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clarin.com · hace 9 horas · Clarin.com - Home

Datos duros, camino de "los mejores años"

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Los datos duros, abundantes y encima de fuentes oficiales no dan todavía para andar cantando victoria, como el Presidente pretendió días atrás en la Fundación Faro, aludiendo al 2,3% que el PBI creció en el primer trimestre de 2026: “Ha habido un nuevo récord histórico de producción. Se cayeron las mentiras”, sentenció.

Algo semejante vale para el también victorioso “estamos en récord de Producto Bruto” del ministro de Economía, Luis Caputo, que precedió y seguramente alimentó el discurso de Javier Milei en el centro del pensamiento liberal-libertario. Esto es, la fundación que se presenta como puntal de la “batalla cultural” que el oficialismo libra contra cualquiera que se le ponga delante y sin reparar en colores políticos.

En realidad, el 2,3% promedio de enero-marzo del 2026 no significa ningún récord histórico en si mismo ni por lo tanto puede figurar con semejante cucarda en el repertorio mileista. Si es por eso, en 2025 hubo un crecimiento del PBI del 4,4% que resulta el punto más alto de la serie que arranca en 2004 y otro del 6% en el previo 2022 que sectores del kirchnerismo prefieren no reivindicar como propio por temor a inconsistencias o a acusaciones estadísticas.

Fuera de relatos y de récords autogenerados, siempre números y paciencia, la economía productiva se parece aquí más bien a una economía del sube y baja permanente sin crecimiento firme a la vista. Un territorio ya empantanado por retrocesos como los rojos del 9,9%, de 2020; el 2,2% de 2019; el 1,9% de 2023 o el 4,6% que le tocó al PBI por habitante de 2011.

Por si hace falta aclararlo, estos rojos pertenecen a la economía real no son de “el rojo de Avellaneda”. Y para mayor abundancia los registros negativos de la industria sacuden a 15 ramas contra apenas 2 de signo positivo. Entre las 15 sobresalen textiles, maquinarias y equipos y automotores con rojos que van del 26% al 16%.

Un dato que es como una marca de la gestión libertaria, la refinación de petróleo anota crecimiento del 19%. Y otro, el 18% de la intermediación financiera durante el primer trimestre de 2026 respecto del mismo período de 2023.

El panorama completo está en las planillas del INDEC donde el caso de la industria manufactura coincide con el de la construcción, que ha quedado por debajo tanto de 2025 como del 2023. Vale añadir que la industria representa alrededor del 18% del PBI y la construcción entre el 5 y el 8% y, en continuado, que juntas rondan el 26% de la actividad económica; si se prefiere, arriba de la cuarta parte.

Más de la misma especie o de una especie similar, la inversión baja 10,4% también de enero a marzo de 2026 y el comercio mayorista 4%. Final de esta seria: entre la industria, la construcción, el comercio y el 15% del PBI que aporta la inversión pasan de largo nada menos que el 40% de la actividad productiva-productiva nacional. Esto se llama, también, fuentes de trabajo.

Y si de eso se trata, ya tenemos que el empleo informal, siempre a tiro de despidos, mal pago y sin aportes jubilatorios, supera el 44% de la fuerza laboral, unas 9,5 millones de personas. Y que entre noviembre del 23 y marzo del 25 desaparecieron 216.000 ocupaciones, la mayoría en blanco.

Nuevamente datos duros, concretos, que cuentan las cosas de un modo más próximo a la realidad y a la percepción de la gente, números que sacuden las encuestas y que piden bastante más que ese pregón donde la economía va camino de “los mejores años” y “todos los números dan bien”.

Alcadio Oña

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