El riesgo país cayó a mínimos desde 2018 en la semana, pero el avance del dólar opacó la suba del S&P Merval
Los activos argentinos cerraron la semana con señales mixtas, en un contexto en el cual la demanda de cobertura en dólares aumentó.
Los activos argentinos cerraron la semana con señales cruzadas. Mientras la deuda soberana en dólares volvió a comprimir tasas y el riesgo país bajó hasta mínimos en ocho años, la renta variable siguió sin recuperar el impulso que había perdido desde mediados de mayo.
En paralelo, la menor compra de divisas del BCRA, la suba del tipo de cambio, la moderación de los flujos externos y un escenario internacional aun atravesado por Ormuz, el petróleo y la Fed reforzaron la demanda de cobertura.
Esa combinación se reflejó en una semana en la que la mejora no fue lineal, sino concentrada en los activos que ofrecieron cobertura o exposición al crédito soberano. Así, el riesgo país cayó de 437 a 415 puntos básicos y volvió a quedar en mínimo desde abril de 2018, mientras los bonos en dólares se beneficiaron por la expectativa de pago de los próximos vencimientos de Bonares y Globales.
En cambio, la renta variable quedó más condicionada por la corrección previa y el avance de los tipos de cambio financieros. De está forma, el S&P Merval cerró con una suba semanal de 2,4% en pesos, pero retrocedió medido en dólares 1,1%.
Así, el mercado no operó bajo una señal única de apetito por riesgo, sino bajo una rotación más selectiva hacia instrumentos vinculados a cobertura cambiaria, compresión de riesgo soberano y reinversión de flujos.
La lectura del mercado partió de una macro que continuó mostrando avances en algunos frentes, aunque todavía dejó dudas sobre la economía real. Por un lado, la coyuntura de junio estuvo sostenida por el superávit comercial, la recomposición de reservas, la baja de la inflación y la mejora de los ingresos.
Sin embargo, la actividad “no logra despegar”, tal como reflejó el EMAE, mientras el crédito cayó, la inversión siguió sin tracción y el mercado laboral mostró más informalidad.
Según Cohen, el BCRA compró en junio u$s1.500 millones en el mercado de cambios y acumuló en el semestre adquisiciones netas por u$s11.185 millones. De esa manera, superó la meta de u$s10.000 millones que se había fijado para todo el año.
Además, el Banco Central sumó reservas netas por u$s7.000 millones y quedó a unos u$s1.000 millones de cumplir la meta revisada con el FMI, aunque todavía se mantienen en terreno negativo.
No obstante, el flujo de divisas empezó a moderarse. En consecuencia, el Banco Central compró menos, mientras que el fortalecimiento global del dólar, la caída del petróleo y las expectativas sobre tasas internacionales presionaron al tipo de cambio.
Así, el dólar oficial subió más de 5% mensual en junio, superó a las tasas en pesos y dejó atrás la caída del tipo de cambio real, que de todos modos acumula un retroceso de 10% en el año. De esta forma, explicaron que con este contexto “el fin del carry trade se consolida”.
En acciones, el S&P Merval cerró la semana con una suba de 2,4% en pesos, pero con una pérdida de 1,1% en dólares. Para Jerónimo Bardin, Head Sales Trader en Balanz, ese movimiento “puede leerse como un intento de estabilización tras la corrección acumulada del último mes (-6,5%), luego de que MSCI mantenga a la Argentina en la categoría de ‘Standalone’”.
A su vez, el especialista explicó que, “con el índice en niveles más comprimidos, aparecieron compras oportunistas puntuales, aunque sin fuerza suficiente para revertir la tendencia”.
En este contexto, la dispersión volvió a marcar el mercado local. En el panel líder, Metrogas subió 5,72%, BBVA avanzó 3,80%, Loma Negra ganó 3,66%, Galicia mejoró 2,53% y Supervielle trepó 2,37%. En cambio, Transener cayó 3,07%, Ternium perdió 2,93%, TGS retrocedió 2,71% y TGN bajó 1,82%.
En esa línea, Bardin sostuvo que “Energía, Servicios Públicos y Comunicación vienen siendo los sectores más golpeados en las últimas semanas”, con energía afectada “en línea con la caída en los precios del petróleo”. A su vez, indicó que “Consumo Discrecional y Consumo Estable mostraron mejor comportamiento relativo”.
