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clarin.com · hace 21 horas · Clarin.com - Home

Chiqui "Aura": Tapia se ata al salvavidas de la Selección

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Escena 1: Claudio Tapia mira a cámara con anteojos oscuros hollywoodenses y, vestido con remera y pantalón corto de entrenamiento de la Selección, dice: “Primer objetivo cumplido, 45 días en Kansas, vamos a preparar el asado, el último de Kansas para los campeones del mundo...”.

Escena 2: Tapia sale sonriente y mate en mano a una terraza. Parodiando al personaje de Francella, dice: “Hermoso día, ¿verdad? Cómo brilla el sol”.

Escena 3: Un aura celestial recorre la silueta del presidente de la AFA en la foto. Al pie del posteo se lee: “Chiqui Aura”.

La seguidilla en redes sociales -donde Tapia tiene un millón de seguidores en Instagram y 267.000 en X-, no parece responder a un guión estructurado, pero revela el campeonato paralelo que el dirigente juega en los Estados Unidos. Para él, cada triunfo de la Selección no es sólo un éxito deportivo, sino una posibilidad de reconstruir su maltrecha imagen pública.

Si el equipo compite para ser campeón del mundo, Tapia, involucrado en 21 causas judiciales e investigado por lavado de dinero, fraude generalizado y retención de aportes, busca ganar la adhesión popular como atajo para favorecer su futuro judicial.

Seis fueron los asados (ya cábala) que el equipo argentino comió en EE.UU. Cada uno tuvo su video y en ninguno apareció Messi, pero en todos participa el presidente de la AFA. Con estética de campaña política, en el primero acompaña desde un segundo plano, para ganar centralidad hasta llegar al último, en que es único protagonista.

Chiqui "Aura", la imagen posteada por el presidente de la AFA.

En las imágenes que se distribuyen desde las cuentas oficiales de la AFA, Tapia se muestra como parrillero, integrante del plantel (se viste como los futbolistas) y compañero de mate de los jugadores, en especial de Messi y De Paul, con quienes comparte una cábala en la previa a cada encuentro. Su rol de dirigente aparece de manera definida en los estadios, en los que festeja abrazado con su socio y protector Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol.

Esa exposición de un sola vía se contrapone a sus contactos directos con los enviados especiales. Apenas se vio un breve intercambio con una periodista sanjuanina que le regaló una estampita, y otro con dos chicos que le entregaron una foto. Pero alejado de cualquier posibilidad -amenaza para él- de pregunta.

En Buenos Aires, sin el glamour mundialista, las causas judiciales que investigan a la AFA se superponen y avanzan poco desde la llegada de Juan Bautista Mahiques al ministerio de Justicia. Cómo escribió Daniel Santoro este domingo en Clarín, una maniobra permitiría ubicar a una jueza cercana al kirchnerismo, y por lo tanto a Tapia y Toviggino, en el juzgado que investiga de quién es la millonaria mansión en Pilar en la que -oh casualidad-, se encontraron autos, caballos, fotos, trofeos y bolsos de Toviggino.

Al mismo tiempo, se revocó la designación de veedores para supervisar a la AFA y controlar el destino de los 300 millones de dólares recaudados por TourProdEnter, la empresa de Javier Faroni, por la explotación de la imagen de la Selección.

La estrategia judicial es de los abogados y los operadores, pero Chiqui Tapia quiere ser el “presidente campeón del mundo” para legitimar con la gloria una gestión insostenible, investigada por corrupción y señalada por la degradación organizativa y moral de nuestro fútbol.

Su plan es ser visto como el amuleto del triunfo ("Chiqui Aura"), líder del éxito deportivo y de la épica mundialista. Quiere hacernos creer que tocarlo a él es tocar a la Selección. Sepamos todos que es una trampa.

Gonzalo Abascal

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