Noticias falsas, conjuras reales
En los años que siguieron a la Independencia, las Provincias Unidas de Sud-América, precuela de la República Argentina, no solo combatieron en los campos de batalla frente a las tropas realistas: también enfrentaron conspiraciones, campañas de descrédito y una intensa disputa por la circulación de noticias.
Esa es la historia que reconstruye Conspiraciones. Noticias falsas y justicia revolucionaria en el origen de la Argentina, el libro de la historiadora Beatriz Bragoni, publicado por Edhasa. A partir de una rigurosa investigación de archivo, la autora se adentra en el período 1817-1819 para mostrar que la construcción del nuevo Estado estuvo acompañada por operaciones de prensa, rumores clandestinos y un férreo control de la información ejercido por las autoridades del Directorio.
Bragoni reconstruye un entramado de panfletos subversivos impresos mediante la Imprenta Federal que lograron burlar los mecanismos de vigilancia oficial. Aquellas informaciones apócrifas y campañas de descrédito —lo que hoy denominaríamos "noticias falsas"— buscaban erosionar la reputación de figuras clave como Juan Martín de Pueyrredón, José de San Martín y Bernardo O'Higgins.
La respuesta del poder no fue menos contundente: una "justicia revolucionaria" que recurrió a fusilamientos, censura y destierro para neutralizar toda disidencia considerada una amenaza para la causa emancipadora. Para los dirigentes de la época, garantizar el éxito militar y político justificaba el recurso a la coerción estatal y la restricción de las libertades.
La actualidad de la obra de Bragoni reside en el espejo incómodo que ofrece al siglo XXI. Bajo las nociones contemporáneas de fake news, posverdad y polarización digital, las sociedades enfrentan dilemas sorprendentemente similares. La desinformación, hoy amplificada por algoritmos y plataformas digitales, produce efectos comparables a los de aquellos papeles clandestinos del siglo XIX: erosiona la confianza en las instituciones y profundiza la fragmentación del espacio público. Del mismo modo, los debates actuales sobre la regulación de los contenidos en el entorno digital y la tenue frontera entre la seguridad nacional y la libertad de expresión evocan los temores que inquietaban a aquel Directorio rioplatense.
Conspiraciones es una lectura tan atrapante como esclarecedora porque desmitifica el pasado y, al mismo tiempo, aporta perspectiva histórica para comprender los desafíos actuales. La investigación recuerda que la disputa por el control del relato público es tan antigua como la propia política. Al mostrar que la manipulación informativa y la persecución de los adversarios formaron parte de los orígenes del Estado argentino, ofrece herramientas críticas para interpretar el actual ecosistema comunicacional.
Nos recuerda que la posibilidad misma de un debate público y libre, sustentado en información confiable y en la confrontación abierta de ideas, ha sido siempre uno de los bienes más disputados por quienes ejercen -o aspiran a ejercer- el poder.
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