Monotributo: cuánto subirían las cuotas desde julio y cómo quedarían las nuevas escalas
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) se prepara para aplicar una nueva recategorización del Monotributo, un cambio que impactará sobre millones de trabajadores independientes, profesionales, pequeños comerciantes y prestadores de servicios de todo el país.
El ajuste se realiza dos veces por año y toma como referencia la inflación acumulada durante el semestre previo. Por eso, el número definitivo se conocerá una vez que el INDEC publique el dato de inflación de junio. Hasta ahora, las estimaciones de tributaristas y consultoras privadas ubican la suba en torno al 14,3%.
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La actualización alcanzará dos variables centrales del régimen: por un lado, las cuotas mensuales que pagan los monotributistas; por el otro, los topes de facturación anual que definen en qué categoría queda cada contribuyente y si puede seguir dentro del régimen simplificado.
De confirmarse una actualización cercana al 14,3%, las cuotas mensuales quedarían en los siguientes valores estimados:
El impacto más extendido se sentirá en las categorías más bajas, especialmente en la A y la B, que concentran buena parte del padrón. Allí están muchos pequeños contribuyentes, trabajadores por cuenta propia y personas que usan el Monotributo como vía de formalización laboral.
La actualización también elevará los ingresos máximos permitidos para permanecer en cada categoría. Este punto es clave porque evita que un contribuyente quede expulsado del régimen simplificado sólo porque su facturación nominal subió por inflación, aun cuando no haya vendido más en términos reales.
Según las estimaciones privadas, los nuevos límites anuales quedarían aproximadamente así:
Con esos valores, ARCA deberá abrir el período de recategorización, en el que cada contribuyente revisa sus ingresos de los últimos doce meses y define si debe mantenerse en su categoría actual, subir o bajar de escala. La fecha límite prevista para realizar ese trámite es el 5 de agosto.
La recategorización no depende de lo que el contribuyente cree que va a facturar hacia adelante, sino de lo que efectivamente facturó en los últimos doce meses. También pueden incidir otros parámetros del régimen, como alquileres devengados, superficie afectada a la actividad o consumo de energía eléctrica, según el caso.
Para muchos monotributistas, la suba de los topes funciona como un alivio parcial: permite seguir dentro del régimen y evita un salto automático al régimen general, donde la carga administrativa e impositiva suele ser más pesada. Sin embargo, la actualización de las cuotas también implica un mayor costo mensual en un segmento especialmente sensible a la caída de ingresos y al encarecimiento de gastos fijos.
La discusión llega además en un momento en el que el Monotributo volvió a entrar en el radar de una posible reforma tributaria. El Fondo Monetario Internacional recomendó revisar el régimen simplificado y acercarlo gradualmente al régimen general, al considerar que existen diferencias importantes entre la carga fiscal que enfrentan los monotributistas y la que pagan los contribuyentes inscriptos en IVA y Ganancias.
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Ese planteo abre un debate delicado. Para el Gobierno, cualquier cambio sobre el Monotributo toca a un universo amplio de trabajadores independientes y pequeños comercios. Para los tributaristas, el desafío pasa por corregir distorsiones sin romper una herramienta que, para muchos sectores, funciona como puerta de entrada a la formalidad.
Por ahora, el cambio más inmediato será la actualización de julio. ARCA deberá confirmar el porcentaje final, los nuevos valores de cada categoría y desde cuándo comenzarán a regir las cuotas actualizadas.