Los repartidores les deben a las apps: ni en el mejor guión de Ken Loach
El gobierno de Lula puso en marcha en mayo el programa Novo Desenrola Brasil, destinado a atender la situación de familias endeudadas en mora, un problema estructural y de dimensiones continentales, como lo es Brasil. Las personas con deudas vencidas pasaron allí en los últimos diez años de 59 millones a casi 82 millones (la población de Alemania), lo que representa un incremento del 38%. Aumentaron además el monto total de lo adeudado, el promedio de la deuda por persona morosa y la tasa de reincidencia.
No debería sorprender que el programa del gobierno brasileño aparezca ponderado como un acierto para casi el 60% de los encuestados en la última medición de Bloomberg/Atlas-Intel (la medida más celebrada en la encuesta, por cierto, es la gratuidad de todos los medicamentos incluidos en lo que en Brasil llaman “farmacia popular”, con un 84% de aceptación).
A Jorge Macri le podrían resultar de interés estos números. Este lunes, precisamente, el gobierno de la Ciudad reglamentó la ley que crea el llamado Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, aprobada el mes pasado por la Legislatura y que apunta a renegociar deudas de los porteños con tarjetas y préstamos personales. Fue una iniciativa del bloque del peronismo de la Ciudad (Leandro Santoro), que acompañó el oficialismo del Pro, el radicalismo y el bloque del exalcalde Horacio Rodríguez Larreta. El bloque de La Libertad Avanza se opuso al proyecto, aunque dio quórum para que se tratara.
Deudores Ya: denuncian que crece el endeudamiento entre los repartidores de aplicaciones
El Gobierno ha sido claro en que en el orden nacional no habrá ningún programa destinado a aliviar la situación de quienes no pueden pagar préstamos tomados en los bancos o por fuera de ellos. Para el Banco Central se trata de un fenómeno transitorio, que se corregirá, a su juicio, como cualquier otro fenómeno económico, sin intervención: la entidad monetaria ha dicho que el pico de morosos se alcanzó en el segundo trimestre del año y desde entonces ese número está retrocediendo.
El último informe del Banco Provincia sobre el tema dice que la mora en el pago de deudas bancarias de las familias casi se cuadruplicó en el último año, al pasar de 2,9% en febrero de 2025 a 11,2% en febrero de 2026. La mora total, incluyendo deudas no bancarias, trepó en el mismo período de poco menos de 5% a más de 14%.
El fenómeno afecta a 1 de cada 6 argentinos (6,3 millones de personas), dice el informe, y atribuye sus razones a cuestiones macroeconómicas, básicamente, la pérdida del poder del salario y el aumento de gastos fijos, o su impacto en los ingresos disponibles. El 40% de los jóvenes menores de 25 años que tomaron un crédito tiene problemas para pagarlo (en marzo del año pasado, era de algo más del 25%).
La consultora 1816, una de las de mayor influencia en la City, dijo que la mora siguió en alza. Entre abril y mayo, pasó de 7,3% a 7,7% en el sector privado y de 12,1% a 12,7% en las familias entre abril y mayo, con la misma alta incidencia entre los jóvenes. Según ese trabajo, que analiza datos de la Central de Deudores del BCRA, siete millones de personas dejaron de estar en condiciones de recibir un crédito, como se supo en las últimas semanas.
Crece la mora entre los jóvenes: 9 de cada 10 entran al registro de deudores antes de conseguir un empleo formal
Los atrasos en los pagos de crédito no bancario (las fintech y billeteras virtuales) también siguieron creciendo hasta alcanzar un pico del 27,5% en mayo, según la consultora Eco Go. Los créditos considerados “irrecuperables” son casi el 11% del total.
En este escenario, una nota del periodista Mariano Boettner publicada el domingo en Clarín abrió una nueva dimensión al drama. De acuerdo con un informe del Banco Central sobre crédito proveniente de entidades no financieras, entre las que se cuentan las billeteras virtuales y fintech, pero también la “economía gig”, o economía de plataformas, indica que crece el endeudamiento de los trabajadores de las apps de delivery con las empresas con las que trabajan.
La categoría “economía gig” contiene el universo de apps que articulan el trabajo de repartidores de delivery, choferes, cadetes, u otros trabajos independientes, con los consumidores. El fenómeno que describe el informe consiste en que los repartidores, expresión máxima de la precarización del mercado de trabajo, toman préstamos de las apps para las que trabajan, y destaca que estos préstamos van en aumento y que aumenta también el incumplimiento en el pago.
Los técnicos del Banco Central destacan aspectos positivos de esta práctica: el más sobresaliente, que actúa como una herramienta de “inclusión financiera” para trabajadores monotributistas que no tienen acceso a otras vías de crédito (consideremos que de acuerdo a datos del ministerio de Trabajo, es el tipo de empleo que más crece en la Argentina, sino el único).
Mora récord en Argentina: bancos y fintech redefinen estrategias para contener deudores en 2026
-“En la economía gig, el capital reputacional, es decir, el desempeño del trabajador en la plataforma contribuye a construir su scoring crediticio".
-“A diferencia de un banco tradicional, no solo se analiza el historial de morosidad (del trabajador/tomador de crédito), sino métricas de desempeño: antigüedad, tasa de aceptación de viajes y calificación de usuarios".
- “Surge el concepto de 'colateral digital' (una especie de garantía, en la jerga de las finanzas virtuales), donde el historial de viajes o entregas sustituye al aval o garantía tradicional.
-”A diferencia de las entidades financieras que, generalmente, realizan sus evaluaciones crediticias con las bases de morosidad, el ‘colateral digital’ se construye analizando métricas de comportamiento laboral en tiempo real (a través de la plataforma)”.
-“En esencia, transforma la conducta laboral y la confianza del cliente en un activo financiero tangible”.
Y aquí llegamos a lo mejor: “Permite a los trabajadores de la economía gig acceder a capital que pueden invertirlo en sus propias herramientas de trabajo, como la compra o reparación de vehículos y equipamiento”.
La propuesta es que el trabajador se endeude con la empresa para la que trabaja con el fin de poder arreglar la bicicleta o la motito con las que hace los repartos.
El informe dice que a cantidad de deudores repartidores aumentó entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024 un 177% y 122% el año pasado. La deuda promedio es de unos 900 mil pesos.
El pago del capital y los intereses demandarán más horas de pedaleo. Recuerda los vales del obraje La Forestal o los ingenios azucareros de más de un siglo atrás. Mejora cualquier guión de Ken Loach.