El clima, China y la tensión en Medio Oriente: las tres claves que explican la nueva escalada de la soja
En un mercado mundial por demás volátil, el precio internacional de la soja volvió a emprender una escalada en esta semana, permitiéndole ganar más de US$ 20 en solo tres días, equivalente a un incremento del 5,15%.
El gran salto se produjo este lunes, cuando en el mercado de Chicago comenzaron a aparecer señales de que, por fin, China comenzaría a comprar soja estadounidense. Eso hizo que los fondos especulativos emprendan una ola de compras de contratos, generando una suba de US$ 17,5 por toneladas hasta los US$ 435,05 la tonelada.
Esa tendencia continuó durante el martes, con nuevas subas para la oleaginosa (US$ 3,58 hasta los US$ 438,63), tras conocerse la compra de unas 300.000 toneladas por parte de la estatal china Cofco. Además, la agencia de noticias Reuters indicó que operadores del mercado aseguraron que en los próximos días podrían concretarse nuevas adquisiciones por más de 600.000 toneladas.
Respecto a este punto, el analista Esteban Moscariello explicó que esto implicó “el regreso de China al mercado estadounidense”, lo cual se convierte en “un factor que mejora las expectativas de demanda y brinda un soporte adicional a los precios".
Pero otro punto central que está presionando al alza a los precios en Chicago es el clima en Estados Unidos. En este sentido, el analista de granos Jeremías Battistoni, indicó que el feriado del 4 de julio por la independencia de su país es, al mismo tiempo, el inicio del denominado “mercado climático” en Norteamérica.
“Los operadores empiezan a mirar más los mapas de clima y los pronósticos. Por ejemplo, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) da temperaturas por encima de lo normal y precipitaciones por debajo de lo normal para los próximos días en el corazón maicero-sojero de Estados Unidos”, sostuvo el especialista.
Esto, por supuesto, tiene un impacto directo en el estado de los cultivos. “Hasta hace pocos días, la condición de la soja entre Buena y Excelente estaba alrededor de 65 puntos, que es percentil más alto de esa condición y muy por encima de los 61 puntos que tenía a la misma fecha en promedio en los últimos años. En el último informe del Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) se anunció una baja de esa condición a 64, que se suma la proyección de temperaturas por encima de lo normal en plena definición de rendimiento, lo que activa también la actividad de los fondos especulativos”, agregó Battistoni.
Por su parte, la analista de mercados y asesora financiera, Mariela Brandolin, comentó que los pronósticos climáticos para las regiones productoras de Estados Unidos fueron “sorpresivos”, lo que sumó aún más volatilidad en las cotizaciones.
“La proyección del clima no mostraba ninguna amenaza, hasta que aparecieron los pronósticos de altas temperaturas con escasas lluvias en pleno período crítico para los cultivos. Ese pronóstico impulsó tanto la soja como el maíz, y por supuesto, detrás de esto están los fondos especulativos, que como siempre, mueven el mercado de manera anticipada. Esto quiere decir que si aparecieran las lluvias, o no hay un riesgo productivo elevado, pronto volverán a desarmar esas posiciones alcistas arrastrando el precio hacia abajo”, completó Brandolin.
En este sentido, el director de la consultora Nóvitas, Enrique Erize, planteó que los fondos se habían desprendido de manera masiva de contratos (45 millones de toneladas de maíz y 25 millones de soja) entendiendo que el clima “venía bien”, pero que “de golpe se conoció un pronóstico climático en Estados Unidos muy complicado, con altas temperaturas y faltas de lluvias, lo que determinó el cambio de rumbo de los precios”.
Según Erize, en el país del norte se encuentra en plena etapa de floración para el maíz estamos en plena floración y se espera que en las próximas semanas comience el período crítico para la soja. “Como los pronósticos son, por lo menos por dos semanas negativos para los cultivos, eso definió un cambio de rumbo de los fondos, que ahora se encuentran comprando contratos de manera agresiva”.
Y el tercer factor que comenzará a generar tensión en los valores internacionales del commodity es la nueva escalada en Medio Oriente, tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que la tregua con Irán terminó y que “es una pérdida de tiempo tratar con ellos”.
Estas declaraciones impactaron en los precios del petróleo, que volvió a ubicarse en torno a los US$ 80 por barril, e impulsó al aceite de soja, materia prima para la elaboración de biodiésel.
Así, a primeras horas del día de la fecha, este subproducto estaba escalando US$ 32 en Chicago, mientras que el poroto acompañaba con una suba de US$ 3,22.
Si bien el mercado local no copia de manera idéntica a Chicago - ya sea por cuestiones productivas propias o el impacto de las retenciones en el valor del grano -, la suba en Estados Unidos tuvo cierta repercusión en los precios.
De esta manera, la soja disponible registró un incremento de US$ 3 desde principios de la semana, ubicándose en US$ 323 la tonelada.
Pero en pesos, el incremento fue mayor. Battistoni remarcó que "si a este pequeño recorrido en dólares respecto de los precios de fines de la semana anterior se le suma el salto del tipo de cambio, se pasó de una soja de $470.000 por tonelada a otra de $ 480.000 - $ 500.000 por tonelada. En definitiva, el precio mejoró no solamente en dólares, sino también en pesos en el disponible".
Por último, puntualizó que "los movimientos más interesantes se ven en la soja para la posición noviembre, que pasa de los US$ 330 a US$ 340 por tonelada y en la soja mayo de 2027, que está superando los US$ 330, que es la que tiene un comportamiento más interesante con estos precios".
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