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clarin.com · hace 4 horas · Clarin.com - Home

Va a llover sopa, tengamos listo el cucharón

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Metidos de lleno en el Mundial, venimos gozando con el increíble triunfo de Paraguay sobre Alemania y otros partidazos. Lionel Messi la sigue rompiendo y Francia se viene perfilando para salir segundo con su seleccionado africano.

Pero no todo lo que sucede en Estados Unidos es fútbol. El viernes pasado, el presidente Donald J. Trump emitió una “orden ejecutiva” (equivalente a un DNU en la Argentina) para impulsar la llamada agricultura regenerativa. Un término un tanto confuso, pero que concretamente significa la aplicación de tecnologías que permitan recuperar la fertilidad físico química y biológica de los suelos, lo que tiene beneficios para los productores (mejores rindes) y externalidades positivas para toda la sociedad.

La secretaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), Brooke L. Rollins, anunció simultáneamente una norma definitiva sobre materias primas regenerativas, una medida histórica que ayudará a los agricultores a obtener voluntariamente nuevo valor de las buenas prácticas agrícolas a través de los mercados de biocombustibles. Un tema para prestarle mucha atención en la Argentina, donde se han hecho avances sustantivos en esta materia a partir de la explosión de la siembra directa en los últimos 35 años.

Trump le está buscando la vuelta a los bajos ingresos agrícolas a través de medidas de apoyo a sus farmers, pero principalmente por el fomento a los biocombustibles nacionales. Expandió el uso de bioetanol llevando el corte al 15% en todo el año y en la totalidad del territorio, estableciendo las mayores Obligaciones de Volumen de Energía Renovable en la historia de Estados Unidos. Esta Orden Ejecutiva y la Norma de Materias Primas Regenerativas del USDA constituyen el siguiente paso crucial al garantizar que los productores tengan una vía práctica para beneficiarse de la expansión de estos mercados.

Sugestivo el texto del comunicado oficial: “La norma del USDA sobre materias primas regenerativas, aprobada el viernes, otorga el control a los agricultores, no a los burócratas de Washington. En lugar de imponer normas, estamos creando oportunidades de mercado. Los agricultores que opten por implementar prácticas regenerativas tendrán nuevas oportunidades para obtener precios superiores, reducir sus costos de insumos, mejorar la salud del suelo y fortalecer la rentabilidad a largo plazo de sus explotaciones”, declaró la secretaria Rollins.

Y agregó: “Esto es precisamente lo que representa la agenda ‘Estados Unidos Primero’ del presidente Trump: empoderar a los agricultores y ganaderos, apoyar a las comunidades rurales, impulsar la reducción de los costos de insumos, mejorar la rentabilidad agrícola, promover la agricultura regenerativa y contribuir a que Estados Unidos vuelva a ser saludable”.

La Norma de Materias Primas Regenerativas establece un marco para conectar las prácticas de agricultura regenerativa con nuevos mercados dentro de la cadena de suministro de biocombustibles para maíz, soja, sorgo y canola de primavera. Estas normas incluyen:

El USDA también publicará una versión actualizada de la Calculadora de Intensidad de Carbono de Materias Primas (USDA FD-CIC) para ayudar a los productores a cuantificar prácticas regenerativas como cultivos de cobertura, una mejor gestión de nutrientes y labranza de conservación, incluyendo la siembra directa y la labranza reducida.

Los productores podrán utilizar los informes resultantes al comercializar materias primas aptas a los productores de biocombustibles participantes.

El nuevo marco normativo crea importantes oportunidades para los principales productores estadounidenses de materia prima para biocombustibles. Los agricultores estadounidenses producen actualmente alrededor de 150 millones de toneladas de maíz al año (casi tres cosechas argentinas) para la producción de etanol, y el 68% de ellos ya implementa al menos una práctica regenerativa.

Asimismo, los farmers cultivan aproximadamente 50 millones de toneladas de soja cuyo 20% de aceite se destina a la producción de biodiesel. Y el 60% de los productores de soja ya utiliza al menos una práctica regenerativa. A medida que aumente la participación, el USDA prevé que la normativa amplíe las oportunidades de mercado para los productores de todo el país.

Para quienes deseen información adicional sobre la Norma de Materias Primas Regenerativas y la Calculadora de Intensidad de Carbono de las Materias Primas en podrán consultar en los próximos días en el sitio oficial: USDA.gov.

Todo esto implica un fuerte llamado de atención para el sector agropecuario argentino. Aquí hemos liderado la transformación de la tecnología agrícola. Fue un esfuerzo eminentemente privado, sin desconocer el rol del INTA y las universidades. Aapresid y el movimiento CREA han sido fundamentales en el desarrollo de una nueva agricultura. Los proveedores de insumos, equipos y servicios hicieron un aporte sustancial, creando soluciones que luego se difundieron por la región y ahora por el mundo.

Más recientemente, surgieron entidades e instrumentos de medición de la huella de carbono, en lo que están involucradas las bolsas. Y las certificadoras, a las que muchos del sector las miran de reojo. Ahora, esta decisión de la administración Trump es un puñetazo en la mesa, que nos obliga a despertar y acoplarnos a esta ola irreversible.

Héctor Huergo

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