Pax Silica: Argentina ingresó a una alianza estratégica con EEUU, que financiará inversiones clave para contener la ofensiva global de China
(Desde Washington, Estados Unidos) Argentina consolidó su alianza estratégica con Estados Unidos al firmar la Pax Silica, una iniciativa de la administración republicana que tiene como objetivo contener la ofensiva global de China a través de las cadenas de suministros, el control de los minerales críticos y la aplicación de la inteligencia artificial.
Xi Jinping diseñó la Ruta de la Seda -One Belt, One Road- para colonizar a países débiles por medio de créditos blandos, obras de infraestructura y el acceso al mercado comercial chino.
Donald Trump creo la Pax Silica para aplacar los efectos globales de la Ruta de la Seda con un plan de acción que vincula a países aliados con empresas privadas que deben garantizar la cadena de suministros, crear valor con la inteligencia artificial y asegurar la provisión constante de los minerales críticos.
La sintonía ideológica de Javier Milei con Trump permitió que Argentina se suma a la Pax Silica junto a Chile, Costa Rica, El Salvador y Panamá, como representantes de América Latina.
Cada uno de los países de la región que ya son miembros de la Pax Silica tiene su razón geopolítica.
Panamá, por ejemplo, sufre los embates constantes de China para controlar el Canal, y Estados Unidos anunció un proyecto de Asistencia de Inteligencia Artificial para aplacar las ambiciones de Beijing.
En su caso, Argentina garantiza importantes reservas de minerales críticos, está alineado con el Corolario Trump a la Doctrina Monroe, y Milei exhibió su voluntad de apostar a la inteligencia artificial cuando firmó una columna de opinión en el Financial Times.
En la agenda estratégica de la Casa Blanca, Argentina reemplaza a Brasil, aunque tenga las reservas más voluminosas de minerales críticos en América Latina. Pero para la mirada geopolítica de Trump, Lula da Silva está alineado con Xi Jinping, a diferencia de Milei que se plegó a los intereses globales de Washington.
Alec Oxenford -embajador ante la Casa Blanca- fue una pieza importante para lograr que Argentina ingrese a la Pax Silica. Trabó una profunda relación diplomática con Jacob Helberg -subsecretario de Asuntos Económicos de Estados Unidos-, que tiene llegada directa a Trump.
“Javier Milei es confiable y respetado en Estados Unidos por la constancia de sus ideas y por sus resultados. Eso fue clave para sumarnos a la Pax Silica”, señaló Alec Oxenford durante una conversación exclusiva con Infobae.
“La inteligencia artificial será para el siglo XXI lo que el petróleo fue para el siglo XX. Las grandes economías ya no compiten únicamente por mercados, sino también por asegurar el acceso a minerales críticos, energía, semiconductores, centros de datos e infraestructura digital. La Pax Silica responde a ese desafío y ofrece a la Argentina la oportunidad de integrarse desde el comienzo a la infraestructura tecnológica que definirá las próximas décadas”.
-¿Además de fortalecer la relación con Estados Unidos, la Pax Silica implica acceder a financiamiento e inversiones?-, preguntó este corresponsal.
-La adhesión no garantiza inversiones automáticas, pero sí mejora significativamente la posición de la Argentina para competir por ellas. Abre la posibilidad de acceder al futuro Fondo de Pax Silica y a instrumentos como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), al tiempo que aumenta la visibilidad del país frente a los grandes inversores internacionales.
-Sí. Uno de los objetivos centrales de Pax Silica es impulsar proyectos estratégicos en los países miembros.
Trump desplegó un corpus jurídico que apunta a bloquear el avance geopolítico de China. Propuso la Pax Silica, los acuerdos por minerales críticos, las subas unilaterales de los aranceles comerciales y el Escudo de las Américas, entre otras iniciativas.
Milei se alineó con esa agenda internacional y respeta la línea roja trazada en su visita oficial a la Casa Blanca: Argentina puede hacer negocios comerciales y acuerdos financieros con China que no impliquen una ventaja estructural o el acceso a minerales críticos.
En este sentido, la administración Trump no vetará -este año- la prolongación del swap con China y permite la comercialización de los comodities nacionales en los mercados que controla Xi.