La Educación Sexual Integral salva vidas
"La ESI (Educación Sexual Integral) es una trampa mortal". "Una ideología siniestra". Así definió la vicejefa de Gobierno porteño, Clara Muzzio, a una política pública que desde hace casi veinte años protege a niñas, niños y adolescentes. Sus declaraciones forman parte de una ofensiva política que busca desacreditar una ley que fue votada por amplia mayoría en el Congreso y que ha demostrado ser fundamental no sólo en términos de conocimiento de derechos sino en la prevención y tratamiento de abusos contra niñas, niños y adolescentes.
Según Pilar Molina, secretaria general de Gestión del Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires, entre el 70% y el 80% de los chicos y chicas de entre 12 y 14 años pudieron reconocer y contar que habían sido víctimas de abuso gracias a la ESI. Y que uno de cada cuatro elige la escuela para hablar de situaciones traumáticas.
La mayoría de los abusos sexuales contra las infancias ocurre dentro de la familia o en entornos cercanos. La ESI enseña a reconocer el cuerpo, el consentimiento, los límites y los derechos. También permite identificar situaciones de violencia. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) estima que la mitad de los estudiantes logra detectar situaciones de violencia después de recibir ESI.
Junto con el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA) -desmantelado por el actual gobierno-, la ESI contribuyó a reducir de manera histórica los embarazos adolescentes mediante mayor acceso a información, anticonceptivos y servicios de salud sexual y reproductiva.
Muzzio también vinculó la ESI con la caída de la natalidad, el feminismo y el aborto, una mirada simplista que desconoce un dato central: la crisis económica. Un estudio de UNFPA advierte que el descenso de la natalidad responde a una combinación de factores sociales y económicos, y que la mitad de la población señala que el costo de vida, la inestabilidad laboral y la dificultad para sostener un proyecto familiar son los principales obstáculos para tener la cantidad de hijos que desean.
Si Muzzio está pensando en términos electorales, también se equivoca. Un estudio del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) muestra que 7 de cada 10 personas apoya la ESI.
Cuando niñas, niños y adolescente identifican un abuso, se animan a hablar en la escuela o evitan embarazos no intencionales o producto de violaciones queda claro que la ESI no sólo protege derechos, también salva vidas.
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