Con la salida de Manuel Adorni, Patricia Bullrich busca sesionar esta semana para recuperar el control de la agenda
La titular del bloque libertario en la Cámara alta apunta a demostrar que ella tenía razón: si el ministro coordinador no daba un paso al costado, el Congreso se mantendría inactivo. Sin el funcionario en el centro de la escena, la exministra tiene varios desafíos por delante.
Bullrich apunta a abrir el recinto esta semana y dejar atrás la parálisis legislativa.
Patricia Bullrich lo hizo: tras semanas de desmarcarse del Gobierno frente al escándalo Manuel Adorni, la senadora fue decisiva para que el mandato del jefe de Gabinete culminara. El “autoboicot” a la sesión que ella misma impulsó la semana pasada significó el principio del fin del ministro coordinador. Tras la salida del funcionario, la titular del bloque del oficialismo en la Cámara alta intenta reactivar la actividad parlamentaria para demostrar que ella tenía razón: si el ministro coordinador no daba un paso al costado, el Congreso se mantendría paralizado. Sin el funcionario en el centro de la escena, la porteña tiene varios desafíos por delante.
Diego Santilli aún no había sido confirmado como sucesor de Adorni, y Bullrich ya estaba planificando sesionar esta semana. El panorama, en el Senado, venía complicado para avanzar con la agenda libertaria.
Es que, con los proyectos de interpelación con posible moción de censura contra Adorni sobre la mesa, abrir el recinto no era recomendable. Al menos así lo consideró Bullrich la semana pasada, cuando vio que el PJ no daría quorum en la sesión que buscaría impulsar la interpelación contra Adorni, levantó a los libertarios de sus bancas. No hubo quorum.
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¿Para qué regalarle el recinto a la principal bancada de la oposición? El escenario tampoco era bien visto por los aliados, que en varios casos, preferían no finiquitar a Adorni. Sino que aguardaban que sea Milei el que tomara el toro por las astas. Pero tampoco querían quedar como los defensores del funcionario que confesó públicamente que había evadido u$s500.000. Con el "autoboicot" de la sesión, Bullrich apaciguó las aguas con los aliados pero, sobre todo, le mandó un claro mensaje a los hermanos Milei: si el Presidente no tomaba una decisión con Adorni, el Congreso se vería paralizado.
De mínima, se aguardaban otras tres semanas con el ahora exjefe de Gabinete en el centro de la escena. Es que estaba previsto que este miércoles se reuniera la comisión de Asuntos Constitucionales para avanzar con la firma de los dictámenes a los proyectos de interpelación a Adorni. La semana siguiente, se celebraría la sesión para avanzar con el proyecto y, la otra, la Cámara alta sesionaría para recibir al ministro coordinador en el recinto, para interpelarlo por su evolución patrimonial, que no se condice –ni por asomo– con los ingresos que registró desde que asumió como funcionario público.
Con este calendario, abrir el recinto para avanzar con otras leyes no era una opción para Bullrich, ni para los aliados. En otras palabras, era algo así como “fingir demencia”.
Según pudo confirmar Ámbito, el mismo jueves, Bullrich se comunicó con Karina Milei para explicarle que en el Senado ya no había margen para proteger a Adorni. La hermana del Presidente acusó recibo y se puso en marcha el principio del fin del ministro. Al día siguiente, ya era un hecho que el exvocero sería apartado de su cargo. Restaba definir algunos detalles sobre el anuncio, el retorno del Presidente –que se encontraba en España– y la confirmación de su sucesor.
Con Adorni en el pasado, Bullrich buscará demostrar que “el tiempo le dio la razón”. Es por eso que intentará abrir el recinto esta misma semana. El objetivo de la titular de la bancada libertaria es darle media sanción al proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que introduce cambios en varias leyes. Entre ellas, a la Ley de Tierras y a la de Manejo del Fuego. Al menos en cuatro oportunidades, la libertaria intentó que el texto recibiera luz verde en el recinto. Pero, por falta de acuerdo con los aliados o por el escándalo Adorni, el tema se abortaba.
Al mismo tiempo, Bullrich intentará darle sanción definitiva a la ley Hojarasca –ya aprobada en Diputados. Se trata de la iniciativa que modifica o deroga más de 60 leyes y decretos, que el Gobierno considera vetustos, en desuso o burocráticos. Al menos al cierre de esta edición, la reunión de Labor Parlamentaria para definir los detalles de la sesión no había sido confirmada, pero las intenciones están.
En paralelo, y también para intentar mostrar una especie de "relanzamiento" de la gestión, los diputados y senadores de La Libertad Avanza fueron invitados a la Casa Rosada. La cita es este miércoles por la mañana.
Si bien es cierto que Bullrich intentará anotarse algunos triunfos en el Senado esta semana para demostrar que su postura era la correcta. Es decir, que con Adorni en el centro de la escena el Gobierno se dirigía a una parálisis institucional, lo cierto es que a la exministra le aguardan algunos desafíos por delante.
El primero de ellos será avanzar con uno de los proyectos que más le interesa a Karina Milei: el de la reforma electoral que elimina las PASO. La hermana del Presidente apuesta a que la oposición llegue totalmente disgregada a las generales y así garantizarle la reelección a Javier Milei. El texto es rechazado por el PJ y por aliados como el PRO y la UCR. Es por eso que la senadora dialoga con esas bancadas para encontrar un punto miedo.
Santilli deberá empujar el proyecto que más le importa a Karina Milei: la eliminación de las PASO.
Por lo pronto, en las últimas horas, Diego Santilli ratificó que el plan de los hermanos Milei sigue vigente. En una entrevista con A24, "el Colo" insistió con el argumento "oficial" que brinda el Gobierno para empujar la iniciativa. Y este es que su costo ronda los u$s300 millones.
Otro de los proyectos que siguen trabados en el Senado es el que reduce el régimen de Zona Fría, que la Casa Rosada impulsó para achicar el presupuesto que se destina a subsidios al gas. El proyecto, si bien fue acompañado por los “dialoguistas” en Diputados, se topó con algunos detractores en la Cámara alta. Entre ellos, nada menos que los senadores que responden a Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza.
Para avanzar con las iniciativas, será clave el rol de Bullrich –encargada de negociar con los senadores aliados– pero también de Santilli. Es que ambas son iniciativas que tocan de lleno los intereses de los gobernadores.
Asimismo, quedaron pendiente algunos proyectos que anunció Adorni cuando intentó recuperar –sin éxito– el control de la agenda. Por caso, la derogación de la ley de etiquetado frontal de alimentos además de la iniciativa que busca prevenir la ludopatía. Ambos proyectos dividen aguas en el Congreso y se requerirá de negociaciones con los aliados. Lo propio le depara a la reforma de la Ley de Salud Mental, que luego de varias reuniones informativas, su debate en comisión quedó paralizado.
Las próximas semanas no solo serán un desafío para Bullrich, que ya no podrá apelar a Adorni en caso de que los proyectos no prosperen. Pero también serán una prueba de fuego para Santilli, quien si bien ya caminaba los pasillos del Senado para ultimar las negociaciones con los aliados, ahora se juega su futuro como eventual candidato a gobernador de la provincia.
Su flamante designación como jefe de Gabinete será su vidriera para convencer a Karina Milei de que el candidato violeta en el principal distrito del país debe ser él.
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