“Extremadamente auspicioso”: el engorde a corral es testigo de un cambio trascendente para el país
Gradualmente, diferentes analistas y operadores del mercado van coincidiendo en que nos encontramos en el inicio del ciclo de retención en la ganadería vacuna. Uno de los indicadores más claros es la caída en los envíos a faena que, desde hace 8 meses, ha sido 9% más baja que el promedio de los tres años anteriores, período de liquidación, durante el cual perdimos 3,3 millones de cabezas en el stock.
Otro dato importante, que se confirmará en las próximas semanas con el informe de la vacunación contra aftosa de otoño con similar número de terneros logrados, es la caída en los movimientos de terneras y terneros que pone en relieve la clara intención de retención por parte de los criadores/recriadores a campo.
Finalmente, el dato que me ocupa en esta nota es lo que está ocurriendo con las existencias e ingresos en los corrales de engorde (EC), que en el mes de junio han alcanzado los mayores niveles de stock desde que el Senasa publica estas estadísticas.
Este nivel récord de existencias no se ha dado, como podría suponerse, como resultado de mayores ingresos a corrales, que lejos de crecer en los últimos meses ha decrecido, sino por el alargamiento en los tiempos de engorde. Para que se comprendan con claridad los cambios que está generando el inicio del proceso de retención, se muestran dos gráficos que explican mejor los cambios mencionados: “Más existencias con menos ingresos= alargamiento en los tiempos de engorde y, como consecuencia, muchos más kilos”.
Dejo para el final el cambio más trascendente y que define con claridad el cambio de ciclo, que es el impactante cambio en la existencia por categoría para el primer semestre de los últimos cuatro años, en donde se percibe claramente el fuerte incremento en la participación de existencia para las categorías de mayor peso y edad (vaquillonas, novillitos, MEJ y novillos) y la significativa caída de las categorías de terneros y terneras, tal como muestra el siguiente gráfico.
Más existencias, menor ritmo de ingresos y fuerte caída en la participación de terneros en existencia, indican claramente el cambio en el ciclo en la ganadería argentina que se ve con mayor claridad en los corrales gracias a la información publicada por el Senasa y que nos permite ver con mayor certeza este cambio.
Sin ánimo de dar cifras concretas, de las que carezco, sino con la intención de mostrar el impacto del cambio, podría imaginar que un alargamiento en los tiempos de engorde a corral de 45 días daría como consecuencia alrededor de 60 kg vivos más o 35 kg más por res faenada.
Procesos similares están ocurriendo a campo en el aspecto positivo de la retención que, en tanto ofrece menor producto al mercado, va generando cambios productivos que más tarde incrementarán virtuosamente la oferta disponible para todo destino. El escenario se presenta extremadamente auspicioso y la ganadería responde como siempre que le han dado libertad y no la limitaron con políticas de intervención nefastas.
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