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clarin.com · hace 13 horas · Clarin.com - Home

Se busca incentivo para el que sale tercero

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Hay que hacer algo para que, en el Mundial, el partido por el tercer puesto tenga mayor incentivo, ¿no?

Así como está planteado, más que partido es un tormento, un epílogo triste. Los equipos lo juegan sin entusiasmo, con mayoría de suplentes. Los entrenadores casi no se mueven del banco...

Es que les dura la pena por haber perdido la semifinal, por haber estado tan cerca de la gloria. ¿Y si el que gana el partido por el tercer puesto se clasifica automáticamente al próximo Mundial?

Pero eso no lo consigue ni el que sale campeón, dirá Gianni Infantino, capo de la FIFA.

Entonces que arranque las Eliminatorias con un piso de puntos. Por qué no, seis, nueve puntos, como si ya hubiera ganado tres partidos seguidos.

Otra posibilidad sería darles un mejor premio a los terceros. ¿Pero cuál? ¿Qué podría conmoverlos, si los cracks de primera línea suelen acceder a todo lo que pretenden? ¿Casas? ¿Autos? ¿Viajes? ¿Ropa? Les sobra...

En todo caso habría que comprender que el tercer puesto también es un logro importante, algo de lo que vale la pena enorgullecerse.

Para equipos que nunca fueron campeones del mundo, como Marruecos, es fácil entenderlo de esta manera. Ni hablar si les toca algo así a Curazao, Cabo Verde o Haití. Pero andá a consolar a las potencias, a los que ya cuentan con historia en esto de dar la vuelta olímpica...

¿Qué hubieran dado Alemania y Brasil, que se fueron rápido de esta Copa, por jugar una semifinal? ¿Qué hubiera dado Cristiano Ronaldo, que se despidió entre lágrimas en octavos? ¿Qué hubiera dado Italia, que ni siquiera se clasificó por tercera vez consecutiva?

Dichosos los que se aferran al espíritu olímpico, que valora los progresos en el rendimiento deportivo y entonces festejan la medalla de oro, la de plata y la de bronce... El podio como premisa y principal aspiración.

En el fútbol, en cambio, en algún momento se empezó a despreciar el tercer puesto, a quitarle méritos. Como si alguien hubiera dicho: el que juega el sábado, previo a la final del domingo, es un gil.

Peor aún: se instaló la idea de que el segundo, el que pierde la final, es "el primero de los perdedores".

En el Mundial 74, por ejemplo, la Holanda de Joahn Cruyff y compañía salió segunda detrás de Alemania pero igual hizo escuela: todos los equipos querían desarrollar su idea del "fútbol total".

Pero nosotros nos mofamos del que sale segundo. Lo señalamos. Le decimos "Gamuza", "Cebollita subcampeón". Y armamos una larga lista de memes, la versión moderna de la cargada.

En 2004, después de perder la final de la Libertadores frente a Once Caldas, Boca no se quedó a recibir su medalla.

Preguntale ahora a Juan Román Riquelme si no querría volver a jugar el duelo decisivo por la Copa.

Federico Ladrón de Guevara

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