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perfil.com · hace 10 horas · Walter Curia

Caputo, el seguro contra default y la reelección de Milei

Luis Caputo

Entre las variadas expectativas que sembró el ministro de Economía el lunes, durante la presentación del programa financiero 26/27, se cuenta la de que la Argentina alcance la calificación de investment grade, o grado de inversión hacia finales de un segundo mandato del presidente Javier Milei, en 2031. Sería la más alta que haya alcanzado nunca el país respecto a la capacidad para cumplir con sus compromisos financieros.

“A algunos les parecerá un poco ambicioso… No es una promesa, porque no depende de nosotros. Sí es un objetivo que creemos cumplible”, dijo Luis Caputo durante la larga exposición que compartió con el secretario de Finanzas, Federico Furiase, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza, en el auditorio del ministerio de Economía. El ministro anticipó que el Gobierno había transmitido ese objetivo a las tres habituales calificadoras de riesgo crediticio -son S&P, Fitch y Moody's-, y que dos de ellas lo habían encontrado “difícil, pero lograble”. No sabemos qué dijo la tercera.

El tema es de rabiosa actualidad. Este jueves vencieron US$ 4.300 millones de la deuda contraída por el mismo Caputo durante su paso por Finanzas en la gestión de Mauricio Macri -bonos Globales y Bonares- y reestructurada en 2020 en el gobierno de Alberto Fernández. El pago de capital e intereses se inició el miércoles y se completará este lunes. Según los registros de Finanzas, los compromisos restantes para 2026 alcanzan los casi US$ 15 mil millones y hay un excedente de US$ 3.700. En 2027 hay que pagar US$ 24.900 millones.

Luis Caputo confirmó que bancos privados refinancian deudas al 25% anual para contener la mora en los créditos

El seguro contra default que armó Finanzas se sustenta en algunas certezas, pero también en supuestos. Como ya se mencionó aquí, se da por descontado el cumplimiento sin contingencias de todos los compromisos de la Argentina durante lo que resta del mandato, con financiamiento a la carta y sin necesidad de recurrir al mercado internacional, aunque con el concurso de organismos multilaterales, bancos privados y, de ser necesario, un renovado auxilio de EEUU, a través de la activación del swap de monedas por US$ 20 mil millones.

La ambición es un derecho legítimo y Caputo dio en ese sentido una muestra de perseverancia y optimismo. Pero veamos los antecedentes inmediatos respecto de la calificación de la deuda y del mercado local.

En mayo, Fitch y en junio S&P, elevaron la calificación de la Argentina del grado CCC+ a B- (en ambos casos en grado especulativo), una buena noticia que debería haber impactado favorablemente no sólo en el costo de financiamiento del país, sino también de provincias y empresas. No en la medida que el Gobierno esperaba, sin embargo. El riesgo país no logra perforar los 400 puntos, aún después de los anuncios de este lunes: “No es lo mismo financiarse al 6% que al 12,5% anual. Son 300 millones de dólares por año de intereses”, recordó el ministro.

Además, en junio, MSCI Inc. resolvió mantener a la Argentina en la categoría "Stand Alone", la más baja de su ranking global sobre el grado de accesibilidad para inversores del exterior. Aunque también examina variables financieras, MSCI evalúa el mercado de acciones, mientras que las calificadoras de riesgo, la capacidad de pago de bonos soberanos. Ambas influyen por igual en la voluntad de inversión de los grandes fondos globales.

La prensa especializada informó semanas que, tanto el equipo económico como el mercado, esperaban que MSCI elevara la calificación y pusiera a la Argentina en una lista de revisión para el ingreso en la categoría de Mercado de Frontera (donde están Benín, Burkina Faso, Guinea-Bissau, Costa de Marfil, Malí, Níger, Senegal y Togo), y eventualmente, en la de Mercado de Emergente (donde están Brasil, Chile, Colombia, México y Perú).

Las restricciones aún vigentes a la repatriación de divisas por parte de las empresas impidieron la mejora en ese ranking. Según publicó Bloomberg, para Morgan Stanley, esta decisión posterga el ingreso eventual de hasta US$ 4.500 millones en inversiones financieras.

Con todo, el supuesto central con la que trabaja Caputo es la reelección del presidente Javier Milei. Es una hipótesis que excede al equipo económico, pero que sin duda no lo excluye.

En la economía real no parece haber lugar para un blindaje como el que se busca en las finanzas. Según la última encuesta de Bloomberg-Atlas Intel, un 62% califica la situación económica como mala, y un 73% se expresa igual respecto de la situación del mercado laboral. El desempleo es considerado el principal problema, después de la corrupción.

Economía vio con satisfacción la suba de 6,3% de la construcción en mayo, que mostró también un avance de 4,1% contra un año atrás y de 2,5% en el acumulado de los primeros cinco meses de este año. Pero la industria marcó un crecimiento de apenas 0,4% ese mismo mes y cayó 5,7% en la medición interanual y 3,1% en el acumulado del año. Ambos sectores continúan estancados, lejos de una perspectiva de recuperación para fin de año.

La actividad económica sigue en modo serrucho y la recaudación se derrumbó 7,5% en junio, afectada por el consumo: según un informe de LCG, cerrará el año con una caída en torno al 7%.

Milei reunió a 13 gobernadores durante el acto central por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia en la Casa Histórica de Tucumán, en la helada medianoche del miércoles. Son los mismos que alumbraron la asunción la semana pasada del jefe de Gabinete Diego Santilli.

No estuvieron Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, ni Martín Llaryora, de Córdoba, que mostraron reservas con el proyecto de reforma electoral que promueve Karina Milei, que busca eliminar las primarias obligatorias y reintroducir las listas colectoras. No son los únicos.

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