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clarin.com · hace 12 horas · Clarin.com - Home

“No conviene cosechar”: la drástica decisión de los productores de una de las frutas más consumidas por los bajos precios

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Los productores de cítricos dulces en Entre Ríos, principal provincia productora de naranjas y mandarinas a nivel nacional, aseguran que los bajos precios percibidos por la mercadería, sumado a una sobreproducción y la caída del consumo interno, llevaron a la actividad a una fuerte crisis, haciendo que algunos agricultores decidan no cosechar la fruta y dejarla en las plantas.

La provincia litoraleña es la responsable de aportar casi el 90% de las mandarinas y el 64% de la producción de naranjas a nivel nacional. En total, estimaciones oficiales indican que hay cerca de 1900 productores - en su mayoría pequeños - que trabajan sobre 36.000 hectáreas concentradas en los departamentos de Federación y Concordia, obteniendo un volumen anual que ronda las 900.000 y 1,2 millones de toneladas. Asimismo, existen unas 300 empresas de empaques, de las cuales, hasta el 2022, solo 14 estaban habilitadas para exportar.

Según relataron productores citrícolas entrerrianos a Clarín Rural, los precios que reciben por su mercadería no llegan a cubrir los costos, especialmente en lo que se refiere a las mandarinas.

En este sentido, el presidente de la Federación de Citrus de Entre Ríos (Fecier), Pablo Molo, detalló que los productores están recibiendo entre $ 40 y $ 60 por kilos, - en algunos casos muy puntuales hasta $ 120 por la variedad -, mientras que costo mínimo de producción es de $ 120 por kilo.

“Tenemos un exceso de producción, a lo que se le suma el poco consumo interno por falta de poder adquisitivo. Nuestro rubro no escapa a la situación del país y todo se presta a que tengamos variedades en la planta que nos están sobrando. Eso va a quedar en planta, porque no conviene cosecharla”, relató Molo.

La cosecha de mandarinas comienza a fines de marzo y se puede extender hasta octubre, por lo que las labores de recolección están en pleno desarrollo. No obstante, Molo planteó que “hay variedades que están sobrando: hoy, una mandarina criolla, que era la vedette de los mercados en otras épocas, está quedando en la planta. Por eso, en estos momentos, solo podemos pensar en subsistir. No se ve el horizonte. Tenemos que esperar y que el consumidor tenga un mayor ingreso para que pueda consumir lo que nosotros producimos”.

Según Molo, la actual situación impactará en la próxima campaña.

Si bien desde Fecier todavía no tienen una estimación de qué porcentaje de la producción no va a ser cosechada o no se va a comercializar, sí prevén un impacto en la producción del año que viene, ya que las labores de fertilización y mantenimiento de las plantas van a mermar, como así también la contratación de personal para trabajar en el campo.

“Esta situación genera un problema en la planta, porque en primavera florece para la próxima campaña y, si no se cosecha, se va a ver afectada la producción porque perjudica su productividad. Tampoco vamos a poder hacer los trabajamos que se necesitan, porque no vamos a tener para fertilizar y podar, achicando en calidad y cantidad. Hay productores que tienen la espalda necesaria para afrontar esta situación, pero la mayoría no y se complica ver hacia adelante”.

Por su parte, la integrante de la Asociación de Citricultores de Concordia y ex presidenta de Fecier, Melania Zorzi, detalló que la actual campaña “nos encuentra con una alta producción de mandarinas y naranjas con destino al mercado de consumo fresco, un mercado interno sobre ofertado, con una demanda deprimida”, al mismo tiempo que la industria juguera - el otro eslabón demandante de citrus dulce - “sufrió una caída en el precio internacional del jugo concentrado”.

Para Zorzi, “hoy los precios de los cítricos en la planta no cubren los costos de producción”, y sostuvo que, si bien va a ver productores que no van a recolectar las frutas, “hay que cosecharlas de todas maneras, porque el cultivo debe recuperarse, asi en la próxima primavera se logre una nueva floración y cuaje para una próxima campaña”.

“Pero la realidad es que los productores tendremos que repensar cómo seguimos adelante. La inversión para la nueva campaña se verá resentida, lo que se traducirá en un manejo del cultivo que no cubrirá las necesidades, porque habrá menos fertilizaciones, podas, pulverizaciones y demás”, describió.

Por último, Zorzi entiende que el actual panorama “es un círculo vicioso que acorrala a los productores. Algunos tienen más posibilidades que otros de soportar las crisis, pero es muy probable que haya productores que vayan saliendo de la actividad, porque es una situación que se viene profundizando”.

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