanismos internacionales de aplicación de la ley para contrarrestar la amenaza.
Rubio resaltó la importancia de la cooperación con los socios internacionales para “registrar mejor las actividades violentas, interrumpir la financiación del terrorismo, proteger infraestructuras críticas y promover la acción colectiva contra una amenaza que no respeta fronteras”.
El canciller estadounidense resaltó que, desde noviembre de 2025, el gobierno de Trump designó a cuatro grupos como organizaciones terroristas globales, en referencia a Antifa, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI), la Justicia Proletaria Armada y la Autodefensa de la Clase Revolucionaria. Ofreció además hasta 10 millones de dólares por información sobre sus mecanismos financieros.
“En los últimos meses, Estados Unidos también ha involucrado a fuerzas del orden, profesionales de la lucha antiterrorista y fiscales de todo el mundo a través de colaboraciones directas” y citó a un taller en mayo que reunió a 14 países para ese fin.
Estudios han afirmado que el enfoque de Trump en las amenazas desde la extrema izquierda es erróneo. Un análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS) en 2025 encontró que, aunque la violencia de izquierda en EE. UU. ha aumentado en la última década, "ha subido desde niveles muy bajos y sigue siendo mucho menor que los niveles históricos de violencia perpetrada por atacantes de derechas y yihadistas."
El informe del CSIS concluyó que era "importante dotar de recursos a todas las dimensiones de la amenaza terrorista."
"El terrorismo de izquierdas es una prioridad de la administración Trump, pero el terrorismo yihadista también sigue siendo una preocupación, aunque haya disminuido", afirma. "El terrorismo de derechas podría volver con fuerza, especialmente si en 2028 hay quejas de 'elección robada' o acusaciones incendiarias similares", señala el reporte.
La lista de invitados incluye la mayoría de las naciones europeas, países latinoamericanos más grandes y varios estados asiáticos como India, Indonesia y Singapur. Representantes de algunos países decían que no sabían por qué habían sido invitados. "No tenemos Antifa", dijo un diplomático europeo al Post. "No creo que encontremos ninguna razón para interesarnos en asistir a un evento así", agregó otro.
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