Cartas de lectores: Viaje inaceptable, un partido de fútbol, adicciones
Creo correcta la anunciada presencia del señor Presidente en las ceremonias de asunción de autoridades de naciones hermanas, cualquiera fuera su color político. Pero su viaje a Brasil para apoyar una candidatura presidencial no sólo está fuera de lugar, sino que constituye una intromisión en los asuntos de otro estado, que no admitiríamos en el nuestro. Es política y diplomáticamente inaceptable. Cabe pensar además, que afrontará los gastos con su propio patrimonio, porque si utilizase recursos públicos, constituiría simplemente malversación de fondos. Imagino que no llevará custodia alguna, salvo la que él mismo decida contratar, por ejemplo a algún personal retirado de nuestras fuerzas armadas, que así mejorarían sus magros ingresos.
Resulta totalmente incomprensible e inaceptable que ante al partido de fútbol que Argentina disputará frente Inglaterra algunos periodistas, en sus entrevistas al cuerpo técnico y a los jugadores del equipo, les realicen preguntas relacionadas con aspectos bélicos del pasado o actuales de soberanía territorial, sin medir la importancia y la trascendencia de las respuestas que puedan obtener, comprometiendo inútilmente a los entrevistados con las opiniones que pudieran vertir sobre el particular.
El periodismo debería abstenerse de realizar esas inoportunas preguntas y tomar debida nota de las sensatas y racionales declaraciones en la conferencia de prensa del maestro Lionel Scaloni: “Es un partido de fútbol, no busquemos otra cosa”
Desde que tengo uso de razón existieron apuestas y juegos de azar. El estado penalizaba la “clandestinidad” - quiniela, caballos, galgos, gallos, boxeo -. En el paso del tiempo, se oficializaron los sistemas de juegos y apuestas (Prode, Lotería, Quiniela, Loto, Quini) con la intervención del estado y su voraz “espíritu recaudatorio”. A causa del Mundial, a toda hora y lugar, sin importar su audiencia ni sus peligrosas consecuencias masivas, nos bombardean con “publicidades repetitivas y subliminales”. Es sabido que, nuestros cerebros – consciente o inconscientemente – captan y graban todo lo que “visualizamos”. Contradictoriamente, existe una “supuesta preocupación” por el exponencial crecimiento de las adicciones al juego y alcohol, en chicos y adultos, con gravísimas consecuencias individuales y sociales. Paradoja: “hecha la ley, hecha la trampa” y vale todo. Es increíble la feroz competencia de sistemas de juegos, apuestas y bebidas alcohólicas con sus publicidades adictivas, y que se pretende justificar con la letra chica: “prohibido a menores de 18 años”, “beber con moderación”, etc. La “danza de los millones”, vía apuestas, juego, lotería, alcohol, marketing y lo que genera el fútbol globalmente es incalculable, monto que ayudaría -y mucho- en la lucha para erradicar el hambre mundial (se prevé que, en 2030, más de 600 millones de personas afrontarán el hambre). Mientras tanto, el mundo sigue girando con guerras, bombardeos, terremotos, hambre, pobreza, desocupación, enfrentamientos, racismo, todo lo cual se pretende esconder “bajo la alfombra”, por 39 días, gracias a “la pasión de multitudes”.
Creo que, así como ningún jugador podría integrar una selección de un país cuya ciudadanía no poseyera, lo mismo se debería aplicar a los directores técnicos. Por un tema de orgullo nacionalista, me encantó que haya habido en este campeonato mundial seis técnicos argentinos, pero, igualmente, entiendo que el requisito de nacionalidad se debería exigir también para los entrenadores. Es un campeonato de países contra países ... Y ver al DT brasileño gritarle a sus jugadores en “italianés” (mezcla de italiano y portugués), me pareció un despropósito que desvirtúa el concepto de lo que debería ser una competencia “entre naciones”.
Ante el excelente editorial de La Nación sobre el Submarino ARA San Juan creo que cabe una analogía: si un remise se desbarranca, destruye e incendia transportando al chofer y a una familia, resultando imposible la correcta pericia y determinación de la causa del siniestro, a nadie se le ocurre hacer una denuncia penal contra el dueño de la remisería o el mecánico que hacía el service del vehículo. Si no se sabe con certeza la falla-o error humano- que produjo el accidente, no se puede inculpar y menos condenar a nadie. No se trata de teorizar sobre posibles faltas de mantenimiento que quizás podrían haberlo provocado, o de medicación ansiolítica prescripta al conductor, o de mala señalización vial, etc.Basarse en suposiciones sin pruebas, para absolver a una persona , puede ser censurable, pero hacerlo para condenarla, es imperdonable. Creo que es una prueba más de la inseguridad jurídica argentina.
Señor Presidente, soy consciente de que el problema que voy a exponer no es sólo de su responsabilidad, sino que viene de varias gestiones anteriores, pero sí es su obligación atenderlo y solucionarlo proporcionando los medios para ello. Mi hijo, volviendo de Mar del Plata hacia Bahía Blanca, en la intersección de la ruta 3 vieja con la nueva, cruzó un paso a nivel sin señalización y su auto voló haciendo varios giros en el aire. Afortunadamente, él no sufrió ningún daño, sí su auto. El punto es, la ruta 3 es una trampa mortal en cualquiera de sus tramos y sobre todo de noche. ¿Cuándo se va a habilitar la obra pública, absolutamente necesaria para que no vuelvan a suceder estos accidentes? Son vidas humanas las que están en juego.
De Vido fue condenado a cinco años de prisión por el caso Skanska, la primera causa de corrupción kirchnerista
“Otro fallo vergonzoso, muchos años pasaron hasta la sentencia y pocos años de pena” - Marcela Verdeal
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