El "Congreso más reformista" de Javier Milei quedó atrapado entre su agenda y los votos aliados
El 1 de marzo, en su discurso ante la Asamblea Legislativa, el Presidente anunció el envío de un ambioso paquete de leyes para poner en marcha el Parlamento "más reformista de la historia". Los números reales son muy inferiores a lo prometido y, las leyes que avanzan, son "deshilachadas" por los aliados. Lo que se espera para el segundo tramo del año.
El Congreso "más reformista de la historia" -como lo bautizó el presidente Javier Milei- avanza a paso lento. Tras los triunfos que La Libertad Avanza se anotó en la primera parte del año, con la sanción de la reforma laboral y los cambios a la Ley de Glaciares, junto con el nuevo Régimen Penal Juvenil, el Poder Legislativo quedó entrampado por el caso Adorni. Si bien hay proyectos que lograron avanzar en comisión - y otros aprobados por una de las dos cámaras- pese al escándalo que tuvo en vilo al Ejecutivo durante tres meses, en el camino, fueron "deshilachados" por los aliados. Con el receso invernal a la vuelta de la esquina, un repaso de lo que fue el primer tramo del año y lo que se viene para el segundo semestre.
Con las vacaciones de invierno cada vez más cerca se espera –como suele suceder– un parate en el Congreso, que volverá a la carga con los proyectos que los hermanos Milei plantearon como prioridad para la segunda parte del año. Ellos son: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (todavía no fue presentada), la reforma política y electoral; la modificación al Régimen Zona Fría y los cambios a la ley de Inocencia Fiscal.
De por sí, las prioridades de los Milei –que fueron anunciadas ante los diputados y senadores en la Casa Rosada la semana pasada– tienen poco que ver con la promesa que hizo el Presidente tras el triunfo libertario en las elecciones de medio término del año pasado, cuando auguró que la Argentina, a partir del 10 de diciembre, tendría al Congreso "más reformista de la historia".
Es que, en el caso de los cambios a la ley de Inocencia Fiscal son, precisamente, a una ley impulsada por el propio Javier Milei. Y, para el caso de las otras dos prioridades que también ya fueron impulsadas en el Congreso, sus textos finales sigue en “veremos”. Es que, las modificaciones al Régimen Zona Fría que el Gobierno quiere implementar (en pos de reducir los subsidios para sostener el superávit fiscal) quedaron empantanados en la Cámara alta tras la media sanción en Diputados.
¿El motivo? Algunos de los aliados más fieles a la Casa Rosada, como son los senadores que responden al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, no están a favor de acompañar la letra chica del proyecto, porque afecta localidades de su propia provincia. Es decir, que, para que el texto llegue a buen puerto, es probable que sufra modificaciones que deriven en una ley menos ambiciosa que la original.
Lo propio puede ocurrir con la reforma política y electoral, que endurece los requisitos para crear y mantener partidos políticos; busca limitar los aportes públicos destinados a campañas y fortalecer los mecanismos de control sobre los gastos partidarios; incorpora restricciones para la contratación de asesores extranjeros durante las campañas electorales.
Además, la iniciativa incorpora Ficha Limpia y el punto más importante para la presidenta del partido de La Libertad Avanza: incluye la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Es la tercera vez que los libertarios impulsan un proyecto en este sentido. Y jamás tuvieron suerte.
De prosperar en esta oportunidad, es muy probable que buena parte del texto quede en el camino y hasta se habla de cambiar la “eliminación” de las PASO por su “suspensión”. Y no mucho más. Es decir, no se descarta un panorama similar al del segundo intento, cuando el Poder Ejecutivo apenas cosechó los votos para la suspensión de las primarias en los comicios de medio término.
¿Conclusión? Los tres proyectos ya presentados que los Milei priorizan en la segunda parte del año distan –y mucho– de la tónica reformista que le imprime el Gobierno en su relato. Pero el reformismo que Milei prometió no solo se queda a mitad de camino por las concesiones que LLA debe hacer a cambio de votos, sino también porque hay iniciativas que directamente quedaron paralizadas.
Una de las grandes promesas libertarias que se paralizó fue el Tratado de Cooperación de Patentes (TCP). El texto fue dictaminado en Diputados y parecía que después de más de 28 años de demora vería la luz. Pero, jamás se llevó al recinto de la Cámara de Diputados para su aprobación (aunque, como sufrió modificaciones deberá volver al Senado para su sanción definitiva). El Gobierno está a la espera de garantías arancelarias por parte de los Estados Unidos antes de apurar su sanción definitiva.
La Ley Hojarasca, que lleva el sello del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sufrió una serie de cambios antes de ser aprobada en Diputados. Entre las modificaciones que concedió LLA, se incluyó la eliminación de algunos artículos que, en palabras de la Casa Rosada, derogaban leyes que representaban “privilegios”.
Por ejemplo, había un artículo que planteaba eliminar la credencial de libre circulación y estacionamiento a los legisladores nacionales, contemplada en la Ley 20.959. Finalmente, ese “privilegio” y otros (como el financiamiento estatal del Círculo de Legisladores de la Nación Argentina) quedaron en pie hasta nuevo aviso.
Así y todo, el texto sigue sin llegar al recinto del Senado. Las intenciones de la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, son sesionar la próxima semana y, entre los temas que tiene en mente incluir, se encuentra la ley del “Coloso”.
De concretarse la sesión en el Senado, la exministra de Seguridad también aspira a que el cuerpo le dé media sanción a otra ley que fue deshilachada por parte de los aliados. Se trata del proyecto de Inviolabilidad de la propiedad privada. Por caso, los senadores de buen trato con el Gobierno eliminaron el capítulo que echaba por tierra el espíritu del Renabap. Lo propio ocurrirá –todavía siguen las negociaciones– con los cambios a la Ley de Tierras. Mientras que la Casa Rosada quiso eliminar el límite a la venta en manos de extranjeros, los aliados pusieron fuertes reparos al respecto.
También en el Senado se encuentra el Súper RIGI –que ya cuenta con la aprobación de Diputados– la Ley de Ludopatía y la derogación de la Ley de etiquetado frontal de alimentos ni siquiera comenzaron a ser tratadas en comisión. Según pudo saber este medio, incluso dentro de LLA hay quienes plantean que, más que derogar la ley de los octógonos negros, habría que perfeccionarla.
Por último, en Diputados, si bien la Ley de Lobby comenzó a tratarse en comisión en la Cámara de Diputados, todavía no se avanzó con la firma del dictamen y fuentes del oficialismo reconocen que el texto enviado por la Rosada sufrirá cambios considerables.
Así las cosas, más allá de los anuncios de que este sería el Congreso más reformista de la historia, y de que la Casa Rosada enviaría 10 proyectos por mes, lo cierto es que esa cifra no se cumplió y el saldo de leyes sancionadas es muy escaso: 5 leyes (Reforma laboral, reforma a la Ley de Glaciares, Nuevo Régimen Penal Juvenil, Acuerdo Mercosur-Unión Europea y el pago a Fondos Buitre).
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