Escanee el QR y eleve una plegaria
Primero fue aquella cafetería que dejó de imprimir su menú y pegó un adhesivo con un código QR en la mesa. Hoy este código ha recorrido un largo y vertiginoso camino, y hay cementerios que colocan uno de estos cuadrados en cada lápida.
Si en Cerpozónz (Pontevedra) se escanea el QR de una lápida, en su celular aparecerá el relato de la vida del ocupante de esa tumba. Podrá acceder -si funciona la conexión- al testimonio minucioso de los gozos y las fatigas de esa vida. En Japón incluso se ofrecen tumbas de alta tecnología que, además, permiten saber quiénes las visitaron durante este mes.
Entonces, ¿se trata de escapar del olvido dejando un recuerdo extenso, al que se accede automáticamente? ¿En manos de un artilugio técnico como el código QR, que depende de la energía eléctrica, el WiFi y el pago mensual de un canon para seguir en línea? Nosotros defendemos al silencio y a las palabras lacónicas y concisas -nombre, fechas, frase póstuma- de las tumbas de nuestros antepasados.
En Reino Unido hay empresas como Digital Gravestones o StoneCode Lite que venden paquetes de memoriales digitales con videos, fotografías, localización en Google Maps y libro de condolencias. El hosting es de uno a cinco años, casi nada si lo comparamos con la eternidad.
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