La otra lección que Egipto le dejó a la Argentina: bajar la inflación de 30% anual a la mitad en dos años
Egipto ya es una palabra inmortal para la Argentina y no tiene nada que ver Tutankamón. No solo dejó una lección para nuestro fútbol que Lionel Scaloni deberá capitalizar desde hoy de cara al choque de este sábado con Suiza sino también el recuerdo de un partido que quedará en la memoria como la gesta de una remontada histórica.
Sin embargo en el marco del Mundial de Fútbol en el que por un rato nos fijamos en el jardín más verde del vecino, Egipto deja otra lección para la Argentina: el de un país que en solo dos años pasó de una inflación de 33,3% a 14,8% liberando el cepo y bajando el riesgo país por debajo de los 400 puntos básicos. Sin duda un logro del que la Argentina debiera tomar nota.
Egipto, como la Argentina, está bajo un programa con el Fondo Monetario. Y en el marco de ese programa (2024) el organismo hizo un desembolso para amortiguar una crisis cambiaria y del sector externo.
En marzo de 2024 el gobierno egipcio inició una reforma bajo el paraguas del FMI que sirvió para dejar atrás los controles y flexibilizar el mercado cambiario, derivando en la unificación de los mercados oficial y paralelo. Además de las normas regulatorias, el Banco Central de Egipto aumentó 800 puntos básicos las tasas para frenar la dolarización de cartera y combatir la suba de la inflación que supuso la liberalización cambiaria. Además, Egipto llevó adelante una política fiscal que saneó las cuentas públicas.
Al principio la inflación subió de 24,4% a 33,3%. Y a partir de ahí comenzó a disminuir llegando a fin del año pasado a 20,4%. Para este año el FMI proyecta 13,2% y el ú ltimo dato (mayo) la muestra en 12,3%.
En el frente fiscal Egipto muestra un superávit primario de 4,4% del producto y un déficit financiero de casi 4 puntos que proyectado a fin de año llegaría a 12%. En ese sentido la posición fiscal total de la Argentina luce mucho más sólida.
Algo similar pasa con el frente externo. Mientras las autoridades argentinas anunciaron que el país registrará un balance externo positivo este año, el de Egipto llegaría a un déficit de cuatro puntos del producto pero por culpa de la disparada del precio del petróleo por la guerra en Medio Oriente.
Las tasas de interés en Egipto son positivas. El tipo de cambio, además, lentamente avanza hacia una flotación y el riesgo país esta semana se ubicó en 335 puntos básicos. Su deuda tiene una calificación de B.
El FMI estima que Egipto podría llegar a una inflación de un dígito a fines de 2027: 9,6%. De concretarse sería el ejemplo de un país que lleva adelante un proceso de desinflación bastante rápido en comparación a otros.
El propio FMI publicó un apartado en el último staff report para la Argentina con casos de estabilizaciones de países que demoraron hasta diez años en transitar de inflaciones de alrededor de 30% anual como la Argentina exhibe hoy, a un dígito.
“La experiencia de casos de estabilización exitosos sugiere que mantener la desinflación requiere tiempo y mejoras continuas en los marcos operativos e institucionales”, dijo el FMI en su trabajo donde también publicó un apartado especial sobre la necesidad de que la Argentina sancione una nueva Carta Orgánica para el Banco Central. El Gobierno anunció que avanzará en ello.
¿Avanzará el Gobierno argentino en la dirección que lo hizo el egipcio, en materia de estabilización y normalización cambiaria? Más allá de la secuencia todo indica que la dirección es la misma a la de Egipto.
Sin embargo existe una pregunta sin respuesta entre la dirigencia política argentina y es lo que condiciona en parte el trabajo y las decisiones del equipo económico y por supuesto de Javier Milei: ¿el debate de cara a las próximos elecciones presidenciables (2027) resultará entre La Libertad Avanza y una opción que signifique la continuidad del programa del oficialismo o versus una que plantee dar marcha atrás con todo lo que hizo Milei?
Esta es la verdadera grieta de fondo que los mercados y el Fondo Monetario miran de cerca con atención y de ahí que el organismo recomiende fortalecer las reservas para evitar un salto brusco en el dólar que haga retroceder los logros en materia de desinflación hasta el momento.
La compra de dólares de los argentinos a medida que se acerquen las elecciones aumentará. No se sabe en qué magnitud. Pero el Gobierno ya tomó las recomendaciones del FMI: reunir reservas, no dejar atrasar el dólar, anunciar un programa financiero, abandonar la idea de que la inflación se mata en 2 o 3 años y modernizar el marco institucional del Banco Central. Más allá de los números y de que muchos de estos avances se darán en el margen, todo esto revela un aspecto muy a tener en cuenta del fenómeno Milei y es la combinación de pragmatismo y resultados concretos que le permiten proyectarse todavía como político competitivo.
Desde el punto de vista del Gobierno y del proceso de toma de decisiones, una vez tomados todos estos recaudos para no tener sorpresas con el dólar, quedan dos aspectos que Milei no controla y a los que estará expuesto: el frente externo y el discurso de un adversario político que plantee que su principal política sería revertir todo lo que él hizo como Presidente.
Milei apuesta a que los resultados y logros generen un consenso en la opinión pública que haga que proponer un paso atrás signifique más un costo que un avance. Si Milei sigue bajando la inflación estará más cerca de lograrlo. Quizá sea esta la otra lección de Egipto además de la de este martes que hizo sufrir a los argentinos.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín