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clarin.com · hace 9 horas · Clarin.com - Home

Carlos Rodríguez: "Si sobraran dólares como dice Caputo entonces sacarían el cepo"

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Carlos Rodríguez es un economista de renombre en la academia y muy activo en X. También tuvo un paso en la función pública cuando fue viceministro de Economía de Carlos Menem cuando Roque Fernández era el ministro.

Economista de la UBA y Chicago Boy, es un referente del liberalismo económico. Javier Milei lo sumó para ser su jefe de asesores económicos en la campaña de 2023. Pero luego se retiró y se volvió crítico de las políticas de Milei. Actualmente es uno de los economistas más críticos de La Libertad Avanza.

-No veo que nos afecte demasiado. La Argentina es un país muy pequeño respecto a las inversiones internacionales. Sí somos más importantes en el mercado de granos, pero no hay una caída ni una suba importante en los granos. No creo que la baja del petróleo vaya a afectar las inversiones en Vaca Muerta. El dólar tiene que subir, pero no sé si se va a mantener. Hace nueve meses que el contado con liquidación está prácticamente constante en $1.500, lo mismo que el oficial. Dicen que está flotando, pero se mantiene constante por intervención de las autoridades, no por el mercado. Hay cepo.

-Si sobraran, sacaría el cepo. Yo tengo una cuenta con muy pocos dólares en Nueva York; transferí unos dólares y por 90 días quedé inhabilitado para comprar títulos que operen en dólares. Eso se llama cepo. Y a las empresas no les permiten tener cuentas en dólares. O sea que no pueden estar sobrando dólares. Hay un stock de dólares potenciales que el mercado querría comprar, pesos retenidos en cajas de ahorro y en plazos fijos que se irían al dólar. Están también los dividendos retenidos de las empresas. Creo que son US$ 13.000 millones. Si sacaran el cepo, se irían al dólar y eso haría saltar el tipo de cambio.

-El cepo está creando una corrida potencial para el día que se elimine y el mercado anticipa que algún día se va a eliminar. Entonces afecta la percepción de riesgo. A medida que se acercan las elecciones, sobre todo si Milei llegara a perder, el que venga va a sacar el cepo, por lo menos por unos días, para echarle la culpa a Milei y va a haber una corrida. Le está dando una herramienta a los opositores que genera el miedo del mercado de que llegue a usarse. Y eso es malo: crea incertidumbre.

-Es obvio, después lo pondrán de nuevo. Pero el miedo de que suba el peronismo es que haya una devaluación. Si sacás el cepo y flotás, el Banco Central no va a perder un peso en reservas. Es de peronista no perder los dólares. A lo mejor desdoblan el mercado financiero y dejan que el dólar se vaya a la luna. Nadie va a entrar dólares a la Argentina si gana el peronismo. Si ganan, sube el dólar financiero y se licúa la deuda del Tesoro. No suben los precios porque el comercial lo dejamos fijo. Si pasa eso, le echan la culpa de la inflación al pasado. Y el mercado tiene miedo de que eso ocurra, entonces actúa.

-Pareciera que el Gobierno trata de controlar la tasa, el dólar y la inflación...

-Sí, señor. El Gobierno está controlando la base monetaria, pero no lo hace a través del equilibrio fiscal. Lo hace a través de deuda, con la contrapartida de la política monetaria, la política cambiaria y la política de tasas de interés. El problema es que está jugando con las tres, sin dejarlas explotar. El tema es si va a poder seguir controlándolas de acá al año que viene. Las cosas explotan cuando están sostenidas de manera artificial. Y el Banco Central compra dólares emitiendo billetes. Estos son esterilizados por el Tesoro, que emite deuda flotante de corto plazo. Entonces, los pesos desaparecen y las reservas pasan a ser del Tesoro. Compramos dólares en el mercado financiándolos con deuda del Tesoro. Eso no puede continuar porque estás emitiendo deuda en dólares muy cara.

-Las letras del Tesoro están dando una tasa positiva de interés alta en dólares, más baja últimamente, pero sigue siendo positiva. Con el dólar planchado hace nueve meses, las tasas en dólares para quien hace carry trade rondaron entre el 30% y el 35% anual. Fue un negoción. El que hace carry trade tiene información más precisa, es un peligro. Habría que poner controles a la entrada de capitales para evitar el arbitraje, como en Chile en los años 80. Acá, en cambio, ponen controles a la salida de capitales. No se les exige nada. Entran y salen cuando quieren.

