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clarin.com · hace 20 horas · Clarin.com - Home

No es magia, pero más o menos

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Hace décadas la investigación científica viene mostrando que la cantidad de libros en un hogar predice el rendimiento educativo de los chicos que viven en esa casa. Cuantos más libros hay, mejor les va en la escuela.

Pero siempre existieron una duda y distintas teorías alrededor de ese dato. ¿Son los libros, el objeto físico, los que producen el “milagro”, porque su presencia estimula a los chicos a leer, y eso desarrolla las habilidades lectoras? ¿O su presencia es solo un indicador de otros factores que llevan a que los chicos rindan bien, como el capital cultural de las familias?

La respuesta importa y no solo para saldar un debate académico. También ayuda a evaluar una decisión de política pública que se tomó en la Argentina. Ya veremos.

Resulta que una nueva investigación publicada en PNAS, una de las revistas científicas más prestigiosas, aporta evidencia sólida a favor de la primera teoría: que el acceso sostenido a libros tiene un efecto sobre el desarrollo de la comprensión lectora, más allá del contexto familiar.

Libros escolares en el aula.

Los investigadores Geoffrey D. Borman y Hyunwoo Yang hicieron un estudio durante 5 años, entre 2018 y 2023, en 60 escuelas primarias pobres de Milwaukee, Estados Unidos. A la mitad les entregaron libros gratis para que sus alumnos lleven a sus casas; la otra mitad fue el grupo control.

La explicación del fenómeno, en el experimento publicado en la revista científica PNAS.

Los alumnos que recibieron libros durante los 5 años mejoraron en comprensión lectora entre medio año y dos tercios de un año adicional. Los que recibieron libros menos tiempo también mejoraron, aunque menos.

Volviendo al país, esta evidencia permite analizar la decisión oficial de haber relegado la distribución de libros en el Plan de Alfabetización. Si bien es cierto que el Gobierno nacional aumentó la inversión en esa área, el principal énfasis estuvo puesto en la extensión de la jornada escolar y no en la entrega de libros.

De hecho, en 2024 el Gobierno postergó la compra y no entregó libros con el argumento de que había detectado “falta de transparencia” de la gestión anterior.

En 2025 adquirieron 19,6 millones de ejemplares, pero comenzaron a entregarlos en el segundo trimestre. Y muchos especialistas afirman que no es suficiente.

Distribución de libros escolares para alumnos primarios de todo el país.

El estudio de Borman y Yang nos recuerda que -al contrario de la idea impulsada desde el mismo oficialismo de que el Estado debe cumplir un rol subsidiario en educación, limitándose a complementar lo que hacen las familias- hay intervenciones públicas que no se pueden reemplazar.

A muchos chicos, sobre todo los más pobres, el primer libro les llega por la escuela. Y la evidencia empieza a mostrar que es un valor fundamental para mejorar los aprendizajes.

La UBA logró mantener su lugar, en otro retroceso de las universidades argentinas en un ranking

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