Incertidumbre en los mercados: alertan por cinco riesgos clave para la economía global en el segundo semestre
Un informe de uno de las principales centros de estudio analizó las principales variables a tener en cuenta de cara a la segunda mitad del 2026. Los detalles de cada riesgo, en la nota.
Oxford Economics alerta sobre cinco riesgos clave para la economía global en el segundo semestre de 2026, con la tregua entre Estados Unidos e Irán como factor determinante.
La segunda mitad del 2026 depende de ciertos riesgos que tendrán un efecto clave en la economía mundial, según un nuevo informe de Oxford Economics, dónde se destaca la importancia crucial del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, cómo el factor que determinará cómo caen las demás.
La consultora prevé que la economía mundial acelere, con un crecimiento anualizado del 3,1% en la segunda mitad frente a un estimado del 1,6% en la primera, impulsado sobre todo por un precio más bajo del petróleo que se traslada a las rentas de los hogares, aunque sitúa las probabilidades de lograr un acuerdo duradero en Medio Oriente en "cara o cruz".
El informe ubica como el primer riesgo fundamental a las hostilidades entre EEUU e Irán. Ryan Sweet, economista jefe global, señala en el informe que "la duración del conflicto en Medio Oriente determinará si la economía global recibe un viento de cola desinflacionista por la energía o si tiene que absorber una segunda sacudida petrolera". Además describió a la tregua entre Washington y Teherán como "la ficha clave que determinará si otros riesgos se amplifican o se atenúan".
Si la tregua se mantuviera, Oxford Economics prevé que el petróleo Brent se sitúe de media en la franja baja de los u$s70 por barril, lo que aliviaría la inflación y las condiciones financieras en los mercados emergentes y en las valoraciones tecnológicas. Si se rompe, las consecuencias no se limitarían al mercado petrolero, sino que expandiría su rango al conjunto de la economía mundial.
A primera hora del miércoles, el Ejército estadounidense atacó Irán después de afirmar que Teherán había alcanzado tres barcos en el estrecho de Ormuz. Irán respondió con ataques dirigidos contra Baréin y Kuwait. El fuego cruzado en la región aumentó el riesgo de que el acuerdo provisional para detener los combates en la guerra acabara desmoronándose.
Los precios del petróleo reaccionaron a los ataques con subidas de más del 3% hasta la mañana del miércoles, con el Brent, referencia internacional, cotizando por encima de u$s76 por barril.
Sweet puso énfasis en los potenciales efectos que lleva la situación en Medio Oriente: "Una ruptura del acuerdo de paz no solo encarecería el petróleo, también aumentaría la presión sobre las cadenas de suministro de IA en Asia, obligaría a los bancos centrales a adoptar una postura más agresiva, endurecería las condiciones financieras y podría alterar el resultado de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos y de los comicios israelíes [...] la cascada se produciría con rapidez", afirmó Sweet.
El comercio es otro riesgo que puede redefinir las perspectivas globales. Los aranceles estadounidenses de la Sección 122 vencen el 24 de julio, pero Washington ya ha preparado nuevos gravámenes al amparo de la Sección 301. Oxford Economics prevé que los cambios eleven los tipos arancelarios efectivos desde finales de julio, mientras EEUU busca mantener unos ingresos mensuales por aranceles de entre u$s25.000 millones y u$s30.000 millones.
Por su parte, Europa no se queda atrás, y también está adoptando una postura más firme. La Comisión Europea tiene abiertas más de 50 investigaciones de defensa comercial contra China, frente a 17 hace un año, y planea presentar una estrategia más amplia de seguridad económica antes de septiembre.
Estas tensiones comerciales también alimentan el auge de la IA que ha impulsado los mercados financieros este año. Oxford Economics indica que la industria estadounidense de IA depende en gran medida de semiconductores y otros hardware enviado desde el noreste y el sudeste asiático, las regiones que más tienen que perder ante cualquier nueva perturbación en las materias primas que pasan por el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, el Banco de Pagos Internacionales (BIS), organismo paraguas de los bancos centrales, advirtió que el auge de la IA se basa cada vez más en una opaca "financiación circular" entre fabricantes de chips, gigantes de la nube y laboratorios de inteligencia artificial, así como en crédito privado poco regulado, donde la concesión de préstamos al sector se ha cuadruplicado en cinco años.
De hecho, el responsable del BIS para Asia-Pacífico, Zhang Tao, señaló que la dependencia del sector de la financiación no bancaria implica que una desaceleración de la IA podría desencadenar una corrección más brusca y rápida que una crisis bancaria tradicional.
Según Sweet, un choque de este tipo, en el que las acciones tecnológicas estadounidenses caigan, haría que la economía estadounidense "se paralice prácticamente", con efectos de arrastre sobre los exportadores tecnológicos y sobre el sentimiento inversor en todo el mundo.
Oxford Economics espera que los principales bancos centrales se muestren más acomodaticios de lo que descuentan hoy los mercados, aunque podrían girar con rapidez si el tráfico por el estrecho de Ormuz se resiente o si los precios de los insumos de IA apuntan a tensiones de oferta.
La primera prueba llegará con la decisión sobre tipos de la Reserva Federal, presidida por Kevin Warsh, justo después del flojo informe de empleo de junio.
Cabe precisar que por delante se sitúan las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en noviembre, y las elecciones generales en Israel, previstas para finales de octubre, que en ambos casos podrían influir en el proceso de paz en Medio Oriente. En septiembre, las elecciones regionales en Alemania podrían poner a prueba la coalición que respalda la política fiscal alemana, un factor clave para la economía de la zona euro.
Oxford Economics también señala posibles sorpresas al alza, desde una mejora de la productividad ligada a la IA hasta una economía de la UE que ha soportado el segundo trimestre de forma sorprendentemente sólida.
Conviene subrayar que el error típico en las previsiones de Oxford Economics se aproxima a un punto porcentual completo, y que el rango de incertidumbre en torno a esta evaluación en concreto es más amplio de lo habitual.
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