El Gobierno busca mover la primera pieza del plan reeleccionista, mientras sigue el ruido por el caso Adorni
El Gobierno colocó al Congreso en el centro de la movida que, imagina, debería ir dando vuelta la página del caso de Manuel Adorni, a pesar de que suma novedades que refuerzan el pronóstico de un llamado a indagatoria. En esa línea, la instrucción que recibieron los legisladores del oficialismo fue precisa: avanzar con un puñado de proyectos entre los que asoma, como dato central, el trabado proyecto de reforma electoral. Esa iniciativa, y en especial el interno de eliminar las elecciones primarias, constituye la primera pieza del plan reeleccionista de Javier Milei. La prueba inicial está planteada en el Senado y demanda negociaciones, en especial con los gobernadores.
La indicación específica para los senadores y diputados de LLA fue expuesta en la reunión organizada por Karina Milei tras la salida de Adorni y realizada apenas 24 horas después de la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete. Algunas imágenes del acto, junto a la convocatoria de los bloques violetas, provocaron lecturas de fuerte sentido interno. La secretaria General dejó en claro su lugar en el máximo escalón del Gobierno, con proyección en el Congreso -señal particular para Patricia Bullrich- y su línea para las tratativas con los jefes provinciales, tarea del nuevo jefe de los ministros.
El Presidente expuso largamente en el inicio del encuentro y, en concreto, anticipó que enviará un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Dijo que están trabajando en el tema los equipos de dos ministerios – Economía y Desregulación-, pero no dio fecha para el envío del texto al Congreso. Después, Karina Milei resumió los objetivos inmediatos: destrabar la reforma electoral y avanzar con el proyecto que recorta subsidios al consuma de gas en zonas frías. Los dos textos están frenados en el Senado y el segundo, cuenta desde hace tiempo con aprobación de Diputados. En cambio, aún se espera la propuesta sobre modificaciones al mecanismo de “inocencia fiscal”, que también fue apuntado en la breve lista de iniciativas violetas.
La reunión con los legisladores fue continuada con un primer movimiento público del nuevo jefe de Gabinete, que se hizo una escapada al Senado para reunirse, junto a Patricia Bullrich, con representantes de los espacios dialoguistas. Fue un gesto, antes que nada, y formalmente apuntó a mostrar voluntad negociadora en el tema de zonas frías. No resulta un tema fácil, por los reparos de algunos gobernadores -en especial del Sur, aunque también de Cuyo-, que podrían derivar en “correcciones” y, si fuera así, marcaría el camino de regreso a la Cámara baja. Para más adelante quedó realizar un encuentro sobre la reforma electoral.
Ese proyecto político es, sin embargo, crucial para el oficialismo. Y es impulsado como primera pieza concreta para allanar el camino al plan reeleccionista. La intención de eliminar las PASO está vestida con el argumento del alto costo que representa el sistema de primarias vigente, aunque según se reconoce en medios libertarios, el punto central es otro: restarles juego a posibles frentes opositores.
El oficialismo parte de un presupuesto que hoy es realista: la candidatura de Milei para un segundo mandato alinea a todos en LLA y no estaría en discusión en la perspectiva de una alianza con sus actuales socios, nacionales -el PRO, en primer lugar- y provinciales. En cambio, el mecanismo de las PASO sería útil para dirimir la disputa en un armado opositor y evitar la competencia dividida en la elección general. Todo, por ahora, en el terreno de las especulaciones.
Existe además una cuestión vinculada al manejo de los tiempos. El tema electoral no es sencillo, no se limita al punto de las PASO y demanda negociaciones más amplias. Por el momento, no parece razonable a la vista de aliados y dialoguistas dejarse llevar por el apuro del oficialismo, que busca modificar el temario público después de más de cien días dominado por el caso Adorni.
Esa negociación, en especial con los jefes provinciales, supera la discusión sobre las primarias. Surgen variantes como la suspensión o la no obligatoriedad. Pero antes, entran en juego cuestiones de plata y asistencia a las provincias y, también, primeros sondeos sobre las apuestas electorales en cada distrito, es decir, si LLA dará pelea por el poder local a los gobernadores que busca sostener como aliados permanentes.
En materia de fondos, además, el panorama es complejo. La recaudación de mayo -positiva después de nueve meses de caída- aparecía en el mensaje del poder central como una señal de alivio y cambio de tendencia que permitiría mejorar las finanzas provinciales. Pero junio marcó una fuerte caída, con impacto en la coparticipación federal y restricciones en el flujo de partidas discrecionales. Santilli deberá lidiar en ese terreno, en el que, está visto, opera Karina Milei y también pesa Luis Caputo.
El referido tema de los tiempos está asociado además, y no de manera secundaria, al caso Adorni. Se combinan dos interrogantes: qué nuevos capítulos son difundidos y cómo termina de procesar todo el oficialismo. Es evidente la intención del Gobierno de dar por cerrada la historia, pero crecen o se mantienen las expectativas sobre los pasos judiciales -en primer lugar, la posible citación al ex jefe de Gabinete para que declare en Comodoro Py- y la actitud presidencial, que al menos en público volvió a defenderlo.
Milei armó una foto que generó desconcierto entre ministros y legisladores que venían esperando en silencio un paso al costado de Adorni y respiraron con alivio frente al desenlace del fin de semana. En la jura de Santilli, el Presidente llamó al ex jefe de Gabinete para compartir el abrazo con su sucesor. La postal de ese abrazo de los tres pareció un límite al despeque individual. Un gesto hacia la interna, con trascendencia pública.
El mensaje, que algunos entendieron como prólogo al encuentro con los legisladores, fue sostenido en momentos en que siguen apareciendo elementos que desnudan un “modus operandi” penoso del ex funcionario, más allá del volumen de las operaciones. No se trata ya de los montos en refacciones o las hipotecas que asoman por lo menos dudosas, sino de los gastos camuflados con tarjetas ajenas o facturas que no fueron hechas a su nombre.
Por lo pronto, en cuanto a los tiempos, nada indica que pueda haber definiciones rápidas en el terreno legislativo. El foco está puesto en el Senado. Y allí es inocultable la tensión entre Patricia Bullrich y Karina Milei, que además acaba de exponer -también frente al recambio en el gabinete- su lugar de poder interno.