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infobae.com · hace 7 horas · Mariano Zalazar

Dólar vs plazo fijo: cuál fue la mejor inversión en el primer semestre del año

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El cierre del primer semestre del año dejó en evidencia el comportamiento dispar de los principales instrumentos de ahorro utilizados por los argentinos. Entre enero y junio, el dólar, el plazo fijo tradicional y el plazo fijo en UVA atravesaron escenarios muy distintos, marcados por la evolución de las tasas de interés y por los movimientos del tipo de cambio. El balance de esos seis meses, sumado a lo ocurrido puntualmente en junio, permite establecer qué alternativa resultó más conveniente para quienes buscaron proteger o hacer crecer sus ahorros.

Para poder comparar cada instrumento, se tomó como referencia una inversión de $1.000.000 realizada el primer día hábil de enero. En el caso del dólar, se consideró la variación de mantener esos pesos convertidos a moneda extranjera de forma continua hasta el 30 de junio. El plazo fijo tradicional, en cambio, se fue renovando mes a mes durante todo el semestre, incorporando en cada renovación la tasa vigente al momento de reinvertir. El plazo fijo en UVA se analizó bajo la modalidad vigente al inicio del año, que exigía un plazo mínimo de permanencia de 180 días, por lo que el capital permaneció invertido de forma continua hasta el cierre del semestre. En todos los casos se utilizó como referencia al Banco Nación, tanto para el tipo de cambio como para las tasas de interés ofrecidas a los depositantes.

El análisis de cada instrumento financiero por separado, permite sacar conclusiones contundentes. Comenzando por el dólar, se debe mencionar que la cotización arrancó el año en $1.495 el 2 de enero y cerró el semestre en $1.500 el 30 de junio.

Actualmente, un dólar equivale a S/ 3,72.

De esta manera, la suba de apenas $5 representó una variación de sólo 0,33 por ciento en seis meses. El recorrido, sin embargo, no fue lineal: la divisa llegó a ubicarse en $1.445 el 1 de junio, antes de recuperar terreno en las últimas semanas del semestre.

El plazo fijo tradicional del Banco Nación mostró tasas decrecientes a lo largo del semestre. La Tasa Nominal Anual (TNA) pasó de 23,5% en enero a 26% en febrero, para luego bajar de manera sostenida hasta 22% en abril, 18,5% en mayo y 19% en junio. Pese a esa retracción, un inversor que renovó su plazo fijo mes a mes con un capital inicial de $1.000.000 terminó el semestre con $1.115.299, lo que implica una ganancia de $115.299, equivalente a 11,5 por ciento.

Ese mismo capital fue creciendo mes a mes: cerró enero en $1.019.315, febrero en $1.041.098, marzo en $1.062.490, abril en $1.081.702 y mayo en $1.098.150, hasta alcanzar los $1.115.299 al cierre de junio.

El plazo fijo en UVA fue el instrumento que mayor rendimiento dejó en el semestre. El valor de la UVA pasó de 1.709,15 puntos el 2 de enero a 2.016,85 puntos el 30 de junio. Un depósito de $1.000.000 constituido el primer día hábil de enero, sumado al adicional de tasa que ofrece el Banco Nación, cerró el semestre en $1.184.963 (considerando el 1% adicional anual que ofrecen algunos bancos), es decir con una ganancia de $184.963, equivalente a 18,5 por ciento. A diferencia del plazo fijo tradicional, este tipo de depósito exige al momento de su constitución una permanencia mínima (hoy algunos bancos exigen desde 90 días), por lo que no admite renovaciones mensuales como sí ocurre con el instrumento convencional.

Ahora bien, para determinar si estas ganancias resultaron reales, es necesario compararlas con la inflación acumulada en el período. Distintas consultoras privadas proyectan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría avanzado en torno al 16,7% durante el primer semestre. De confirmarse ese número o uno similar, el plazo fijo UVA habría sido el único instrumento en dejar una ganancia real, aunque mínima. En el caso del dólar y el plazo fijo tradicional, en cambio, es un hecho que quedaron por debajo de la inflación acumulada, con pérdidas de poder adquisitivo para quienes eligieron esas alternativas.

El último mes del semestre mostró un comportamiento distinto al de gran parte del período. El dólar minorista aumentó de $1.445 a $1.500, una suba de $55 que representó una variación de 3,8%, la más alta del semestre para la divisa en apenas treinta días. De hecho, en junio el dólar superó a la inflación por primera vez desde octubre del 2025.

El plazo fijo tradicional, con la TNA de 19% vigente desde el 1 de junio, dejó una ganancia de 1,6% en el mes para un capital de $1.000.000.

En el caso del plazo fijo UVA, el valor de la unidad pasó de 1.969,47 a 2.016,85 puntos entre el 1 y el 30 de junio. De esta forma, un depósito de $1.000.000 constituido al inicio del mes, con el adicional de tasa incluido, habría cerrado en $1.024.879, una ganancia de $24.879, equivalente a 2,5 por ciento. Ese cálculo, sin embargo, es teórico: en la práctica, un inversor que constituyó un plazo fijo UVA el primer día hábil de junio no puede obtener el retorno a los 30 días, ya que el plazo mínimo de permanencia vigente es de 90 días, y en algunos bancos continúa siendo de 180. Existe la posibilidad de precancelar la inversión a los 30 días, pero en ese caso se pierden las condiciones originales y no se accede al ajuste por inflación.

En base a estos números, se puede concluir cuál fue la mejor inversión del mes. Algunas consultoras privadas proyectan una inflación de 1,8% para junio. De confirmarse ese dato, el dólar le habrían ganado al IPC del mes. No sería el caso del plazo fijo tradicional, que habría quedado 0,2 puntos porcentuales por debajo de la inflación.

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