← Volver
perfil.com · hace 10 horas · Eugenia Muzio

Cae el riesgo país, pero Luis Caputo enfrenta ruidos financieros y pone al BCRA a calmar al dólar

230825_bausili_caputo_neura_capturavideo_g

El ministro de Economía, Luis Caputo, empezó la segunda parte del año con señales financieras contradictorias y algunas inestabilidades. El riesgo país cayó a 418 puntos básicos pero el frente cambiario empezó a mostrar signos iniciales de calentamiento. El dólar pegó un salto del 7% en junio y ya cotiza a $1.510 para minoristas mientras el Banco Central desacelera el ritmo de compras diarias. Pero además, la autoridad monetaria empezó a intervenir para frenar las expectativas de devaluación ante un mercado que percibe un inminente "viento de frente".

En el último mes, el tipo de cambio oficial mayorista subió desde $1.421 a $1.483, marcando una aceleración del 4,4%. En simultáneo, el BCRA redujo drásticamente su ritmo de absorción de divisas: las compras periódicas estaban en un promedio de USD 98,6 millones hasta fines de mayo, pero a partir de junio el volumen cayó a USD 67,5 millones, indicó un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

La expectativa oficial de una remonetización de la economía aún no muestra señales de avanzar con una demanda de dinero que cayó. Este estrés de liquidez golpeó el financiamiento del Tesoro, que en su última licitación apenas alcanzó un rollover del 81,1% sobre vencimientos de $16,3 billones. Esto forzó un pago en efectivo y una inyección de liquidez por $3,1 billones. La consecuencia fue inmediata: las tasas de interés de corto plazo volaron, llevando la tasa de caución del 20,4% al 24,5% en la última semana de junio.

El dólar oficial se mantuvo en $1.510 y los activos argentinos subieron hasta 4% en Wall Street

Frente a esta presión, el BCRA interviene cada vez más fuerte para contener el valor de la divisa. La cantidad de contratos abiertos en el mercado de futuros ascendió desde USD 2.852 millones a USD 3.363 millones. Además, la entidad se volcó a vender títulos dollar linked, volcando más de USD 2.000 millones para "aspirar" pesos. Estas maniobras conviven con el cepo a las empresas, mientras el Tesoro emite bonos locales (como los AO27 y AO28), que capturaron USD 3.955 millones de financiamiento reteniendo dólares atrapados por las restricciones.

Se trata de un escenario que, in crescendo, puede alcanzar momentos de tensión, y para ese entonces, marcó el CEPA, la única forma eficaz de contener la divisa será la venta de reservas. Pese a los ruidos en la plaza local, el riesgo soberano continúa en caída gracias a un propicio "primer tiempo" económico. Por un lado, las compras netas del BCRA superiores a los U$S11.000 millones entre enero y junio consolidaron el frente externo y, a diferencia de ciclos anteriores, la cuenta corriente del sector privado aportó un superávit de USD 6.000 millones, que coexistió con flujos financieros privados por USD 13.000 millones.

No obstante, expertos de la consultora C-P advirtieron que el "segundo tiempo" exigirá enfrentar estacionalidad adversa en el mercado de cambios, la baja de precios internacionales y presiones provenientes de las decisiones de la Reserva Federal estadounidense. Por el lado de la oferta de divisas, el CEPA subrayó que la liquidación agropecuaria acumulada quedó un 8,9% por debajo del promedio histórico, afectada por la caída del Brent (40%) y una soja estancada cerca de los USD 400, con exportadores que postergan liquidaciones esperando beneficios impositivos futuros.

Aunque, el principal cuello de botella que bloquea el horizonte es el cronograma de deuda de cara a las elecciones. El próximo año, Argentina deberá afrontar vencimientos por USD 31.000 millones en 2027, un volumen que equivale a las colocaciones de deuda de los años 2016 y 2017. Acceder a los mercados internacionales para refinanciar es una condición indispensable; sin ese despeje, los incentivos para una dolarización de portafolios se amplificarán, coincidieron los análisis citados.

Pero, la posibilidad de salir a emitir deuda se encuentra con un "piso inelástico" que uno de los principales bancos de Wall Street -que fue parte de las operaciones de Repo de los últimos años- entiende que tiene su anclaje en razones de inestabilidad política. Así lo planteó un análisis del Citibank que advirtió que, a medida que se acercan las elecciones presidenciales, la preocupación por la confianza del mercado y los consumidores se vuelve la amenaza número uno.

El documento indicó que las reformas en curso tienen una distribución intertemporal dura: los costos se acumulan en el presente, mientras que los beneficios recién se materializarán en el futuro. Para la entidad financiera, “las discordancias políticas evitables y la fricción interna pueden erosionar rápidamente la perspectiva externa”. En la Gran Manzana la percepción es la clave: ningún inversor que compromete capital en un proyecto a futuro quiere ver hoy disputas entre sus arquitectos y constructores. Si la gestión no logra cerrar sus vulnerabilidades políticas y financieras para regresar al mercado voluntario de deuda, el riesgo soberano difícilmente logre quebrar su piso actual.

Carlos Maslatón