De todos modos, la lectura sectorial también tuvo un matiz de mediano plazo. Según Bardin, “energía y comunicación siguen siendo los únicos sectores con rendimientos positivos en lo que va del año, con 18,5% y 18,3%, respectivamente”. Además, el analista señaló que “la falta de novedades por parte de MSCI al ni siquiera considerar la potencial recalificación hizo que el rally se diluyera desde mitad de mayo en adelante”.
En la misma línea, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, vinculó la recuperación reciente con los pagos de deuda. “La recuperación que estamos viendo esta semana en el S&P Merval responde, en buena medida, a la proximidad de los pagos de Bonares y Globales de la semana próxima”, afirmó.
Según explicó, “el mercado empieza a descontar que esos vencimientos se van a pagar sin inconvenientes, lo que contribuye a la compresión del riesgo país y mejora el apetito por activos argentinos”.
Además, señaló que, de cara a la próxima semana, podrían verse favorecidos “los bancos” y “algunas compañías de servicios públicos y utilities”, entre ellas Ecogas y Edenor.
Mientras tanto, la renta fija volvió a concentrar la mejora de la semana. Para Bardin, “el ”. mejor desempeño relativo de dollar linked, soberanos en dólares y provinciales frente a CER y Lecap/Boncap estuvo explicado principalmente por la suba del tipo de cambio en la semana.
Según precisó, esa presión estuvo asociada a “la fijación del tipo de cambio del TZV26”, que dejó un remanente de u$s2.050 millones de valor nominal tras el canje, y a “un contexto internacional desfavorable para emergentes, con el DXY subiendo a 101,33”.
En ese marco, el especialista sostuvo que “el BCRA habría intervenido tanto en futuros como en dollar linked para acotar la suba del spot, sin evitar la depreciación”. Por lo tanto, “este movimiento cambiario favoreció naturalmente a los instrumentos con mayor sensibilidad al tipo de cambio, castigando la curva CER y tasa fija, que no logró compensar vía tasa el ajuste”.
Por su parte, Lazzati sostuvo que todavía ve recorrido en los bonos duales, “particularmente en el TXMJ8 y el TXMJ9”. Según explicó, “estos instrumentos ofrecen una cobertura atractiva porque ajustan por el mejor desempeño entre la tasa TAMAR y la inflación, lo que los deja mejor posicionados frente a distintos escenarios macroeconómicos”.
Además, anticipó “cierta reinversión” de quienes cobren Bonares y Globales. Para perfiles conservadores mencionó AL29 y AL30; para inversores moderados, AL35; y para quienes acepten más riesgo, AL38, AL41 y GD46.
El frente internacional también incidió sobre los activos locales. Según TSA Bursátil, uno de los focos de la semana estuvo en las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán en Qatar. Aunque no hubo reuniones frente a frente, la firma indicó que “se reportaron progresos técnicos hacia un acuerdo de paz definitivo”, pese a las diferencias por los activos iraníes congelados y por la administración del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
Ese punto impactó sobre los commodities. Según TSA Bursátil, Irán “ha reiterado su determinación de controlar el tráfico de buques” y busca una supervisión conjunta con Omán. Sin embargo, el flujo comercial comenzó a normalizarse y la restitución parcial de la oferta llevó al Brent hacia la zona de u$s72 por barril. Así, el menor precio del crudo alivió parte de las presiones inflacionarias, aunque también restó impulso a las compañías energéticas.
A su vez, el dato de empleo de Estados Unidos modificó las expectativas sobre la Reserva Federal. Desde TSA Bursátil remarcaron que el informe laboral de junio generó “un efecto diametralmente opuesto sobre las expectativas”, con apenas 57.000 empleos no agrícolas.
Aunque la tasa de desempleo bajó a 4,2%, la firma explicó que respondió a “una abrupta contracción en la tasa de participación laboral”, que cayó a 61,5%. Como consecuencia, el mercado redujo las probabilidades de endurecimiento monetario y postergó el descuento de una suba de tasas desde octubre hacia diciembre.
Así, la semana dejó un mercado con más dependencia de los flujos, de la dinámica cambiaria y de los próximos vencimientos de deuda. En ese escenario, la continuidad de la desinflación, la recuperación de la actividad y la capacidad del Gobierno para sostener la acumulación de reservas volverán a ordenar las apuestas del segundo semestre.
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