-Puede terminar mal a medida que se acercan las elecciones. La inflación cayó hasta un piso del 2% mensual. Es difícil que baje de ese nivel. Están creando mucha liquidez. Esa tasa positiva en dólares genera emisión de títulos. El Tesoro compra dólares con títulos que pagan una tasa de interés alta, que a su vez se financia con más títulos porque el Tesoro no tiene superávit suficiente como para hacerse cargo de esos intereses. Entonces los paga con más bonos. Eso está creciendo. Antes teníamos el déficit cuasifiscal, se lo pasamos al Tesoro. Pero no desaparece, sigue existiendo. Esos títulos líquidos generan una caída en la demanda de dinero porque sustituyen al dinero para conseguir crédito. El Tesoro se está financiando con letras de corto plazo. El menú es gigantesco.

-Si te concentrás solo en la inflación podés terminar arruinando el ajuste fiscal y la apertura de la economía a través del tipo de cambio. También importan el nivel de actividad y el tipo de cambio real. Si vas a controlar la inflación con un tipo de cambio real cada vez más bajo, eso no alcanza. Como decía Alfonsín, "un poquito de inflación no está mal". Lo que pasa es que Alfonsín lo dijo en un contexto que terminó en una hiperinflación. Ponerse como objetivo inflación cero a toda costa junto con déficit cero y un dólar contenido genera montón de presiones. Y la inflación se les está quedando en el 2%, y no quiere bajar porque, de golpe, el ajuste fiscal no alcanzó. Pero tampoco tiene por qué alcanzar.

-No hay que hacer todo en dos años. ¿Por qué no llevar adelante un ajuste fiscal más despacio, la apertura económica también, ganarte la simpatía de la gente y de los sectores de poder, y bajar la inflación de manera gradual? No tiene por qué ser cero ya mismo, caiga quien caiga. Eso termina jugando en contra. Así como no podía dolarizar porque no tenía superávit ni dólares, tampoco podés conseguir inflación cero con una moneda sobrevaluada, basada en la entrada de capitales y en endeudamiento de corto plazo. Ninguna de las dos cosas cierra. Saltar permanentemente del dólar al peso y del peso al dólar genera un conflicto.

-Me parece bien el enfoque de que no haya déficit, pero no hay que emperrarse. El desvío de la inflación puede corregirse, pero si se te va el déficit fiscal, tenés que financiarlo con bonos y no hay mercado para esos bonos. Es más grave. Sostener el equilibrio fiscal y no autorizar aumentos del gasto que lo comprometan me parece razonable. Al mercado le gusta eso. Lo que me interesa es una política sensata de disciplina fiscal y una meta de inflación razonable. Ahora están exagerando. La política cambiaria está mal. Ahí están mis críticas. Algún día va a explotar.

-¿Es sostenible el déficit cero con parte de las jubilaciones congeladas, salarios públicos recortados, obra pública parada y recaudación en caída?

-No es sostenible. Las presiones políticas van creciendo y los grupos perjudicados son cada vez más. Pero es mejor que las alternativas. A Milei, de pronto, uno puede hacerlo razonar para un segundo mandato. La apertura económica hay que hacerla, pero yo ya me equivoqué con Martínez de Hoz y la Convertibilidad. Si se libera el comercio internacional, tiene que subir el tipo de cambio. No pasó en ninguno de los dos casos. Eso genera desempleo y presión sobre los sindicatos para aceptar una reforma laboral que permita salarios flexibles a la baja. Lamentablemente, es así: ganan los consumidores, pierde el trabajo.

-"Que sobrevivan los mejores" es como los militares cuando querían mover a la gente hacia las fronteras. Nos quieren mandar a todos a Neuquén. Son cosas que hay que pensar un poco. Si abrís las importaciones desde China y desde el resto del mundo, inmediatamente fundís al AMBA y al Conurbano, que es lo que está pasando. Y si encima tenés un tipo de cambio fijo, lo terminaste de destruir. Está bien, los ganadores son más que los perdedores. Esa es la teoría de Samuelson. Pero el que queda desempleado pierde.

-La pregunta es ¿en qué medida las ganancias de Vaca Muerta, de la minería de la cordillera, del litio, del petróleo, de la energía y del oro llegan al AMBA? ¿En qué medida hay una transferencia hacia los que pierden, aunque sea un subsidio por desempleo? Eso no ocurre en la Argentina. Acá la apertura es irrestricta. No puede ser que toda la plata se la lleven Elon Musk con la inteligencia artificial, las grandes compañías de energía en Neuquén y Jachal, en San Juan. Que expliquen cuál es el proyecto para los diez millones de trabajadores del AMBA.

Juan Manuel Barca

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