Los alfajores artesanales crecen en ventas y hasta tienen una feria itinerante para promocionarlos
Junto al mate, el asado y las empanadas, el alfajor es uno de los mayores íconos de la gastronomía argentina. Y con 6 millones de unidades vendidas por día es también la golosina preferida por los consumidores, según datos de UKRA, la Unión de Kiosqueros.
A pesar de los vaivenes económicos, -que se traducen en un derrumbe del 40% de las ventas y el cierre de más de 30 mil kioscos en los últimos dos años- este clásico sigue vigente con opciones para todos los gustos y bolsillos: desde los más accesibles, a $ 500 la unidad (como el Guaymallén simple o de fruta) a las opciones premium que superan los $ 5.000 en cafeterías y locales gourmet, como el “chocolate Dubai” de Havanna.
Si algo tiene el mercado de los alfajores es que se mantiene dinámico. “En los últimos años hubo un crecimiento exponencial de marcas artesanales y regionales, impulsadas por el turismo gastronómico, las redes sociales y la búsqueda de productos con identidad propia”, dijo Agustina Laporte, creadora de la expo itinerante “Kilómetro del Alfajor Argentino”.
“Actualmente hay cientos de marcas activas en todo el país, desde pequeñas producciones familiares hasta empresas con distribución nacional e internacional”, señaló.
Desde 2023 Laporte y su equipo organizan cinco eventos por año en distintas ciudades como Merlo, Comodoro Rivadavia y Berazategui. “Cada edición reúne a más de 50 expositores provenientes de diferentes provincias, generando un espacio de encuentro entre productores, emprendedores, marcas consolidadas y miles de consumidores que pueden degustar, conocer historias, participar de masterclasses, shows en vivo, catas y actividades para toda la familia”, describió.
El Arriero, una fábrica familiar de alfajores de Berazategui, provincia de Buenos Aires, es uno de los emprendimientos presentes en el evento Kilómetro del Alfajor. Fue creada en 2015 por Adrián Santander, tras muchos años de trabajo en la industria (en la planta de Jorgito, de la ciudad de Buenos Aires).
El proyecto nació como un homenaje a sus abuelos inmigrantes, instalados en la provincia de Formosa, y actualmente produce de forma semi industrial sus variedades clásicas chocolate y dulce de leche con cobertura de repostería, premiado con medalla de plata en el campeonato Argentino del Alfajor en 2025.
La marca comercializa sus productos en kioscos y almacenes de la ciudad y la zona Sur del Gran Buenos Aires, con envíos a otras provincias del Norte del país.
Recientemente, lanzaron una línea premium con la marca Mañero incorporando gustos como frutos rojos, diversos mousses y están trabajando en una innovadora receta basada en harina de cáñamo, la planta del cannabis.
“Por un tema de calidad, y para que los alfajores se conserven frescos, no hacemos elaboración de diciembre a febrero. Este año, las ventas cayeron mucho en verano, y reanudamos la producción recién a fines de marzo”, contó Santander.”Participar en ferias y eventos nos permite dar a conocer la marca y vender ediciones especiales, como nuestra línea de alfajores premium y artesanales”, destacó.
Alfapop es una marca de alfajores artesanales y gourmet creada por Verónica Chausovsky, pastelera profesional. Con planta de producción en el barrio porteño de Balvanera, este microemprendimiento (emplea a tres personas), elabora unas 500 unidades por mes. La producción se comercializa a través de su tienda online, con envíos a todo el país. Además, los alfajores se venden en locales de CABA, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Tierra del Fuego y Córdoba, entre otras provincias.
“Participamos en Kilómetro del Alfajor desde que comenzó y eso nos permite llegar a gente nueva, generar mayor visibilidad para la marca y lograr que muchos clientes vuelvan a comprar online o incorporen nuestros productos en sus negocios”, aseguró.
Alfajores Orense, fundada en 2013 por Alejandro Estevez en Bernal empezó como un emprendimiento artesanal, y a partir de 2018 se industrializó para ganar volumen. “Hoy producimos entre 3,5 y 5 millones de alfajores anuales y este año queremos duplicar la producción con nuevas maquinarias”, agregó Estévez.
“Tenemos muchas variedades, con rellenos de mousse de limón, frutilla a la crema y mermeladas artesanales que traemos de El Bolsón y las mezclamos con licores, como Gin y Aperol. Tenemos un alfajor de vodka, manzana y canela, aunque el clásico de dulce de leche bañado en chocolate sigue siendo el más vendido y más premiado en diferentes concursos”, aseguró.
La marca se comercializa en todo el país a través de distribuidores, y tienen planes de exportar a Europa vía España, y a Estados Unidos. “Participamos desde hace 3 años en el Kilómetro del Alfajor. Es un evento que nos acerca a muchísimo público”, añadió Estévez.
El alfajor “dejó de ser solo un producto tradicional para transformarse también en una categoría gourmet, innovadora y de autor”, afirmó Laporte. “Hay un crecimiento constante del sector, con productores que apuestan a nuevos sabores, materias primas regionales y propuestas cada vez más creativas”, sostuvo la creadora de Kilómetro del Alfajor.
“Nuestra feria no es solo gastronómica: cada edición genera un fuerte impacto turístico, económico y cultural en las ciudades anfitrionas, impulsando el trabajo de productores regionales, emprendedores, artistas y pymes”, destacó.
La última edición que se llevó a cabo el 16 y 17 de mayo en el Centro Municipal Roberto De Vicenzo de Berazategui, convocó a más de 30 mil personas, 80 expositores, y una decena de músicos, artistas, reposteros e “influencers” que llevaron adelante degustaciones y espectáculos en vivo.
Con recetas tradicionales que resisten las crisis y apuestas innovadoras que desafían los paladares convencionales, el alfajor es un clásico que siempre se renueva. Más que una golosina, entre sus tapas encierra historias, tradición, innovación y una excusa para el encuentro entre regiones y generaciones.
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