Las claves de la patente: cómo saber de qué año es un auto según sus letras
Una secuencia y combinación de letras y números permite que las matrículas de identificación de los automóviles, conocidas popularmente como chapas patente, revelen la antigüedad que tienen los autos que circulan por la vía pública en la Argentina.
El sistema se puso en funcionamiento en 2016 como reemplazo del anterior, que llegó a su límite de cantidad porque aunque combinaba también letras y números, había comenzado con la letra A pero llegaba a las Q, ya que las placas que comenzaban con la letra R y hasta la Z se había usado para repatentar en 1995 a todos los autos circulantes de todo el país.
Además, las actuales matrículas, que combinan dos letras, tres números y otras dos letras más, se utilizan en el mismo formato, aunque con cambios estéticos menores, en los países que integran el Mercosur (Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Venezuela), luego de un acuerdo de unificación alcanzado en 2016. Todas tienen una banda celeste o azul en la parte superior con el nombre del país de radicación del automóvil.
Esta combinación de cuatro letras y tres números permite registrar unas 450 millones de posibilidades, lo que asegura que pueda sostenerse en el tiempo consistentemente.
Estas nuevas patentes, sin embargo, no incluyeron el repatentamiento de los autos anteriores a 2016, que permanecen circulando con sus matrículas del formato anterior. Por esa razón, actualmente en la vía pública es todavía más simple identificar si un vehículo es anterior a 2016 por esa forma de identificación que permanece vigente.
Las placas actuales comenzaron con AA 000 AA en abril de 2016, y la secuencia se fue desarrollando a medida que se fueron patentando nuevas unidades a lo largo del tiempo hasta llegar a las actuales AI que comenzaron a expenderse en diciembre de 2025.
En función del paso del tiempo y la cantidad de autos 0km patentados, los primeros autos con patentes AB empezaron a verse en marzo de 2017; pasaron a AC en noviembre de ese mismo año; AD en julio de 2018; AE en octubre de 2019; AF en agosto de 2021; AG en abril de 2023, y a la combinación AH desde noviembre de 2024.
Antes de 1995, durante años 70, 80 y mediados de la década del 90, las chapas patente argentinas tenían un formato completamente distinto que, además de establecer la antigüedad de un automóvil, permitían conocer la procedencia de cada unidad.
Estaban compuestas inicialmente por seis números blancos sobre fondo negro, precedidos de una letra que representaba a la provincia en la que estaba radicado el vehículo. Algunas eran más fáciles de memorizar como las chapas de provincia de Buenos Aires, que tenían la letra B, las de ciudad de Buenos Aires, por entonces Capital Federal, que tenía la letra C, Entre Ríos con la E, La Pampa tenía la L, Mendoza con la M, Río Negro con la R o Tucumán la letra T.
Sin embargo, ante la superposición de letras iniciales de varias provincias, como las que comienzan con C y o S, hubo asignaciones más difíciles de recordar. Así, Santa Fe se quedó con la S, pero Salta tuvo que usar la A, San Juan la letra J y Santa Cruz la Z.
Hubo otros casos curiosos. El más extraño fue el de Jujuy, al que no le dieron la letra J (la tenía San Juan), y tuvo que adoptar la letra Y. También fueron extrañas algunas otras letras como la de Córdoba, que adoptó la X, Corrientes la W, Catamarca la letra K, Chaco la H y Chubut la U. En tanto que Tierra del Fuego recibió la asignación de la letra V, Neuquén la Q, Misiones la N, San Luís la letra D, La Rioja la F, Santiago del Estero la G y Formosa la letra P.
Uno de los problemas que tuvieron esas matrículas vigentes durante más de 25 años fue el crecimiento del parque automotor, porque tanto la provincia de Buenos Aires como la Capital Federal, superaron las 999.999 unidades patentadas en sus jurisdicciones, lo que obligó a reducir el tamaño de la letra inicial y dejar espacio para un número 1 inicialmente, por el millón de unidades, y por un número 2 después en el caso de la provincia.