Después de un comienzo de año flojo para el Merval, ¿lo mejor está por venir?
El índice Merval cerró el primer semestre con una suba de 0,8% en dólares, pese a una primera mitad del año con señales favorables en la economía local. Tras superar los USD 2.200 en junio, perdió impulso y volvió a la zona de 2.000 dólares.
El índice tuvo un desempeño flojo pese a un contexto local con varios factores favorables. El BCRA superó con holgura su objetivo de compras de USD 10.000 millones en el mercado de cambios; las provincias y el sector corporativo colocaron deuda en el mercado internacional por casi USD 6.900 millones; el Gobierno prorrogó el RIGI hasta julio de 2027, incluyó iniciativas del upstream y llegó a 20 proyectos aprobados por más de USD 45.000 millones.
También bajó la volatilidad de las tasas en pesos, la economía empezó a mostrar señales de recuperación, la desinflación se profundizó y dos de las tres principales calificadoras de riesgo mejoraron la nota de la deuda soberana de CCC+ a B-. Ese escenario se reflejó en el riesgo país, que marcó un nuevo mínimo en la gestión Milei y llegó al nivel más bajo desde mayo de 2018.
El Merval logró superar la barrera de los USD 2.200 tras la suba de la calificación de crédito soberana por parte de S&P en la primera quincena de junio, pero perdió impulso rápidamente en la segunda mitad del mes. El principal índice de acciones argentinas borró gran parte de las ganancias que había acumulado en el año, que rondaban 10,5% en dólares.
Para explicar ese retroceso, hay que mirar a Medio Oriente. La firma del acuerdo de paz marcó un punto de inflexión en la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel. El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz comenzó a normalizarse y las exportaciones globales de crudo se destrabaron.
El mercado reaccionó con una baja del petróleo: el barril de Brent cayó 37,6% desde el pico de USD 114,4 alcanzado a principios de mayo hasta USD 71,4, con una vuelta a los niveles previos al conflicto.
Ese movimiento impactó en el Merval por la propia composición del índice. El sector energético tiene la mayor ponderación, con casi 40% de las tenencias, y YPF es la empresa de mayor peso, con casi un tercio del índice.
La baja del precio internacional del crudo golpeó a las empresas del sector. YPF cayó 21,2% en dólares desde su máximo reciente, pese a los anuncios vinculados al proyecto Argentina LNG y al lanzamiento de LLL Oil. Pampa Energía, con un negocio más diversificado, mostró un comportamiento más defensivo al retroceder 8,9% desde su pico.
De cara a lo que viene, las perspectivas abren una ventana de oportunidad. Por la magnitud de la corrección en las empresas energéticas, se observa valor en volver a sobre ponderar el sector de energía dentro de una cartera agresiva con exposición a activos locales.
YPF, Pampa Energía y Transportadora de Gas del Sur (TGS) aparecen como opciones para incorporar a la cartera, respaldadas por el crecimiento de largo plazo de Vaca Muerta y el cambio estructural en la matriz energética.
En paralelo, se propone reducir de forma táctica la exposición al sector bancario, que protagonizó un rally en junio: BBVA subió 6,9% en dólares y Banco Macro 2,6%, luego de la mejora en la calificación crediticia soberana y al no estar expuesto directamente a los vaivenes de Medio Oriente.
De todos modos, la estrategia mantiene exposición en bancos bajo la premisa de tasas estables y crecimiento del crédito privado, un escenario que mejoraría la rentabilidad del negocio financiero. El preferido es Banco Macro, por presentar uno de los balances más sólidos y defensivos del sector junto con una valuación atractiva.