El Ejército prohíbe a los militares publicar planteos, quejas y denuncias en las redes sociales
En una comunicación que reconoce el explosivo impacto de las redes sociales y las nuevas formas de expresión por vías digitales, el Ejército ordenó por escrito al personal militar ajustar las conductas personales en esos formatos a un “uso responsable”, mediante el cumplimiento de determinados criterios, que incluyen prohibiciones.
La directiva, contenida en el anexo de una comunicación institucional, prohíbe al personal del Ejército publicar en las redes sociales o plataformas “planteos, quejas, reclamos, denuncias, cartas abiertas o manifestaciones públicas sobre temas vinculados con la Institución”. Las autoridades de la fuerza determinaron, así, que “toda inquietud deberá canalizarse exclusivamente por las vías reglamentarias establecidas”.
La finalidad, explicaron a LA NACION fuentes de la fuerza que conduce el teniente general Oscar Santiago Zarich, es “orientar a todo el personal del Ejército sobre el uso responsable de las redes sociales en el ámbito personal, estableciendo los principios, límites y responsabilidades que rigen -como militar- su conducta en el entorno digital”.
No queda claro en qué medida esta disposición alcanza al ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, quien mantiene su condición de militar en actividad, aunque en licencia por su función política.
En la disposición se impide al personal “difundir imágenes, videos o información que expongan instalaciones militares, dispositivos de seguridad, armamento, depósitos, sistemas, rutinas operativas, gráficos u otros elementos que puedan comprometer la seguridad física de los cuarteles o vulnerar las medidas de seguridad de contrainteligencia”.
Las medidas alcanzan a la “información reservada, clasificada o de circulación restringida, con independencia del nivel de privacidad configurado en la plataforma”.
Los oficiales, suboficiales y soldados tampoco podrán realizar publicaciones que reflejen “conductas incompatibles con el decoro, la disciplina o el profesionalismo militar, particularmente cuando el autor pueda ser identificado como integrante de la fuerza”, según la instrucción impartida en un comunicado de cuatro carillas, que lleva la firma del secretario general del Ejército, general de brigada Roberto Martín Baroni.
En el Ejército explicaron a LA NACION que la instrucción no responde a ningún caso en particular, sino que se fundamenta en “el fenómeno actual del uso de las redes” y que desde 2009 el Ejército viene insistiendo en criterios similares. “Apuntan al cuidado de la imagen institucional y de la imagen personal de cada uno”, ejemplificaron.
Y afirmaron que las “conductas prohibidas” son las que se refieren principalmente a cuestiones de seguridad, cuidado de la imagen institucional en temas sensibles y mantenimiento de la disciplina”.
Entre las diez conductas expresamente prohibidas al personal del Ejército se encuentra la de “efectuar manifestaciones de carácter político, ideológico o partidario que comprometan la neutralidad institucional de la Fuerza, ya sea en comentarios, posteos, historias o estados".
Los militares deberán abstenerse, además, dice la resolución, de “compartir o amplificar contenidos de terceros que incurran en alguna de las conductas descriptas en los incisos precedentes, cuando dicha acción pueda vincular al personal con dichos contenidos”.
Otras conductas prohibidas son “hacer declaraciones, entrevistas, contenidos o posteos en la condición de militares sin autorización; arrogarse la representación del Ejército o de algún sector de la fuerza; lucrar o realizar actividades comerciales en redes sociales exhibiendo la condición de militar por medio del uso del uniforme”.
En el mismo sentido, se impide a los miembros del Ejército “compartir con medios de prensa material obtenido en la ejecución de su propia función, en forma subrepticia o no, sin haber sido autorizado para hacerlo”. Esa autorización debe ser dada por la “cadena de comando”.
Las órdenes dispuestas señalan que “ante la detección de publicaciones de terceros que pudieran afectar la imagen institucional o comprometer la seguridad, el personal informará la situación a su superior inmediato a la brevedad" y que “no se efectuarán acciones reactivas individuales sin instrucción expresa de la cadena de comando”.
Entre los conceptos rectores que fundamentan la medida se indica que “las redes sociales constituyen un espacio de interacción social de alta relevancia, caracterizado por su amplio alcance y capacidad de difusión”.
El Ejército sostiene que cualquier publicación sin el debido cuidado puede afectar de distintas formas a la institución y expresa que “todo el personal deberá adecuar su conducta en redes sociales para no afectar la imagen, la integridad y el prestigio de la institución con su accionar individual en el entorno virtual”.
Las disposiciones alcanzan a todo el personal militar y al personal civil. “Todo integrante de la fuerza es responsable de preservar el prestigio y la imagen institucional, así como la seguridad del elemento en el cual revista, buscando no afectar las mismas con su accionar individual”, es la explicación.
Se argumenta que el personal del Ejército deberá guiar su comportamiento digital conforme a los principios de responsabilidad, seguridad y conciencia del alcance digital. En ese sentido, se advierte que “cualquier publicación puede difundirse fuera de contexto, viralizarse o ser reproducida por medios de comunicación”. Finalmente, se advierte al personal que “lo que se publica en el entorno digital tiene carácter permanente y alcance potencialmente ilimitado”.
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