La Mayoría Norteña
En política existe una diferencia fundamental entre ganar una elección, cuando el momento llega, y construir una mayoría. Las elecciones duran un día. Las mayorías construyen épocas.
Con frecuencia se piensa que una mayoría consiste simplemente en obtener más votos que el adversario. La ciencia política demuestra algo distinto. Maurice Duverger observó que los partidos capaces de gobernar durante largos periodos no representan a un solo grupo social; logran articular intereses distintos alrededor de un proyecto común. Antonio Gramsci llegó a una conclusión semejante desde otra perspectiva: las grandes transformaciones solo son posibles cuando un proyecto político logra convertirse en una referencia compartida para amplios sectores de la sociedad.
Nuevo León vive exactamente ese momento. Nuestra Presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, ha abierto una nueva etapa para la Transformación. Una etapa que ya no consiste únicamente en impulsar cambios, sino en consolidarlos y construir las mayorías políticas y sociales capaces de hacerlos permanentes. Y estoy convencido de que Nuevo León puede convertirse en uno de los grandes motores de esa nueva etapa.
Nuestro estado necesita construir una nueva mayoría. No una mayoría contra alguien, sino una mayoría para algo. Una mayoría capaz de darle dirección a una de las economías más importantes de América Latina. Porque durante demasiado tiempo hemos permitido que la política del espectáculo y el personalismo divida a un estado que, en realidad, comparte los mismos problemas y las mismas aspiraciones.
La madre de familia que pasa tres horas al día en el tráfico. El trabajador que quiere regresar más temprano con sus hijos. El empresario que necesita certeza para invertir. El joven que quiere oportunidades justas para su desarrollo. La comunidad rural que demanda apoyos y diversificación productiva. La universidad que quiere formar talento. Todos viven realidades distintas. Pero todos quieren un Nuevo León que funcione.
Ahí comienza una mayoría. No cuando todos piensan igual. Sino cuando descubren que pueden caminar hacia el mismo futuro. Ese debe ser el gran desafío de Morena al designar al Coordinador o coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía en Nuevo León.
No hablar únicamente para Morena. Hablarle a Nuevo León. Porque si Morena quiere gobernar este estado, antes debe entender como nadie al estado. Porque aquí existe una cultura profundamente arraigada alrededor del trabajo, la responsabilidad, la seriedad, la palabra cumplida y la capacidad para construir comunidad desde el esfuerzo cotidiano. Ese es el Nuevo León original, el que durante generaciones hizo posible que esta tierra se convirtiera en el motor económico de México.
Estoy convencido de que esa es también la visión que impulsa nuestra Primera Mandataria: una transformación que hable más allá de los justamente convencidos y sea capaz de convocar a todos los sectores que realmente quieren un México más fuerte, más justo y con más oportunidades.
La tarea política consiste, entonces, en convertir esos valores compartidos en una mayoría política. No se trata de pedir que todos piensen igual. Se trata de construir un proyecto donde todos encuentren un lugar. Una mayoría donde quepan quienes producen riqueza y quienes todos los días salen a trabajar para construirla. Donde convivan la industria y la comunidad. La universidad y la colonia. La Zona Metropolitana y el campo. Las nuevas generaciones y quienes durante décadas han levantado este estado con su esfuerzo.
Las grandes mayorías nunca nacen del miedo. Nacen de la esperanza compartida y de la libertad real. Por eso creo que la etapa que vive Nuevo León exige un Morena estatal que entienda los pilares reales que sostienen el Plan México como el siguiente paso del Plan de Nación de la Transformación. Ya tuvimos demasiados años de confrontación permanente. Ya vimos lo que ocurre cuando los gobiernos convierten la división en estrategia. Hoy hace falta exactamente lo contrario.
Hace falta construir una Mayoría Norteña. Una mayoría que recupere la confianza en el servicio público. Que vuelva a creer en la capacidad de las instituciones. Que se reconozca en un gobierno honesto, cercano y capaz de cumplir.
Ese es, en el fondo, el verdadero reto político de nuestro tiempo. No ganar una elección. Se trata de construir una mayoría tan amplia, tan sólida y generosa que sea capaz de inaugurar una nueva etapa para Nuevo León.
Porque cuando una mayoría se construye alrededor de un propósito compartido, deja de pertenecer a un partido y empieza a pertenecer a toda una sociedad. Esa es la Mayoría Norteña que necesitamos construir.
No solo para que Morena gane Nuevo León, sino para que, de la mano de la Presidenta de México, por fin, gane Nuevo León.
*El autor es Alcalde, con licencia, del Municipio de General Escobedo, Nuevo León, México.