Cuidar es comprender el contexto
La Medicina Social, representada en nuestro país por referentes como Ramón Carrillo, Floreal Ferrara y René Favaloro, propone comprender el proceso salud-enfermedad-atención-cuidado desde una perspectiva integral. Esta mirada nos recuerda que la salud no depende únicamente de diagnósticos, tratamientos o prácticas asistenciales, sino también de las condiciones de vida, el trabajo, la educación, el acceso equitativo a los recursos y la organización social de los cuidados.
Carrillo lo expresó con una claridad que todavía incomoda —y por eso sigue siendo necesaria— cuando sostuvo que: “frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios son unas pobres causas”. Su pensamiento subraya una verdad central: la salud pública requiere políticas capaces de garantizar justicia social, accesibilidad y dignidad. Esta mirada no escapa a los Cuidados Paliativos.
Los factores económicos inciden de manera directa en la posibilidad real de acceder al cuidado. Trasladarse a una consulta, sostener un tratamiento, contar con medicación, alimentarse adecuadamente o disponer de tiempo para acompañar a un familiar enfermo, no dependen sólo de decisiones individuales. También están condicionados por circunstancias materiales concretas. Pedirle a una persona que “se cuide” sin mirar sus condiciones de vida es, muchas veces, una forma elegante de mirar para otro lado.
En la misma línea, Floreal Ferrara concebía la salud como una construcción colectiva, vinculada a la capacidad de las personas y las comunidades para desarrollar plenamente sus potencialidades. Su pensamiento destacó el rol del Estado, de la educación y de los equipos de salud en su rol de transformadores de realidad en el territorio, con una fuerte mirada en los determinantes sociales de la salud. Para Ferrara, cuidar implicaba también construir prácticas interdisciplinarias, humanizadas y situadas, capaces de reconocer la complejidad de cada realidad social.
Desde esta perspectiva, el fortalecimiento del primer nivel de atención, la atención domiciliaria y los modelos de atención integrada representan estrategias fundamentales para acercar los cuidados a las personas, sus familias y sus entornos. Estas modalidades son pilares que defendemos en la actualidad; favorecen la continuidad asistencial y reducen barreras de acceso, especialmente en contextos de vulnerabilidad social y limitaciones económicas.
Estos principios encuentran una profunda consonancia con la filosofía de Pallium Latinoamerica, Asociación Civil sin fines de lucro , cuyo programa de atención domiciliaria nace y se sostiene desde una lógica solidaria, comprometida con la equidad y la accesibilidad a los cuidados paliativos. Del mismo modo, la formación continua de los profesionales de la salud y la investigación orientada a mejorar las prácticas constituyen dimensiones centrales para seguir promoviendo calidad en la atención de las personas que acompañamos.
En este sentido, los cuidados paliativos no pueden pensarse como una respuesta aislada o tardía, sino como parte de una concepción integral del derecho a la salud. Garantizar cuidados paliativos oportunos, integrados y accesibles implica reconocer el sufrimiento físico, emocional, social y espiritual, pero también las condiciones concretas que pueden aliviarlo o profundizarlo.
En el Día Nacional de la Medicina Social, desde Pallium Latinoamérica reafirmamos que cuidar es mucho más que asistir. Cuidar es escuchar, acompañar, comprender, garantizar accesibilidad y construir respuestas posibles junto a las personas, las familias, los equipos y las comunidades.
Porque promover cuidados paliativos oportunos, integrados y accesibles es también una forma concreta de defender el derecho a la salud, la justicia social y la dignidad humana.
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