El Gobierno presentó su hoja de ruta para pagar los vencimientos de deuda que vienen y empujó el riesgo país a los 400 puntos
Los bonos soberanos reaccionaron con ganancias al programa financiero 2026-2027 anunciado por el equipo económico y también a las expectativas de reinversión del pago de los cupones y amortizaciones de la deuda soberana en dólares de esta semana, con un riesgo país al borde de los 400 puntos básicos.
Con volatilidad, las acciones argentinas también quedaron con desempeño mayormente positivo, aunque más pendientes de la evolución de los indicadores de Wall Street y, por ende, a las noticias sobre el conflicto en Oriente Medio y la cotización internacional del petróleo.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ganó un 2,5% semanal, hasta la zona de los 3.280.000 puntos, para anotar en 2026 7,4% en pesos y de 5% en dólares “contado con liquidación”. Entre las principales acciones y ADR de empresas argentinas negociados en dólares en Nueva York sobresalieron las subas de Grupo Galicia (+6,4%), YPF (+4,2%) y Mercado Libre (+5,4%).
Los bonos hard dollar ascendieron un 1,5% en promedio, aunque los precios exhibieron un descenso de hasta 15% por el corte de cupón. El riesgo país de JP Morgan, en tanto, descontó 12 unidades, a 402 puntos básicos, un piso desde el 20 de abril de 2018 (400 puntos).
“Los dos puntos más sobresalientes de la semana han sido la presentación del programa financiero para 2026 y 2027 y el dato de expectativas de inflación de la REM. En cuanto al primero, es una excelente iniciativa que apunta a despejar incertidumbres de cara al origen de los dólares que deberán ser utilizados para cancelar obligaciones del Tesoro Nacional. Por otro lado, las mediciones tempranas -IPC CABA y REM- sugieren que en junio se habría vuelto a perforar el 2% de inflación mensual. El IPC de CABA marcó 1,8% en junio de 2026, tercera baja consecutiva y el registro más bajo desde agosto de 2025″, sintetizó IEB.
Dentro del panorama macroeconómico, la consultora Qualy observó que “el nivel de actividad general atraviesa un escenario complejo y contractivo, condicionado por una demanda interna muy debilitada, presupuestos familiares acotados y una creciente competencia de productos importados. Salvo contadas excepciones de fuerte dinamismo productivo y exportador, como el desarrollo récord de los hidrocarburos no convencionales y ramas puntuales como la refinación y la molienda -esta última impulsada por una cosecha extraordinaria de granos-, los principales motores económicos muestran caídas estructurales”.
“La industria manufacturera y la cadena automotriz consolidan un claro retroceso en sus volúmenes de fabricación y envíos al exterior, mientras que la construcción padece una nueva realidad de mayores costos y márgenes comprimidos que frena el avance de las obras”, añadió Qualy.
En Wall Street, el índice S&P 500 ascendió un 0,9% semanal, el Dow Jones de Industriales cedió 0,3%, mientras que el panel tecnológico Nasdaq sumó 1,1 por ciento. El petróleo subió 6% desde el viernes anterior, con el barril de Brent del Mar del Norte otra vez sobre USD 76 para los contratos a entregar en septiembre.
“Ya finalizó el segundo trimestre del año y los inversores globales contienen la respiración ante una nueva temporada de resultados Wall Street. Las próximas semanas prometen ser un catalizador definitivo para unos índices bursátiles que han mostrado un comportamiento marcadamente lateralizado en los últimos meses”, definió Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group.
“En este entorno, la atención no solo se centrará en los ingresos netos tradicionales, sino en una métrica mucho más reveladora para el futuro tecnológico: el Capex (Capital Expenditure) o gasto empresarial para expandir sus activos físicos) de la inteligencia artificial. La gran pregunta que el mercado intentará responder es si el gasto masivo en infraestructura tecnológica por parte de las grandes firmas de software e infraestructura está justificado, o si los niveles de exigencia actuales han creado una brecha insostenible entre las expectativas de los inversores y la realidad de los flujos de caja", explicó Felipe Mendoza.
En el mercado de cambios hubo solo tres ruedas operativas entre lunes y miércoles debido a los feriados. El monto diario se redujo en unos USD 200 millones respecto del primer tramo de julio, que había anotado los máximos del año cerca de los 800 millones de dólares.
El dólar mayorista finalizó ofrecido a $1.488, luego de haberse negociado el martes en un récord nominal de 1.492 pesos. Desde el viernes anterior cedió 50 centavos. El tipo de cambio oficial sostiene una ganancia de seis pesos (+0,4%) en julio, y de 33 pesos o de 2,3% en 2026.
El Banco Central fijó un techo para su régimen de bandas cambiarias en los $1.816,64, que dejó al tipo de cambio oficial a 328,64 pesos o 22,1% de ese límite para la libre flotación.
“Finalmente, el dólar que venía de varios días de recuperación nominal parece haber encontrado un descanso. Será clave para su evolución lo que ocurra con la liquidez en la próxima licitación y la evolución de la demanda de dinero pasada la estacionalidad propia de esta época del año”, indicó IEB.
El dólar al público terminó sin variantes en el balance semanal, a $1.510 para la venta en el Banco Nación. El dólar blue también concluyó sin cambios entre puntas, a $1.510, tras operarse a un máximo de $1.520 al promediar los negocios del miércoles 8.
El Banco Central compró USD 140 millones, cifra que da cuenta de una menor absorción oficial de divisas en la plaza de contado con el inicio del segundo semestre, mientras que las reservas internacionales brutas crecieron en USD 485 millones, a 48.722 millones de dólares.
Las reservas internacionales brutas del Banco Central se aproximaron el martes a los USD 50.000 millones por primera vez desde septiembre de 2019, con el ingreso de un préstamo con garantía Banco Mundial por USD 2.000 millones y un préstamo con garantía del BID por 1.200 millones de dólares.