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clarin.com · hace 17 horas · Clarin.com - Home

La corrupción y el populismo también matan en Venezuela

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“¿Por qué nos pasa esto si somos un pueblo bueno y trabajador?” se preguntaba una periodista venezolana, con la voz quebrada, en medio de la devastación de los terremotos que asolaron a su país. El doblete sísmico hizo lo suyo, por supuesto, pero al margen de más de 600 edificios derrumbados y decenas de miles dañados, más de 3.300 muertos, y decenas de miles de desaparecidos, dejó al descubierto lo que la matriz de corrupción y ausencia del Estado ahí donde debía estar presente, a lo largo de años de chavismo, produjo en un país que no logra levantar cabeza.

Según el Indice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional 2025, Venezuela es uno de los tres países más corruptos del mundo, sólo superado por Sudán del Sur y Somalia: obtuvo apenas 10 puntos sobre 100 (siendo 0 altamente corrupto), y se ubicó en el puesto 180 de 182 evaluados.

Profesor asociado de Riesgos Naturales en la Universidad de Coventry, Reino Unido, Matthew Blackett dijo a CNN que es muy probable que los edificios, al cabo de décadas de crisis económica y corrupción generalizada, hayan recibido un mantenimiento deficiente y hayan sido construidos al margen de las normativas oficiales. Y que se haya escatimado en seguridad o calidad en muchos levantados en época de auge petrolero.

Días después de los terremotos, el barrio de viviendas populares Hugo Chávez explotó por una fuga de gas de un tanque que debía estar vacío, sumando más muertes y destrucción,

A diferencia de lo que ocurrió en San Francisco (EE.UU.) después de los sismos de fines de los 80, en Venezuela no hubo inspecciones para controlar que se cumpliera con las normas antisísmicas, explicó Blackett a CNN. El Estado de La Guaira, el más afectado, está ubicado justo frente a la falla de San Sebastián.

Un miembro de los equipos de emergencia que llegaron a Venezuela, pidiendo a la BBC no dar su nombre, denunció que en un edificio de La Guaira encontró vigas de un material ligero que se parte con las manos, cubiertas con un hormigón de pocos centímetros, así como pilares sin fierros en su interior.

Raymond Orta, abogado y presidente de SIPDO Venezuela ( Sociedad Internacional de Peritos en Documentoscopía), publicó un texto en PorVenezuela.com titulado “Terremoto de corrupción en las ingenierías municipales: cómo el soborno destruye nuestras ciudades”. Narra cómo esto “se ha vuelto sistemático, descarado y destructivo”, habla de exigencia de pagos ocultos, certificados falsos de culminación o inspección, “acero insuficiente que no soporta lo que debería, concreto débil, instalaciones eléctricas defectuosas, salidas de emergencia que no existen”, entre otras irregularidades.

No termina allí la tragedia de Venezuela. Como reflejaron los enviados de Clarín, faltaba de todo, desde insumos hasta recursos humanos. Es parte del colapso de un régimen perverso que empezó Chávez y siguió Nicolás Maduro.

Un cálculo establece que, en los últimos años se fueron de Venezuela 42 mil médicos y unos 50 mil científicos, ingenieros y arquitectos, parte de una diáspora que se estima en más de 7 millones de almas. Otro informe dice que emigraron entre el 60% y el 70% de los profesionales de bioanálisis y enfermería.

En abril, Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica Venezolana, denunció que el 90% de los hospitales están “desabastecidos y abandonados” y que el cargamento de medicamentos enviado por Estados Unidos “no llegó a los hospitales”.

En medio del dolor y la devastación, policías fueron detectados por vecinos robando dólares entre los escombros, y los “cobreros” , sacando rédito de la desgracia ajena, buscando en las ruinas cobre y otros metales para venderlos.

Como escribió Orta, “un país se reconstruye con hormigón, acero y dinero, Pero también, fundamentalmente, con instituciones que funcionan”. Es el otro desafío ahora.

Silvia Fesquet

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