El juez Irurzun llega a la Corte con su planteo para quedarse en la Cámara Federal
El camarista Martín Irurzun logró llegar a la Corte Suprema con su planteo para permanecer como juez de la Cámara Criminal y Correccional Federal porteña: consiguió que la Cámara en lo Contencioso Administrativo, que se negó a darle la medida cautelar que Irurzun pide, le habilitara no obstante el camino al máximo tribunal para que sus ministros tomen una decisión final.
Irurzun cumple 75 años el sábado próximo; por eso, la suya es una carrera contrarreloj. En principio, si para entonces el Presidente no envió su pliego al Senado y la Cámara alta no le dio su acuerdo para seguir en el cargo por cinco años más, él debe dejar definitivamente el tribunal. Pero Irurzun pretende que le concedan una medida cautelar que frene este proceso mientras se resuelve la cuestión de fondo que él planteó. Irurzun pidió que se declare inconstitucional el límite de 75 años que la reforma de la Carta Magna le puso al mandato de los jueces.
La Cámara Federal que Irurzun integra tiene dos salas de tres jueces cada una y es un tribunal de enorme importancia para la política porque revisa las decisiones de los jueces federales de primera instancia de Comodoro Py; entiende en casos de corrupción, lavado de dinero y narcotráfico.
El Gobierno avanza con decenas de nombramientos en los tribunales y rediseña una nueva Justicia; y eso incluye a la Cámara Federal porteña. Decidió reemplazar a Leopoldo Bruglia -que había llegado por decreto- y nombrar a Pablo Yadarola, muy cercano al ministro Juan Bautista Mahiques, y a Pablo Bertuzzi, que estaba en la misma situación de Bruglia, pero decidió concursar por el cargo al que había sido trasladado. Bruglia, en cambio, sostiene que está siendo objeto de discriminación y se compara con Carlos Mahiques, el padre del ministro, quien también había llegado por traslado al cargo de camarista de Casación.
El caso de Mahiques padre también tiene una similitud con el de Irurzun porque a Mahiques, su hijo sí promovió que el Presidente lo volviera a nombrar este año, cuando cumplió 75.
El fallo de hoy, de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, lleva las firmas de los jueces Luis María Márquez y Clara Caputi.
Tal como adelantó Joaquín Morales Solá en LA NACION, la Corte tiene ahora solo cuatro días para resolver si le concede -o no- la cautelar para que Irurzun siga siendo juez. En su apelación, Irurzun pidió que el presidente del tribunal, Horacio Rosatti, se excuse de actuar en este caso, porque él fue constituyente por el peronismo en 1994 y aprobó, por lo tanto, el artículo sobre la edad de los jueces. Como Ricardo Lorenzetti no está en Buenos Aires, solo queda el vicepresidente del máximo tribunal, Carlos Rosenkrantz, quien debería convocar a un sorteo para elegir a cuatro conjueces de la Corte que traten el tema. Todo en muy poco tiempo.
Si Irurzun debe dejar su cargo, el Consejo de la Magistratura abrirá un concurso para que el Poder Ejecutivo nombre a un nuevo camarista. Mientras tanto, oficiará como suplente alguno de los jueces de la Sala I, el tribunal para el que Milei nombró a Yadarola y Bertuzzi.
Marquez y Caputi, los camaristas que hoy le allanaron a Irurzun su camino a la Corte Suprema, rechazaron la semana pasada el planteo del juez. Ratificaron un fallo de primera instancia que había desestimado la cautelar por considerar que no existía “verosimilitud en el derecho” en el reclamo del magistrado.
Caputi y Márquez se apoyaron en la doctrina sentada por la Corte en el fallo Schiffrin, de 2017, que respaldó el cambio realizado en la reforma constitucional de 1994 que exige un nuevo nombramiento, con aval del Senado, para los jueces que alcancen el tope de 75 años.
Irurzun argumentó que, como cambió la composición de la Corte, hoy no contaría con la misma mayoría que en 2017 y el máximo tribunal podría cambiar de criterio.
“La mayoría alcanzada en el precedente Schiffrin ha desaparecido con el cese en funciones del doctor Juan Carlos Maqueda”, dijo Iruruzun, que sostuvo que “se ha extinguido” ese estándar. En el caso Schiffrin, Rosenkrantz había votado en disidencia, en contra de la validez del topo de 75 años impuesto por los convencionales constituyentes.
Los camaristas en lo Contencioso Administrativo Federal, en contra de lo planteado por Irurzun, sostuvieron que no se puede suponer que la Corte haya cambiado de postura solo por el cambio en su composición. Los camaristas subrayaron que “basarse en conjeturas hipotéticas sobre cómo votarían los nuevos integrantes no constituye un factor jurídico suficiente para apartarse de la jurisprudencia que actualmente se encuentra vigente”.
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